Por qué eventos deportivos están quitando a las modelos de los podios - Gente - Cultura - ELTIEMPO.COM
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¿No más modelos dando besos en los podios deportivos?

Desde 2017 la Fórmula 1 prescindió de estas. La Unión Ciclista Internacional las mantiene.

¿No más modelos en los podios?

Modelos anfitrionas de Francia avanzan apresuradas hacia la línea de llegada, para la ceremonia de premiación de una etapa del Tour de Francia, entre Laissac-Severac L'eglise y Le Puy en Velay.

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Robert Ghement /EFE

13 de abril 2018 , 07:32 p.m.

Durante las carreras del Turismo Competición 2000, Natalia Prieto vivió una experiencia diferente a la de los pilotos: debía estar en tacones durante todo el día, con la columna recta, con una buena disposición para responder preguntas y para sonreírles a promotores y pilotos que tuviera que atender. Ese era su trabajo: ser modelo de protocolo.

Lo saludé, le extendí la mano y él me hizo como cosquillas en la palma, me la acarició

“Una está metida en esto porque le gusta el automovilismo, pero es pesado”, cuenta ella, quien ahora se dedica a la comunicación social. Relata que un día su jefe de TC 2000 le presentó a un promotor. “Lo saludé, le extendí la mano y él me hizo como cosquillas en la palma, me la acarició. Le di una palmada que sonó fuerte. Mi jefe me miró sorprendido y me preguntó que qué me pasaba. Yo, que no me iba a poner ‘de quejetas’, pues no dije nada”.

En televisión no se ven detalles como este. No importa, porque el panorama general lo hemos visto: hemos visto a los pilotos y corredores de carreras de automovilismo y de ciclismo pararse en el podio y recibir, además de trofeos, camisetas y reconocimientos, besos; besos en las mejillas que vienen de mujeres que aplauden a ambos lados de un podio.

Hemos visto el ejemplo del ciclista Mikel Landa, ganador de la cuarta etapa de la Tirreno-Adriático 2018, hace menos de una semana, recibiendo besos de dos mujeres en ambas mejillas. Él es el ídolo.

Otras veces vemos al ciclista Rigoberto Urán durante la premiación de la carrera Colombia Oro y Paz en febrero de este año pidiéndole un beso a la azafata, como también llaman a las modelos de podio, “porque el tercero también se lo merece”.

Otras, como pasó en el 2013, vemos a Peter Sagan pellizcándole una nalga a la modelo de podio Maja Leye, de 25 años. “Me quedé congelada en mi lugar”, le contó al periódico belga Het Nieuwsblad ese año.

¿No más modelos en los podios?

El colombiano Rigoberto Urán celebra en el pódium, acompañado de modelos, tras ganar una etapa en el Tour de France, en el 2017.

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Philippe Lopez / AFP

Lo importante es ser respetuosos. Creo que podemos tener una mezcla

Las modelos de protocolo tienen una regla estricta al ser contratadas: no pueden interactuar con pilotos o promotores a menos que se trate del protocolo de la premiación o promoción de una marca.

Cuando la Fórmula 1 anunció a principios de febrero de este año que desde el inicio de la temporada mundial de carreras del 2018 (que empieza el 25 de marzo) ya no emplearían a las famosas ‘chicas de parrilla’, Prieto se quedó pasmada.

“No estoy de acuerdo con que quiten la profesión”, opina ella. “Nosotras (las modelos de protocolo en el deporte) estamos acá porque nos gusta. El problema es que los hombres no conocen los límites”.

El debate comenzó a crecer desde finales del 2017, cuando el director de los eventos de la F1, Ross Brawn, anunció que el uso de modelos promocionales femeninas era un “tema delicado” que se “estaba revisando con fuerza”, según reportó la BBC de Londres.

Pasó, también, en el ciclismo: durante el año pasado la Vuelta a España prescindió de los puestos de las ‘chicas del podio’, como se las llama normalmente a las modelos que entregan la camiseta al ganador de este circuito; en Australia, el Tour Down Under había tomado las mismas medidas en enero.

Hasta hace unas semanas, el Tour de France estaba considerando sacarlas de su carrera de este año, que se llevará a cabo en julio.

La cadena de consecuencias en estos dos ámbitos del deporte es evidente. Sean Bratches, director comercial de la F1, explicó que “la práctica de emplear a las ‘chicas de la parrilla’ no concuerda con las normas de la sociedad moderna”, decisión que, además, contribuye a “darle una nueva imagen a este deporte”.

La opinión pública se dividió con la decisión de la F1: algunos, como quienes apoyan el movimiento #MeToo, celebraron la decisión y dijeron que era un paso a favor de la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres; otros, incluyendo ‘chicas de parrilla’ y ‘de podio’, lo interpretaron como un ‘feminismo extremo’ cuyo efecto principal es que se están eliminando puestos de trabajo para mujeres profesionales.

Otros tomaron una postura intermedia. Por ejemplo, la Unión Ciclista Internacional, que agrupa a circuitos como el Tour de France y el Tour Down Under, le confirmó al periódico inglés The Telegraph que pretendía no eliminar a las ‘chicas de podio’ de sus competencias.

Dijo David Lappartient, presidente de la Unión: “Lo importante es ser respetuosos. Creo que podemos tener una mezcla: a veces mujeres repartiendo las camisetas y las flores a los ganadores, a veces hombres y otras veces niños”.

¿Trabajo o estereotipo?

En principio, tanto competidores como modelos están cumpliendo dos roles que tienen una base similar: están trabajando.

Se trata de una tarea establecida tradicionalmente en las competencias de automovilismo y de ciclismo alrededor del mundo para promover las marcas de los patrocinadores de dichas competencias.

De hecho, aunque no hay archivos precisos sobre cuándo empezaron a emplearse modelos en el deporte, el periodista deportivo Ricardo Alfonso, quien ha trabajado en 12 medios con esta fuente, explica que “se recuerda su presencia saludando a los ganadores o entregando los trofeos desde la década de los 60, o incluso antes”.

Sorprendentemente, si se rastrea aún más ese historial, Germán Mejía, otro periodista experto en automovilismo, explica que puede encontrarse que eran las esposas de los pilotos de carros quienes en un principio ‘cronometraban’ sus carreras para establecer récords, ganadores o perdedores. “Ellas eran un elemento esencial en el automovilismo hasta que fueron ‘reemplazadas’ por cronómetros automáticos”, explica.

Añade que de las mujeres que asistían quedó, como elemento esencial, su presencia; su figura “elegante y bonita” en la carrera.

“Las modelos desplazaron la importancia que llegó a tener la compañera o esposa de los pilotos y ya no era normal ver a las esposas tan involucradas”, explica él. Justamente, esa tradición permitió que muchas mujeres se profesionalizaran como modelos de protocolo. Con esto en mente es que muchos involucrados en el mundo del deporte, como Jorge Ovidio González, presidente de la Federación Colombiana de Ciclismo, opinan que “quienes están apoyando eso están estigmatizando a la mujer y le están quitando espacios de trabajo a la mujer”.

Las modelos de protocolo no están ahí para verse lindas y punto. Tienen que ser embajadoras de una marca patrocinadora

Otros entienden que el impacto también lo reciben los espectadores de estos eventos. Florence Thomas, magíster en psicología social y columnista de EL TIEMPO, deja muy clara su postura: “Me parece perfecto que se esté eliminado el rol de las modelos de protocolo. Va en el sentido de lo que luchamos actualmente: en contra del exhibicionismo para los grandes egos masculinos, un estereotipo que siempre se ha inculcado a las mujeres, que es que tienen flores y que le tienen que dar besitos a los hombres”.

El problema del estereotipo es que se ha comprobado que es un perpetuador de inequidad social para las mujeres. Así, un estudio publicado en la revista académica Violencia contra las mujeres, el año pasado demostraba que tanto mujeres como hombres entre los 18 y 25 años que veían deporte por televisión tenían más creencias sexistas que quienes no lo hacían. Eso incluía ver constantemente a los hombres en los podios y a las mujeres como modelos ‘decorativas’ que acompañan siempre al ‘macho ganador’.

Por su parte, la revista Science el año pasado publicó un estudio que mostraba que incluso desde los 6 años las niñas pueden creer que hay personas ‘más brillantes’ entre los niños que entre ellas y que eso impacta su elección de carreras en la universidad.

Una forma de amortiguar la desigualdad, para Rodrigo Dosal, psicólogo del deporte de la Universidad Autónoma de Barcelona, es a través de la percepción que tienen los niños y las niñas de sus futuros y añaden que el deporte refuerza las expectativas y sueños que tienen de ellos mismos.

“Cuando niños y niñas vean más mujeres doctoras, pilotos y astronautas, será más sencillo para todos visualizar que esa figura es posible tanto para ellos como para ellas. Los hombres ya tienen esas oportunidades en la mesa. La idea de la equidad es que hombres y mujeres puedan ser modelos, deportistas, doctores, profesores, lo que quieran. Se trata de tener igualdad de oportunidades”, dice Dosal.

Aun así, la eliminación de ciertos puestos de trabajo no significa que se está llegando a una equidad de género directa. “Esperar que eliminar a las modelos de protocolo implique la desaparición de la división de género sería como esperar solucionar un cáncer con una aspirina”, opina Dosal. “Si bien esta medida que nos puede acercar a eliminar estereotipos de género, más importante sería profundizar en las otras actividades que se realizan para acabar con esos estereotipos”.

¿No más modelos en los podios?

Imagen del 2013, en Melbourne (Australia). Kimi Raikkonen (centro), del equipo Lotus F1; Fernando Alonso (izq.), de Ferrari; el alemán Sebastián Vettel (der.), y las consabidas modelos.

Foto:

Diego Azubel / EFE

‘Hombres que no respetan’

Luz Eusse fue modelo de protocolo por nueve años y tuvo agencia de modelos. Opina que la discusión se está viendo desde una de sus muchas aristas; en este caso, la del feminismo, pero podría estar “sobreactuada”. “Las modelos de protocolo no están ahí para verse lindas y punto. Tienen que ser embajadoras de una marca patrocinadora; son muchos factores los que entran en juego, como saber cuál es el espíritu de la marca, saber transmitir su mensaje”, explica.

“Ahora bien: que la modelo esté linda y arreglada y que actúe de la forma más amable posible para enganchar a los clientes a una marca no es lo mismo que ‘exhibirse’ ”, enfatiza. En este sentido, Eusse anota una diferencia fundamental entre ese comportamiento y el que las modelos lleven biquinis en este tipo de eventos, por ejemplo.

Santiago Echevarría, presidente de la Federación Colombia de Automovilismo Deportivo, opina que “mientras uno no cosifique ni invada el territorio de la mujer, no le veo razón de ser a quitarle posibilidades laborales o un aspecto bonito a un evento. Con esa premisa, tendríamos que acabar a todas las modelos en sus pasarelas, que salen mucho más expuestas. Y también quizás a las presentadoras en televisión”.

Podría ser que la Fórmula 1, en este caso, esté tomando una postura errónea en cuanto a ‘nuestra sociedad moderna’. “En los estudios de género y en el feminismo no se promueven la eliminación de puestos de trabajo que reproduzcan estereotipos de género”, explica Carolina Rodríguez Rincón, abogada y magíster en estudios de género. “Lo que se promueve son los espacios en los que se haga uso de las capacidades motoras e intelectuales de las mujeres: competencia deportiva, dirección política, en el mundo intelectual”.

Sin embargo, también es cierto que muchos resaltan una sola cualidad en común del trabajo de las modelos de protocolo: que son el ‘lado bonito’ del deporte. “El modelaje no es en sí mismo una actividad contra la que esté el feminismo. Pero si exalta una forma única de ver a las mujeres (que todas se vean flacas, de la misma manera, ‘bonitas’ entendido como de ciertas proporciones físicas únicas, etcétera), el feminismo no va a estar de acuerdo con él”, explica Rodríguez Rincón.

Algunas tareas de estas modelos son inequívocas representaciones de estereotipos, como el famoso beso a los ganadores.

“Ah, la crítica del beso”, dice Jorge Ovidio González, presidente de la Federación Colombiana de Ciclismo. “Ese es un tema bonito, glamuroso, no tengo la palabra exacta para decirlo… Pero la gente lo aplaude y no lo ve malicioso porque ahí no puede haber malicia”, opina. Y se pregunta: “¿Cómo puede haber malicia en un acto frente a miles de personas?”. Aun así, lo que ha visto Eusse en sus años de experiencia le ha enseñado que hay que poner límites claros en la profesión porque “hay hombres que no respetan”.

Natalia Prieto lo vivió. Cuenta que, en otro momento de su carrera como modelo de protocolo, otro promotor la invitó a irse con él a su casa. “No sé qué pensó que yo era, pero me dijo que él me pagaba todo. Y cuando entendí a qué se refería, le tuve que poner muy claro el límite”, dice. “En todos los trabajos hay que entender que hay que marcar siempre los límites. Pero ese problema radica en la sociedad, no en la profesión. Es un tema de educación y respeto social”, asegura.

La discusión también ha permeado al debate feminista: de un lado el estar ‘llevando todo al extremo’, y del otro concientizar sobre situaciones que pueden llevar a comportamientos acosadores y visibilizar que el machismo está en comportamientos de todos los días.

“No estoy de acuerdo en llamarlo feminismo extremo”, dice María Paula Mejía, psicóloga española del deporte, de la Universidad de Seúl. “Me parece que si hay una menor participación de cualquier sector de la población en alguna actividad, tenemos un problema que afecta a todos y una sociedad siempre será más evolucionada si genera las mismas oportunidades para todos sus miembros”.

MARU LOMBARDO
En Twitter: @puntoyseacabo
P
eriodista de Especiales Digitales

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