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Francisco: 120 horas de cubrimiento de una visita histórica

Historia de cómo las redacciones de EL TIEMPO, Citytv y EL TIEMPO TV cubrieron cada paso del papa.

José Alberto Mojica y el Papa Francisco

El enviado especial de este diario, José Alberto Mojica, con el sumo pontífice, cuando le entregaba un ejemplar de su biografía de Santa Laura.

Foto:

Archivo particular

Por: EL TIEMPO
02 de diciembre 2018 , 12:01 a.m.

La visita del papa Francisco a Colombia, ocurrida entre el 6 y el 10 de septiembre del 2017, es recordada en EL TIEMPO porque por primera vez en 106 años de vida se hizo un cubrimiento periodístico de impacto global totalmente pensado en que cupiera en las angostas pantallas de los celulares.

El haber ejecutado una estrategia dirigida a los usuarios que estaban en las calles o en los buses para que vivieran en vivo y en directo cada paso que daba el pontífice, y la sinergia de las redacciones de impreso, digital y televisión son las claves para entender por qué la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) reconoció este año a este diario por haber hecho el mejor cubrimiento en móviles de la región.

Ese 6 de septiembre del 2017, cuando aterrizó el papa Francisco en Bogotá en su avión ‘Pastor 1’, se terminaba medio año de trabajo continuo y de planeación de las 100 horas de visita del pontífice a Bogotá, Villavicencio, Medellín y Cartagena.

El resultado fue un robusto especial multimedia –construido por las redacciones digital e impresa, desarrolladores, infógrafos y productores digitales– que reunió en un solo lugar la información de lo que pasaba con el Papa. Para ello, los periodistas tuvieron que estudiar la vida de Francisco y el simbolismo que traía: desde su ropa hasta sus mensajes.

Aunque para esa fecha todo el cubrimiento estaba planeado, había un margen de duda. Cualquier cosa podía pasar y todo se podía ir al traste si no se estaba en el momento y el lugar indicado. La inquietud radicaba en que previamente se evaluaron otras visitas de Francisco y, al contrario de su predecesor, Benedicto XVI, el argentino es impredecible. Por eso se hablaba en la redacción de qué pasaría si el pontífice se bajaba de su papamóvil en la avenida Eldorado o si rompía el protocolo.

Llegó el momento. En la madrugada de ese miércoles 6 de septiembre, la ciudad parecía no haber dormido. Amaneció acordonada y blindada. En la penumbra, un grupo de periodistas, fotógrafos, camarógrafos, productores y técnicos llegaba como podía a la redacción de EL TIEMPO, en el occidente de Bogotá. La peregrinación se repitió las madrugadas de miércoles a domingo, a pesar de que las jornadas de reportería terminaban a medianoche. Cada uno sabía qué hacer, incluso si estaba en el aire.

El cubrimiento oficial empezó tres días antes de que Francisco saliera de Roma hacia Colombia. José Alberto Mojica, periodista de religión del diario, se había trasladado a Italia para acompañar al pontífice, junto con 79 periodistas más, en el ‘Pastor 1’. En las nueve horas de viaje fue uno de los seis periodistas que le pudieron preguntar en la rueda de prensa que el pontífice dio en pleno vuelo y tuvo la oportunidad de entregarle el libro que escribió sobre la santa Laura Montoya. Para él, fueron 10 días sin parar. Desde que llegó a Bogotá, no volvió a su casa; dormía pocas horas diarias en el hotel Tequendama, en el centro de la ciudad, y debía presentarse cada día a las 4:30 de la mañana a la logística del Vaticano, que tomaba lista.

Fuera del círculo cercano del Papa, los demás periodistas vivían su propia realidad. En el corazón de la redacción se decidió transmitir por redes sociales y por móviles, dos veces al día, un noticiero.

Además de tener el minuto a minuto de lo que estaba pasando en redes sociales, había un equipo digital dedicado a reunir la información que enviaban los reporteros que estaban en las calles del país para distribuirla en las distintas plataformas. Había además un equipo destinado a analizar y hacer los artículos sobre las palabras del Papa, discursos recibidos con anticipación, condicionados a que primero fueran pronunciados. Pero había que estar pendientes, pues el pontífice improvisaba.

Entre tanto, unos 300 periodistas, técnicos y camarógrafos del sistema informativo de Citytv y EL TIEMPO Televisión –liderados por Darío Restrepo– hizo solo en el primer día 10 horas de transmisión en vivo con todos los detalles de la llegada del Papa, junto a Claudia Palacios, quien debutó en el canal con ese cubrimiento. En los cuatro días se hicieron al menos 35 piezas periodísticas, y seis analistas acompañaron las transmisiones en vivo que los usuarios podían ver desde sus televisores o en el portal de noticias del diario.

Mientras que algunos periodistas cubrieron la misa campal en el Simón Bolívar, donde prácticamente nadie pudo transmitir con sus celulares o computadores desde la zona porque las comunicaciones colapsaron, tanto en Villavicencio, Medellín y Cartagena ya había equipos de periodistas, fotógrafos, videógrafos y encargados de redes sociales preparando sus materiales para contar qué era lo que estaba pasando en esas ciudades que esperaban al Papa.

Las anécdotas fueron muchas. Los equipos llegaban a las 3 de la mañana a esperar al sumo pontífice, y las jornadas de edición de video y envío de contenidos a Bogotá sobrepasaban la medianoche. En la redacción tampoco había descanso. Dispuesto en una sala, además de computadores, estaba un sofá en el que los reporteros se turnaban el sueño durante la noche.

Los inconvenientes en el cubrimiento fueron pan de todos los días. Por ejemplo, se planeó hacerlo en Villavicencio con una cámara que grababa en 360 grados, pero al llegar el momento, esta se apagó frente al Papa.

No faltaron tampoco los momentos emotivos. Hubo situaciones en las que la emoción llegó hasta las lágrimas. También se vivieron momentos conmovedores, como cuando el niño venezolano Yalik Peña, quien sufría de la enfermedad de piel de mariposa, saludó al Papa y le entregó una carta en la que le pedía por su salud. O la historia de Paula Jaramillo, una madre que le salió al paso a pontífice en Medellín con su hijo enfermo en brazos. Yalik murió tres meses después de la visita, y fotógrafos de EL TIEMPO le enviaron a su madre las fotos tomadas al niño con el Papa. Igual pasó con Paula.

Todos estos hechos marcaron una cobertura histórica, que movió con pasión a medio millar de personas para entregarle a su audiencia cada uno de los pasos del Papa en Colombia, una visita que no solo dejó lecciones periodísticas, sino también las humanas que perdurarán mucho tiempo.

El mejor cubrimiento en móvil

“El jurado de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) premió a EL TIEMPO Casa Editorial como el mejor cubrimiento móvil de la región. En el acta, el premio explicó que este diario ganó “por la diversidad de sus contenidos, su diseño y ejecución. La audiencia tuvo acceso en vivo desde su móvil a los eventos en todos los formatos (texto, fotografía, video, gráfica), todos en un mismo lugar, de forma muy completa. El reporte incluye: crónica, entrevista, cápsulas y contenidos condensados”.

Más premios para la Casa Editorial EL TIEMPO

Premio Analdex

El periodista Andrés Felipe Quintero fue galardonado en octubre pasado con el Premio Nacional de Periodista Exportador, otorgado por Analdex, por su trabajo publicado en el impreso, bajo el título ‘El sueño americano del hilo de seda dental y la guanábana’.

Wan ifra

Además del premio que recibió EL TIEMPO, el rediseño de Portafolio también fue galardonado con Bronce en el apartado de innovación en producto impreso. Y en innovación en publicidad impresa ganaron la revista Donjuán y el proyecto ‘En el blanco’.

Premio Evafe

El pasado 11 de octubre, la periodista Liliana Martínez Polo, redactora de música de EL TIEMPO, recibió el premio Evafe de Oro al periodismo en vallenato, por su trabajo constante en apoyo a este género del folclor que es una insignia del país.

Anne Klein

La periodista Jineth Bedoya Lima recibió el Premio de Mujeres Anne Klein 2018 por sus años de dedicación en pro de los derechos de las mujeres y de la solución pacífica de conflictos desde la campaña No Es Hora De Callar, que ha tenido gran impacto en el país.

Fasecolda

El caricaturista de EL TIEMPO Julio César González, más conocido como Matador, ganó el premio Fasecolda a mejor caricatura con Muertecicletas, publicada el 7 de enero en el diario, por su aporte al desarrollo y entendimiento de la cultura de los seguros.

Infografía

‘La historia presidencial a la que se suma Duque’, infografía publicada en EL TIEMPO y desarrollada en convenio con la facultad de Historia de la U. Nacional, ganó el ÑH de diseño periodístico en categoría bronce, uno de los premios más prestigiosos en diseño.

Premio ESET

El periodista Rodrigo Rodríguez, de la revista Donjuán, también de la Casa Editorial EL TIEMPO, ganó el premio Eset, periodismo en seguridad informática, por el reportaje ‘Bonnie and Clay en la era digital’, publicado en la edición de octubre del 2017.

EL TIEMPO

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