¿Cómo es la vida de una persona que practica el nudismo? - Gente - Cultura - ELTIEMPO.COM
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Así es la vida de una persona que practica el nudismo

Para Rafael Sandoval el nudismo no se trata de una práctica exhibicionista ni inmoral.

Rafael Sandoval nudista

Rafael Sandoval es uno de los fundadores de la Comunidad Nudista Otro Cuento, de Medellín.

Foto:

Cortesía Rafael Sandoval

Por: William Moreno Hernández
02 de noviembre 2018 , 02:15 p.m.

Rafael Sandoval define el nudismo como un estilo de vida. Este artista plástico de 55 años es el artífice de la Comunidad Nudista Otro Cuento, una organización comunitaria de Medellín que comparte en grupo la desnudez sin ninguna connotación sexual.

La comunidad se formó en 2016 después de que Sandoval organizara la exposición ‘Medellín se desnuda’. El artista invitó al público a asistir sin ropa a la inauguración de esa muestra y, para su sorpresa, más de 115 personas atendieron su llamado.

Con el tiempo, comenzaron a reunirse y a adelantar más actividades desnudos. Hoy la comunidad reúne a cerca de 850 integrantes, quienes, dicen, buscan desprenderse de sentimientos negativos, miedos y prejuicios.

El pasado 27 de octubre Rafael y otras 50 personas se dieron cita en la Casa Museo Pedro Nel Gómez, en Medellín, para adelantar, sin ropa, una visita guiada por la exposición ‘El desnudo, manifiesto y libertad’ que reúne 170 desnudos de la obra del pintor Pedro Nel Gómez. EL TIEMPO habló con él.

Para la anatomía el cuerpo es el conjunto de partes físicas que componen el organismo y para el catolicismo el cuerpo es un templo, ¿para el nudismo qué es el cuerpo?

Para el nudismo, más allá de las visiones particulares de quienes lo practicamos, el cuerpo es el vehículo principal del bienestar individual y colectivo. A través del cuerpo conocemos, entendemos y amamos al otro y al entorno. Por eso, para nosotros es muy importante aceptar el cuerpo tal cual es, porque los cuerpos son diversos. De hecho, esa es una de las reivindicaciones más importantes del nudismo. La sociedad de consumo, la religión, las relaciones e incluso la ciencia han ejercido controles sobre nuestros cuerpos y nosotros como nudistas lo que buscamos es liberarnos de todos esos controles.

¿Y cuáles son esos controles?

Uno de los controles, por ejemplo, es imponernos un modelo de belleza particular. Hay un modelo de belleza femenino y masculino. Y es un modelo que, al ser impuesto, todos queremos alcanzar, entonces aparecen las cirugías, el maquillaje, la ropa, etc. Entonces lo que nosotros buscamos es liberarnos de eso. Se trata de que el cuerpo viva de la forma más natural posible y de acuerdo al proyecto particular de cada persona, que es diferente en cada caso por supuesto.

En ese sentido, ¿la ropa también es un control?

Sí, la vestimenta es un elemento de juicio. Por la ropa nos atrevemos a decir si alguien tiene buen o mal gusto o de qué clase social es y, así, se generan unos prejuicios que no nos ayudan a relacionamos. Sin embargo, cuando estamos desnudos no tenemos ese punto de referencia, entonces tenemos que ir un poco más allá de nuestro prejuicio para conocer a las personas.

Usted es uno de los fundadores de la Comunidad Nudista Otro Cuento, ¿por qué le dieron ese nombre?

‘Otro cuento’ es una expresión popular que significa mirar las cosas y hacerlas de una manera distinta a como se han hecho tradicionalmente. Nosotros justamente nos llamamos Otro Cuento porque miramos el cuerpo de una manera diferente, porque vivimos nuestra vida de una manera diferente.

¿Y qué tipo de actividades adelantan como comunidad?

Son de temas generales. Compartimos actividades culturales, artísticas, recreativas y académicas. Hemos hecho cursos de yoga, de danza, de arte, de dibujo… y todo desnudos. También hemos hecho caminatas, sesiones de pintura corporal, cine foros y visitas como la del Museo Pedro Nel Gómez. Lo próxima será una obra de arte.

¿Han tenido problemas por desarrollar estas actividades?

Somos consciente de que el tabú existe y, por eso, las personas y las autoridades reaccionan ante manifestaciones como la práctica nudista. O nos consideran exhibicionistas o creen que nos reunimos para tener sexo. Y eso es falso, por eso organizamos nuestra actividades en sitios cerrados y en privado, para no molestar a nadie ni tampoco ser molestados.

Desnudos Museo Pedro Nel Gómez

El 27 de octubre un grupo de 50 personas desnudas caminaron por los pasillos del Museo Pedro Nel Gómez en una visita guiada, organizada por la Casa Museo y la Comunidad Nudista Otro Cuento.

Foto:

Esneyder Gutiérrez / EL TIEMPO

Desnudos Museo Pedro Nel Gómez

Carlos Tobón, curador de la Casa Museo, explicó que la idea de que un grupo de nudistas entrara a una exposición de arte es completamente novedosa, algo nunca antes visto en el país.

Foto:

Esneyder Gutiérrez / EL TIEMPO

Desnudos Museo Pedro Nel Gómez

La idea surgió para hacer oposición a algunas corrientes ideológicas que se están gestando en el mundo.

Foto:

Joaquín Sarmiento / AFP

Desnudos Museo Pedro Nel Gómez

“En algunas partes se ha comenzado a censurar el desnudo en las obras de arte. Entonces, decidimos convocar al grupo de nudistas para que vinieran a esta exposición”: Carlos Tobón, curador del Museo.

Foto:

Esneyder Gutiérrez / EL TIEMPO

Desnudos Museo Pedro Nel Gómez

La muestra, ‘Desnudo, manifiesto y libertad’, la integran 170 obras en las que el cuerpo humano, desprovisto de ropa, es la temática principal.

Foto:

Joaquín Sarmiento / AFP

Desnudos Museo Pedro Nel Gómez

La exposición recopila los famosos desnudos de Pedro Nel Gómez, el versátil artista antioqueño que nació en la agonía del siglo XIX para hacer brillar sus obras en el XX.

Foto:

Joaquín Sarmiento / AFP

Su comunidad nudista estableció desde el inicio unas políticas. Una de ellas aclara que el enfoque de sus actividades no está encaminado únicamente al acto de quitarse la ropa…

Así es, uno puede pensar inicialmente que el nudismo es solo quitarse la ropa, pero lo que pasa es que cuando nos quitamos la ropa, suceden fenómenos, y no solo físicos. Además de la experiencia sensorial frente a lo externo, que de por sí es distinta, cuando estamos sin ropa también hay una experiencia que tiene que ver con la psicología de las personas. En el proceso de ser nudista, empiezas naturalmente a soltar tu cuerpo, porque ves cómo otras personas se sienten cómodas con sus cuerpos y eso se proyecta en ti. Eso se contagia.

Se sienten libres…

Es que cuando tú aceptas tu cuerpo tal cual es, las relaciones con los demás y todo en tu vida fluyen mejor. Cuando no es así, en cambio, hay limitaciones. Tú les preguntas a las personas si tienen algo de su cuerpo que no les gusta y la gran mayoría te va a decir que quieren cambiar esto, aumentar esto, disminuir aquello, etc. Cuando nos aceptamos plenamente nos quitamos ese peso de encima, por eso no es solo quitarse la ropa. Esta es una experiencia de libertad.

Otra política de la comunidad nudista es su enfoque transversal de derechos humanos, ¿a qué se refieren con esto?

Esa es la columna vertebral de nuestro movimiento. Promovemos el libre desarrollo de la personalidad, la intimidad, la no discriminación y ejecutamos acciones en pro de poblaciones vulnerables. Somos incluyentes en todos los sentidos.

¿Y qué pasa con ese enfoque de derechos humanos cuando un menor de edad quiere participar en sus actividades? 

Nosotros no tenemos inconvenientes con que vengan menores de edad. Cuando son menores de 14 años, les solicitamos que vengan con sus padres, pues estamos hablando de niños y niñas y queremos que los padres hagan acompañamiento en este proceso, pues genera un ambiente de protección que es necesario. De hecho, a los eventos también asisten familias completas.

¿Es decir que los menores siempre deben asistir con alguien?

Cuando son menores de 14 años, sí.

¿Y el acompañante debe asistir desnudo?

Nosotros somos una comunidad nudista. Eso quiere decir que ciento por ciento de nuestras actividades las hacemos desnudos y que el ciento por ciento de las personas que ingresan debe estar desnudo.

¿Han tenido algún caso en el que un participante se comporte de manera abusiva con otro?

No, en los más de dos años que lleva la comunidad nunca hemos tenido un caso así. Esto tiene una razón de ser y es que, para asistir a nuestros eventos, es necesario diligenciar un formulario de inscripción. Ahí se especifica que, por un lado, las actividades no tienen ninguna connotación sexual y que, en caso de presentarse alguna situación, pedimos reportar la situación.

Esta comunidad nudista tiene cerca de 850 integrantes y buena parte son hombres. De hecho, esa misma proporción es similar en otras comunidades nudistas, ¿usted a qué atribuye esa baja participación de mujeres?

Es el reflejo de la sociedad machista en la que vivimos. A nosotros los hombres injustamente nos educan con una mayor libertad en el uso de nuestro cuerpo en todos los espacios. Nos educan bajo muy pocas restricciones con nuestros cuerpos y con nuestra sexualidad. Las mujeres, en cambio, cargan muchas más restricciones al respecto. Y por otro lado, ese machismo siempre las ha violentado, en el transporte público, en el trabajo, en todos lados. Entonces, si van a estar en un lugar donde deben quitarse la ropa, temen ser acosadas.

¿Tiene que ver también con los tabúes?

Por supuesto, sobre todo porque son generados por ese modelo de belleza que se nos ha impuesto. En el caso de los hombres, por ejemplo, el tamaño del pene siempre genera temor. Entonces, si considero que mi pene no es lo suficientemente grande, entonces me da pena mostrarlo. Esos complejos no nos permiten mostrar con tranquilidad nuestros cuerpos.

¿Qué se puede hacer al respecto?

Liberar los cuerpos. ¿Cómo? A través del nudismo. Nuestros eventos son en privado, pero allí compartes con otras personas y te liberas. Son actos de confianza.

¿Y si quiero liberar mi cuerpo, pero no me quiero desnudar?

Como comunidad nudista, nosotros también estamos haciendo una labor pedagógica. La gente ve, por ejemplo, lo que pasó en el Museo Pedro Nel Gómez y empieza a darse cuenta de que el cuerpo no tiene por qué ocultarse, que no es vergonzoso. Se empiezan a cuestionar y, así, a mirar sus cuerpos desde otra perspectiva. Es importante entender que no siempre las personas se reúnen desnudas en privado para tener sexo, también se pueden reunir, por ejemplo, para un evento de acercamiento con el arte y de aceptación.

Rafael, ¿hasta cuándo tiene planeado practicar el nudismo?

Esto es un estilo de vida. Yo, por ejemplo, estoy atendiendo esta entrevista telefónica mientras estoy desnudo, sentado en un sofá. Voy a hacer esto hasta el día en que me muera. En mi casa siempre estoy desnudo y siempre que lo pueda hacer voy a estar así porque me siento muy cómodo.

¿Y en la calle?

¡Ah no! Ahí es distinto porque sí me tengo que poner ropa. Es un ambiente donde culturalmente se rechaza el desnudo y, además, tiene multa. Acá en Colombia estar desnudo en público es delito porque, según dicen, es faltar a la moral. Solo por eso no lo hago.


WILLIAM MORENO HERNÁNDEZ
@williammoher
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