Cine y Tv

‘Mujeres al borde de un ataque de nervios’: 30 años de genialidad

La comedia surrealista que internacionalizó la carrera de Pedro Almodóvar cumple tres décadas.

‘Mujeres al borde de un ataque de nervios’: 30 años de genialidad de Almodóvar

A la izq., un joven Almodóvar en un momento del rodaje. A la der., los actores Antonio Banderas, Rossy de Palma y María Barranco.

Foto:

AFP

04 de agosto 2018 , 10:14 p.m.

El 25 de marzo de 1988, Pedro Almodóvar estrenaba en el cine Proyecciones, en la calle Fuencarral de Madrid (España), su séptima película: Mujeres al borde de un ataque de nervios.

Semanas antes, unos carteles promocionales habían aparecido en las calles de la ciudad con una provocativa y mordaz frase publicitaria: ‘Si él te ha dejado tirada, es que algo no funciona, y si algo no funciona, es mejor que pienses en otra cosa’. La expectación de la prensa española era grande. Los periodistas se preguntaban qué más podía ofrecer el director manchego que había azuzado la movida española con títulos como Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, Matador o Laberinto de pasiones.

Hasta entonces solo se sabía que la nueva película era una comedia, que se había rodado en la capital española y que su protagonista era la entonces musa del director, la actriz Carmen Maura.

En noviembre del año anterior, cuando ya había terminado el rodaje, Pedro Almodóvar daba al diario El País una entrevista en la que anunciaba que quería crear su propia versión de La voz humana, de Jean Cocteau: un monólogo que el dramaturgo francés había creado para Édith Piaf, quien nunca llegó a protagonizarlo, y centrado en una mujer que espera la llamada telefónica del hombre que la había abandonado. “En esta película cuento ese momento en el que tu amante te acaba de dejar y estás en casa desquiciado, esperando a que él o ella vengan a recoger la maleta mientras tú estás pendiente de la puerta, de que se oiga un coche, de que suene un teléfono. Hay un momento en que uno pierde la razón. Ese instante previo al descontrol es el que retrata la película”, adelantaba entonces Almodóvar.

La otra fuente de inspiración que utilizó el cineasta fue la screwball comedy, un subgénero cinematográfico que fue muy popular en Estados Unidos durante los años 30 y 40 y se caracterizaba por tener mujeres como protagonistas, diálogos rápidos y situaciones disparatadas.

El resultado de esta mezcla fue un melodrama en clave de comedia, dominado por personajes femeninos potentes y extravagantes. Una película con diálogos insólitos y una estética colorida con toques kitsch que no solo conquistó la taquilla española, sino que se convirtió un éxito internacional.

La cinta alejó a Almodóvar de la etiqueta de cineasta underground: ganó cinco de los 16 premios Goya a los que estaba nominada y le valió su primera nominación a los premios Óscar y a los Globos de Oro, en la categoría de mejor película extranjera.

También recibió críticas como la de Le Monde, que dijo: “Almodóvar es un surrealista maravilloso, como si Andy Warhol y Fassbinder hubieran concebido un niño con la bendición de Luis Buñuel”.

Le Monde dijo: “Almodóvar es un surrealista maravilloso, como si Andy Warhol y Fassbinder hubieran concebido un niño con la bendición de Luis Buñuel”

El argumento gira en torno a Pepa Marcos (Carmen Maura), quien descubre que está embarazada de Iván (Fernando Guillén). Él la acaba de abandonar, y ella trata de contactarlo desesperadamente. Mientras tanto, su amiga Candela (María Barranco) llega a pedirle ayuda tras descubrir que puede ir a la cárcel por recibir en su casa a un grupo de terroristas chiitas liderado por su amante. En tanto, Lucía (Julieta Serrano), la primera mujer de Iván, finge estar cuerda para salir del psiquiátrico y así perseguir y vengarse de su marido. Y también está Paulina (Kiti Mánver), una abogada feminista, la nueva conquista de Iván.

Treinta años después de su estreno, Mujeres al borde de un ataque de nervios se ha convertido en una película de culto y una de las que han entregado algunas de las frases más memorables en la historia del cine español. Empezando por el diálogo que aparece luego de la secuencia de créditos de la película: “Hace meses me mudé a este ático con Iván, el mundo se hundía a mi alrededor y yo quería salvarme y salvarlo; me sentía como Noé, en el corral que instalé en la terraza me hubiera gustado tener una pareja de todas las especies animales. En cualquier caso, no conseguí salvar la pareja que más me interesaba: la mía”. O la legendaria: “Es mucho más fácil aprender mecánica que psicología masculina. A una moto puedes llegar a conocerla a fondo, a un hombre, jamás, Ana, jamás”.

Estos diálogos se entrelazan durante una historia de una hora y media en la que hay gazpachos con barbitúricos, boleros sufrientes, teléfonos rojos y contestadores que vuelan por los aires, un idealizado cielo de Madrid, un taxi con asientos de leopardo y mambo en sus parlantes, una amenaza de atentado en el aeropuerto de Barajas, mujeres desesperadas y sufrimientos amorosos.

Feminismo surrealista

Una de las características más notables de la filmografía de Almodóvar es el protagonismo que les da a las mujeres, pero en esta película esa importancia es absoluta. Si no fuera por Fernando Guillén (Iván, el hombre en disputa) y Antonio Banderas (quien encarna a su hijo), el reparto sería totalmente femenino. Lo resaltaba Carmen Maura en 2008, cuando el elenco se reunió para celebrar los 20 años de su estreno: “Fue una película muy oportuna. El título era fantástico, funcionaba en todos los idiomas, era toda de mujeres, cuando en esa época normalmente en las películas había muchos más hombres héroes y protagonistas en el cine”.

Las mujeres de esta película son independientes: Pepa trabaja doblando películas, Paulina ejerce de abogada feminista (aunque es bastante poco solidaria con sus congéneres) y Candela es modelo, pese a los prejuicios de su familia andaluza.

Irónicamente, todas ellas son engañadas por los hombres y sufren por ellos. Así lo grafica la escena en que Lucía y Pepa se enfrentan por Iván frente a unos agentes de policía que han llegado al departamento donde se desarrolla gran parte de la película. En un momento, Lucía les dice a los policías: “¿Por qué no nos dejan tranquilas? Pepa y yo tenemos cosas más importantes de qué hablar”. Entonces, uno de los agentes le responde con sarcasmo: “De hombres, ¿no?”. A lo que ella replica: “¿Hay algo más?”.

El cineasta, famoso por haber creado un grupo de actrices preferidas, las llamadas ‘chicas Almodóvar’, y por su sensibilidad sobre las problemáticas de la mujer en la sociedad, reconocía en una entrevista con la desaparecida revista española El Globo, en 1988, poco antes del estreno, que su nueva producción era una película bélica. Pero la guerra que trata “es muy antigua, un conflicto eterno en el que, hasta la fecha, no hay vencedores absolutos: me refiero a la guerra entre hombres y mujeres”.

Pese a que el ‘ataque de nervios’ de las protagonistas por la traición de sus compañeros sentimentales puede tomarse como una debilidad femenina, Almodóvar las redime mostrando que al final ellas asumen su propia fortaleza.

Cuestionamiento actual

Al margen de la calidad de la película, hay algunas situaciones y frases que podrían resultar políticamente incorrectas en la actualidad. Un ejemplo concreto es la historia sobre los tres terroristas chiitas que se presentaban en casa de Candela y luego pensaban secuestrar un avión que despegaba del aeropuerto de Barajas rumbo a Estocolmo. El mundo aún no conocía los alcances del terrorismo yihadista, y los ataques del 11 de septiembre de 2001 ni siquiera eran una posibilidad.

La guerra que trata es muy antigua, un conflicto eterno en el que, hasta la fecha, no hay vencedores absolutos: me refiero a la guerra entre hombres y mujeres

Incluso la dependencia casi enfermiza de las mujeres por un hombre, el motor central del filme, podría llegar a cuestionarse en la actualidad. O que a lo largo de toda la cinta se frivolice con las mujeres adictas a ansiolíticos, antidepresivos o somníferos. Nuria Vidal, quien en 1998 publicó el libro El cine de Pedro Almodóvar, comentaba en la edición de marzo de Vanity Fair España: “No sé si hoy en día alguien se atrevería a hacer una película así. Ahora estamos todos tan sumergidos en lo correcto que puede que ni el propio Almodóvar se atrevería a hacer una película tan desmadradamente incorrecta”.

La estética ecléctica

El cineasta le comentó a Vidal, quien lo entrevistó para su libro, que intentó hacer con Mujeres al borde de un ataque de nervios una película con una estética completamente artificiosa para que lo único auténtico y lo único verosímil fueran los sentimientos.

Para logarlo recreó en el ático en donde vive Pepa un enorme balcón que desentona con lo que podría esperarse de un edificio en el centro de Madrid: plantas como sacadas de un jardín tropical, una suerte de jaula con gallinas y conejos, sillas de lona y una gran pelota plástica. Además del horizonte de la ciudad intencionalmente falso.

El uso del rojo como color dominante también persigue ese objetivo: rojo es el traje que lleva puesto Pepa cuando inicia su persecución rumbo al aeropuerto; es el color del teléfono que lanza hacia la calle y del gazpacho con barbitúricos. En el libro Conversaciones con Pedro Almodóvar, de Fréderic Strauss, el director confirma esta obsesión: “El rojo siempre aparece en mis películas, pero ignoro el porqué. Aunque se puede encontrar una explicación: el rojo, en la cultura china, es el color de los condenados a muerte, lo que lo convierte en un color humano. Pero, en la cultura española, también es el color de la pasión, de la sangre, del fuego”.

Otro detalle es el vestuario que desarrolló el vestuarista José María Cossío y que aún es recordado por su eclecticismo y atemporalidad. En la memoria colectiva están los aros con forma de cafetera que lucía Candela (según la actriz María Barranco, estuvieron a punto de deformarle los lóbulos porque eran muy pesados) o los diseños de los años 60 que vestía Lucía, quien ante las críticas de su familia dice: “Me gusta usarlos así, me da la impresión de que no pasa el tiempo”. No sabía que un par décadas después, esa afición por la moda de los 60 ya no sería motivo de burlas. De hecho, se bautizaría como vintage y sería seguida por miles de mujeres. Una moda de culto. Como la película.

JUAN LUIS SALINAS T.  
EL MERCURIO (CHILE)
Twitter: @ElMercurio_cl

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA