Nadie me quita lo bailao, columna de Ómar Rincón - Cine y Tv - Cultura - ELTIEMPO.COM
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Nadie me quita lo bailao / El otro lado

Esta novela es sobre el bailar, poner el cuerpo y soñar que uno sale adelante y logra su cometido.

Ómar Rincón, Crítico de televisión

Ómar Rincón, Crítico de televisión.

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César Sánchez Carreño

08 de julio 2018 , 10:00 p.m.

RCN decidió lo barato: ser el canal de los concursos como 'Exatlón' y 'MasterChef Celebrity' que van en su horario estelar; programas bien hechos, pero sin alma ni emoción.

Su única ficción, 'Nadie me quita lo bailao', está muy bien por gozadera, historia y actores.

Esta telenovela biográfica es sobre el bailar, poner el cuerpo y soñar que uno sale adelante y logra su cometido. Toda la pasión de Colombia junta: eso de creer en el destino y ganarlo con el cuerpo y la bondad. Una historia basada en la vida del bailarín Beto Pérez y cómo construyó su éxito. Relato muy emocional sobre cómo el pobre sueña que con base en talento y bondad tuerce el destino a su favor.

Julián Román demuestra que es un gran actor para encarnar personajes distintos, ya que a su innegable talento le agrega tono sincero y sabrosura de la salsa, en este caso. Hay mucho ritmo y belleza en el 'casting' en el que sobresale Ómar Murillo y el ‘Flaco’ Solórzano.

Por el lado femenino, Alejandra Ávila es muy bonita y hace un dulce personaje.
La realización es tranquila, decente, simple: más que pirotecnia visual, narración de la historia. El relato avanza con sus dolores de pobre y la enfermedad de la protagonista rica. Hay suspenso en cada baile porque uno siente que vendrá una desgracia en cualquier momento. Se ve con emoción.

Esta historia del baile como expresión y modo de ascender al cielo es muy colombiana. Sabemos que en nuestra patria es donde más que hablar o razonar, se baila. Nuestra verdad nacional es de cuerpo. Colombia es la patria donde se baila.
La verdad popular es el baile, poner el cuerpo, hacer la alegría.
Por eso, los pobres decimos que “pobre es quien no sabe bailar”, algo de lo que los ricos poco saben: una noche de baile en Cali o Barranquilla es un acto público de exhibición de riqueza corporal, 'driblings' a la tristeza, millonarias exhibiciones de alegrías.

Y mientras tanto, los ricos pagan para ir a ver bailar. Así para los pobres, su riqueza es el carnaval, la fiesta, el baile. Así mismo, se afirma que “muerto está quien no baila” porque para estar vivo hay que poner el cuerpo. Capitalismo del cuerpo.

El baile, también, describe la vida de uno. Por eso, decimos mucho que “nadie me quita lo bailao” para expresar que uno ha tenido vida, ha vivido experiencias, se ha dejado habitar por las emociones y eso se ha convertido en el orgullo y capital que lo hace a uno seguir adelante. Memoria en el cuerpo.

Una buena producción, una historia bonita, un 'casting' decente, músicas sabrosas, cuerpos en expresión y la seducción colombiana del baile… eso debería ser suficiente para hacer un éxito.

Y no lo logra. Tal vez porque está en RCN, la hora es muy noche y recibe la pesada herencia de dos concursos sin ton ni son. Por ahora, nadie nos quita lo bailao.

ÓMAR RINCÓN
Crítico de televisión
orincon61@hotmail.com

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