Muere el libretista Fernando Gaitán, creador de Yo soy Betty, la fea - Cine y Tv - Cultura - ELTIEMPO.COM
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Muere el libretista Fernando Gaitán en Bogotá

El creador de éxitos como 'Yo soy Betty, la fea', murió de un infarto, en la clínica de El Country.

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Muere Fernando Gaitán, el genio creador de Betty la FeaFalleció a los 60 años de un infarto en la Clínica El Country.
Betty La Fea

Néstor Gómez / EL TIEMPO

Por: Cultura
29 de enero 2019 , 07:04 p.m.

El reconocido libretista Fernando Gaitán (Bogotá, 1960) deja un gran legado de exitosas producciones de televisión como 'Yo soy Betty, la fea', 'Café con aroma de mujer' y 'Hasta que la plata nos separe'. 

Su deceso, según amigos cercanos y familiares, se produjo a causa de un paro cardiorrespiratorio. Gaitán fue trasladado de inmediato a la Clínica del Country, en el norte de la capital. 

En su comunicado oficial, la clínica informó: "La Clínica del Country lamenta informar que el paciente Fernando Gaitán Salom, Guionista y Productor de televisión, falleció el día de hoy a la 1:46 p.m., luego de ingresar al servicio de urgencias en paro cardiorrespiratorio, y sin responder a las maniobras de reanimación instauradas. La Clínica del Country y todo su equipo médico y administrativo expresa sus más sentidas condolencias a su familia, amigos y allegados, al igual que a todos los colombianos".

Hace pocos días Sony Pictures Television había anunciado que Gaitán había firmado con ellos un acuerdo de desarrollo de contenido. Esto significaba un nuevo escalón en su consolidada carrera en el mundo de la pantalla chica.

“Sus ideas originales generan productos televisivos tan cautivantes e historias tan fantásticas que resuenan con un público muy amplio”, comentó Ana Bond, vicepresidenta y directora ejecutiva de producciones internacionales en América Latina y el mercado hispano de Estados Unidos.

"Yo entré a trabajar a los 19 años al periódico EL TIEMPO. Fui reportero allá durante casi tres años. Allá me formé. El periódico fue mi universidad, mi escuela, mi colegio, fue todo. Y del EL TIEMPO empecé a buscar y a encontrar espacios para televisión", le contó Gaitán alguna vez sobre sus inicios, al programa Bravíssimo de Citytv.

La televisión: un objetivo de juventud

Una de las primeras ideas de Gaitán, cuando tan solo tenía 22 años, fue la posibilidad de poner la literatura al servicio de la televisión, así como se podía hacer con el periodismo. Su premisa era elaborar dramatizados que tuvieran como base central los métodos del periodismo, la investigación, la crónica, el reportaje.

En 1983 empezó a leer libretos de otros escritores, especialmente de uno de sus maestros, a quien admiraba: Bernardo Romero Pereiro. "Présteme unos libretos para ver cómo se hace esa vaina", le dijo. Poco después estudió técnica de libretos y empezó a hacer comedias. Los nombres de esos trabajos hoy no dicen mucho: 'Los de al lado' y 'El agente viajero'.

Cuando arrancó a hacer libretos, nadie le creía. Con un fulano de 22 años nadie podía arriesgar los dolorosos costos de una producción. Eran épocas en que ninguna programadora estaba para grandes inversiones. Sólo cuando escribió 'Azúcar', junto a Mauricio Navas, supo que las cosas habían dado un viraje del escepticismo al optimismo.

Aquí los escritores se han engolosinado con temas como la violencia

Su esquema concordaba con el estilo que entonces se imponía en la televisión colombiana: historias de regiones a las que nunca llegaba literatura. Y Fernando Gaitán, el célebre escritor de 'Café', jugaría, a partir de ahí, con esos elementos.

"La literatura colombiana no es como la de los Estados Unidos que, sea buena o mala, abarca todos los temas y lugares. En nuestro país eso no ha sucedido. Aquí los escritores se han engolosinado con temas como la violencia, en la época que se instauró el Frente Nacional, y después con la onda caicediana en la que brillaban los bares y la vida nocturna de las ciudades. Para un libretista es un problema porque necesita abordar ciertos temas, pero encuentra que en la literatura no existen", comentó alguna vez.

Café: la novela que contó el producto emblema de Colombia

Al preguntarle qué tipo de temas eran esos, Gaitán le dijo a este diario: "Café. Fue increíble encontrar que sobre el producto más importante del país no existían recreaciones escritas. De La Guajira (él escribió Guajira) sólo había una novela: Cuatro años alrededor de mi mismo. Y, lo peor, las que hay generalmente son temas viejos que nada tienen que ver con la nueva realidad".

Fernando Gaitán

El libretista fue reconocido por exitosas series de televisión colombianas, como 'Yo soy Betty, la fea'.

Foto:

Rodrigo Sepúlveda / EL TIEMPO.

Sobre 'Café con aroma de mujer', Gaitán recordó que fue una idea que los directivos de RCN querían desarrollar sobre un tema que girara en torno al grano.

"Yo tenía una historia que duró guardada en un cajón por tres años. El problema, como ya estaba el tema, era encontrar una historia de amor y la hallé en la oposición de clases que hay en el Eje Cafetero: familias poderosas de mucho linaje frente a otros que no se sabe de dónde vienen, que son parias y que no tienen tierras. Ahí vi que podría ubicar a un personaje de aquí y a uno de allá", recordó.

Al ser testigo de los que significó esta novela en su prolífica carrera, Gaitán agregó: "Café es una historia tradicional, si se quiere la de una cenicienta, que fue importante por el manejo del contexto y del personaje femenino, una mujer que maneja su vida por iniciativa propia. Su horizonte va más allá del amor, no como otras que tienen como fin la aparición del amor y del galán que la rescata. Gaviota era una mujer de los 90: bien si aparece el tipo chévere, o si no, voy a surgir igualmente".

Gaviota era una berraca, trabajadora, que pensaba que si el tipo funciona, bien; o si no, hasta luego.

Un lector agudo del universo femenino

Si hubiera que encontrar un rasgo característico en la narrativa televisiva de los personajes de Gaitán, ese sin duda fue la manera como reflejó el universo femenino, tan poderoso en su pluma.

‘Gaviota’, la recolectora de café que se robó el corazón de los colombianos, rompía el estereotipo tradicional de la mujer de telenovela “llorando frente a un lavadero”.
“Ella era una berraca, trabajadora, que pensaba que si el tipo funciona, bien; o si no, hasta luego”, contaba Gaitán.

Y agregó: "Cuando 'Café' estaba al aire también lo estaba ‘Señora Isabel’, de Mónica Agudelo, una libretista, la mejor, con la que tenemos factores comunes horribles. Mi historia contaba la de hombres atemorizados por las mujeres y la de ella era la historia de mujeres atemorizadas por sus hombres. Mónica cuenta las historias desde adentro y yo también, porque los hombres ven mis novelas".

Cuando este diario le preguntó, en una conversación en 1998, si vislumbraba una segunda parte de esta telenovela, el libretista dijo: “Fernando Gaitán tiene a Café como su apellido de casado. Tengo una lápida encima. La gente piensa, cuando escribo una historia, en otra similar y esa es una historia que nunca voy a repetir. Muchos libretistas me dicen que esa historia la debí haber escrito a los 60, pero tengo 38 y me falta mucho por hacer. Superar Café no es mi intención. Esa es la hija mayor que se graduó y se fue de la casa. Cuando la miro, ya no la siento ni mía”.

Colombia transitaba entonces una época marcada por el terrorismo y claro, Gaitán tenía claro que ese era un tema que se podía trabajar en este formato. 

“Yo soy una analista juicioso de la violencia en Colombia y es innegable que el país esta atravesando una situación bastante dura, por eso es hora de mostrar otra alternativa y vernos en ese otro espejo que también somos: dilemas con la profesión, con la familia, con el amor. Nosotros los colombianos seguimos llevando una vida por encima de la violencia. Igual pienso que la TV debe mantener un nivel de denuncia permanente”.

Amor y humor: ingredientes centrales de una buena historia

Al hablar de su oficio, Gaitán no dudó en poner el “amor” y el “humor” por encima de cualquier ingrediente adicional para “echar un buen cuento”.

“Una buena historia se presta para todo, pero lo básico es contar una de amor. Debe haber divertimento, su dosis de humor, para mí es inconcebible que los personajes no tengan humor y, obvio, un conflicto porque perdería su carácter de telenovela. Quiero que la gente asista con mis historias a un espectáculo donde la gente ría y sufra, como en un parque de diversiones”, contaba.

Mis historias siempre tendrán luz.

Por el contrario, el libretista decía que no le gustaban muchos las historias “depresivas, oscuras y sombrías”. “Mis historias siempre tendrán luz”, recalcaba.

Sobre otra de sus "hijas más entrañables", Beatriz Pinzón Solano dijo: "Betty es el juego de la vanidad femenina a través de una muchacha fea que trabaja en una empresa. Esta vez el tema es la vanidad de las mujeres".

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