Cine y Tv

Lindolfo, la nueva narconovela / El otro lado

Historia muy colombiana de un señor que se sabía lindo y blanqueó su moral con bella presentadora.

Ómar Rincón, Crítico de televisión

Ómar Rincón, Crítico de televisión.

Foto:

César Sánchez Carreño

25 de febrero 2018 , 10:00 p.m.

Las series narco son especialidad de la casa Colombia y el Canal Caracol. Llegó el guion y la seducción con la fascinante historia de Lindolfo y Vaneza, dos nuevos heroísmos a la colombiana que contar.

Primero fue la conversión del narco Andrés López en libretista para ‘El cartel de los sapos’ y en personaje del ‘jet set’ de Miami.

Un delator ante la DEA cuenta la historia del narco en Colombia. Un libro sin literatura pero una gran serie donde el protagonista es él mismo, el delator, y por su petición representado por el más bello y mejor actor colombiano, Manolo Cardona. ¡Colombia mágica!

Luego viene la maravillosa vida de don Pablo a quien llaman ‘Escobar, el patrón del mal’. Serie en que este señor es elevado a ídolo nacional, a gran colombiano, a héroe de la recursividad y el ascenso social a la nuestra. ¡Colombia maravillosa!

Después se eleva a ‘celebrity’ al señor Popeye, el matón más cínico, ya que según la revista ‘Semana’, “cuando le ordenaron matar a la esposa de un supuesto informante, a quien citó en una bomba de gasolina, ella llegó con un bebé en sus brazos. Después de asesinarla, aclaró que para que el bebé no quedara huérfano también debía matarlo en lo que describió como un acto de humanidad”. Este humanismo se merecía el homenaje de Caracol. ¡Colombia genial!

Ahora podremos gozar con Lindolfo, una historia muy colombiana de un señor que vivía en barrio bien de la sagrada Medellín, se sabía lindo y blanqueó su moral con bella presentadora.

Un buen muchacho que empezó como reclutador de prepagos, se convirtió en líder de la ‘oficina’ dedicada al sicariato, narcotráfico, extorsión y cobro de deudas.


Y para hacer la historia más televisiva, se consiguió a la bellísima modelo presentadora de Sábados felices y se convirtió en parte del ‘jet set’. Lindolfo, la historia de un buen muchacho que se comportaba como narco, actuaba como narco, era narco… y nadie se dio cuenta.

En esta narconovela tendremos una innovación mayor: Lindolfo puede ser libretista y actor. Y ya lo comenzó a hacer porque cuando lo arrestaron pensó como guionista: “¿Les puedo pedir un favor? –le dijo a la Policía– ¿No será que podemos repetir la grabación en la que ustedes entran y me arrestan? Es que mire cómo me veo y yo no puedo aparecer así”, se lee en la revista ‘Semana’.

“Hermano, al menos déjeme bañar y arreglar un poquito para la foto de la reseña judicial. A mí me conoce mucha gente y no puedo aparecer desarreglado”. Muy colombiano: sueña con su fama más que pensar en ética o legalidad.

Lindolfo es guionista, es actor y viene con presentadora incluida. Lindolfo es lo máximo de nuestra ética mágica: no importa la ley, tampoco el pudor, todo es apariencia y billete. Una metáfora muy nuestra, ya que todos los colombianos llevamos un narco en el corazón. Ya viene, espérela. Lindolfo y Vaneza, una pareja mágica.

ÓMAR RINCÓN
Crítico de televisión
orincon61@hotmail.com

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