Falleció Gustavo Cárdenas, fundador de Coestrellas, en 2018 - Cine y Tv - Cultura - ELTIEMPO.COM
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Gustavo Cárdenas: el protagonista de una época de oro de la televisión

El fundador de la desaparecida Coestrellas, que murió el sábado, sabía valorar el talento. 

Gustavo Cárdenas, uno de los fundadores de Coestrellas.

Gustavo Cárdenas, uno de los fundadores de Coestrellas.

Foto:

Archivo EL TIEMPO

Por: CULTURA Y ENTRETENIMIENTO 
22 de julio 2018 , 09:30 p.m.

Fundar la programadora Coestrellas, en 1981, fue lograr el encuentro de genios y figuras, una alineación de estrellas y planetas en un país en el que, en ese momento, la televisión era parte fundamental de la cotidianidad.

Cuenta Claudia Bernal, directora de series y programas de televisión como Déjemonos de vainas y Charlas con Pacheco, que cuando Carlos ‘el Gordo’ Benjumea le propuso a Gustavo Cárdenas (abogado y hombre de medios fallecido el pasado sábado) que fundaran una programadora, él le dijo de inmediato que sí, pero con condiciones.

Benjumea, uno de los más reconocidos actores de la televisión colombiana le había hecho la propuesta con otro hombre de televisión, Jorge Ospina, y tras Cárdenas seguirles la idea, les dijo su condición: “Que había que traer personas con mucho talento que en ese momento estaban en otros lados”, cuenta Bernal.

Entonces, agrega, “ellos consiguieron que Pacheco, que en ese momento era el ‘super guau’ de la televisión, se fuera para Coestrellas. Pero Pacheco les puso una condición: que los acompañaba si aceptaban al libretista Bernardo Romero Pereiro”. Doble gol. 

El ‘robo’ de talento se lo hicieron en ese momento a RTI, que bajo la batuta de Patricio Wills (hoy recién nombrado jefe de Contenidos de Univisión) era una de las programadoras más reconocidas de un pequeño medio en el que casi todos eran amigos.

Por eso y tras conocer la muerte de Cárdenas, Wills contó con nostalgia que “uno a él no podía reclamarle por el 'robo'. Yo le dije incluso que le deseaba lo mejor aunque se llevara a mi gente más brillante de ese momento”, dijo Wills, gran amigo de Cárdenas.

Con los cinco socios (Pacheco, Cárdenas, Ospina, Romero y Benjumea), nació la programadora Coestrellas, en la que cada uno, desde su sabiduría, hacía grandes aportes.
 
Pero especialmente Cárdenas (nacido en Neira, Caldas, y criado en Buga, Valle), porque sabía de números y estrategias, conocía la televisión colombiana de ese momento, cuando no había canales privados, sino un modelo público privado que se movía en dos canales, el Uno y el A.

“Con Coestrellas comienza una nueva época en la televisión. Las grandes programadoras eran RTI, Punch y Caracol, y un poco RCN, que entraba con sus transmisiones de ciclismo. Y Cárdenas estuvo ahí, con su mística, para hacerla grande”, afirma Bernal.

De la mano de esta programadora, como agrega otro de los buenos amigos de Cárdenas, Julio Sánchez Cristo, director de la emisora La W, “nacieron comedias como Dejémonos de vainas, su espacio estelar; el dramatizado Señora Isabel; Sabariedades (que presentaban Pacheco y Benjumea en la Media Torta); Cita con Pacheco y otras producciones de Romero Pereiro, que fue el mejor director y escritor de televisión que tuvo Colombia”, comenta.

Competir era muy difícil, pero Coestrellas hizo un cambio en la televisión. Sabariedades se hacía en la Media Torta de Bogotá, en directo, iba los sábados de 2 a 5 p. m. y mucha gente hacía fila

Bernal recuerda que Sabariedades fue un programa muy novedoso. “En ese momento, competir era muy difícil, pero Coestrellas hizo un cambio en la televisión. Sabariedades se hacía en la Media Torta de Bogotá, en directo, iba los sábados de 2 a 5 p. m. y mucha gente hacía fila desde el día anterior para entrar, porque quería ver a sus estrellas, participar en los concursos y oír a sus cantantes favoritos, como Diomedes Díaz, el Binomio de Oro y Alicia Juárez, entre otros”.

Esta fue una de las propuestas de Cárdenas que resultó un éxito y que cada semana llevaba 6.000 asistentes a este lugar de los cerros bogotanos.

“Es que don Gustavo tenía unas ideas maravillosas y aunque él tenía la última palabra, siempre oía a las personas, aceptaba sus consejos y su sabiduría”, cuenta Elsa Torres, quien fue la asistente personal de Cárdenas en los últimos cinco años de Coestrellas.

“Yo llegué a trabajar a su lado gracias a doña Claudia Samper, el amor de su vida, a quien conocí cuando me desempeñaba como asistente en Colmotores. Era un jefe estricto, todo debía estar en su punto y en su medida, y honraba la palabra”, cuenta Torres.

Para ella, aunque trabajó en grandes empresas colombianas, además de Colmotores, en Mazda, entre otras, “ninguna fue tan maravillosa como Coestrellas, donde siempre reinó un gran ambiente de respeto y armonía”.

Coestrellas quedaba en la calle 51 con carrera 6, en Chapinero, en Bogotá, en una casa por la que han pasado varias empresas. Allí, como contó antes de morir Pacheco, “uno se reunía con Gustavo y él le daba clases de economía de la televisión en cada reunión”.

En esa casa, Gustavo Cárdenas “era muy racional y práctico, no se ponía con rodeos, iba a lo que iba y era un gran amigo. A él le gustaba que sus asistentes estuviéramos de punta en blanco y yo desde siempre me acostumbré a eso. Recuerdo que en alguna ocasión que pedí vacaciones me dijo que le consiguiera un reemplazo para esos días, pero que se vistiera bien y no que se disfrazara”, cuenta Torres.

Para Bernal, otra de las cualidades de Cárdenas “era la mística con la que hacía las cosas, un gran ejecutivo, pero por encima del valor económico, fue un gran ser humano. Si a mí hoy me preguntan cuál fue la mejor empresa en la que he trabajado, yo digo que Coestrellas, sin pensarlo”, manifiesta Bernal.

Y agrega que Cárdenas siempre se atrevió a mirar más allá: Coestrellas movió el contenido de las series en la televisión colombiana, hizo una apuesta gigante que tuvo como libretistas, además, a Mónica Agudelo, también fallecida.

Era la mística con la que hacía las cosas, un gran ejecutivo, pero por encima del valor económico, fue un gran ser humano

Pero ese mismo talento también le mostró que el modelo televisivo iba a cambiar radicalmente, con la televisión privada. Bernal recuerda que en una reunión con Samuel Duque, dueño de Fox Telecolombia, hablaron del tema y se dieron cuenta de que ahí no tenía cabida. 

Y entonces llegó el día de cerrar Coestrellas. Cuenta Torres que  “don Gustavo me llamó y me dijo que la empresa se acababa. Con el vicepresidente, Guillermo López, les dijimos a los empleados e hicimos un brindis de agradecimiento, por haber tenido trabajo y haber encontrado personas tan maravillosas como don Gustavo".

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