Segunda edición del mercado Mapas de Tenerife - Arte y Teatro - Cultura - ELTIEMPO.COM
Arte y Teatro

Las artes de Latinoamérica viajan a África con escala en Tenerife

Con el mercado Mapas, la isla busca unir la música, el teatro y la danza de tres continentes.

Mapas

El mercado Mapas tuvo una programación de más de 60 artistas, incluidos tres colombianos.

Foto:

Cortesía Mapas

Por: Yhonatan Loaiza Grisales
31 de julio 2018 , 11:47 a.m.

Es una estructura hipnótica, imponente, que puede verse como una inmensa ola que se recoge tras estrellarse en la orilla. En ella se resguardan varios escenarios y además hay una inmensa abertura que les permite a sus visitantes disfrutar de la vista del apacible océano antes de entrar a ver una obra de teatro, una ópera o un concierto. Es el Auditorio de Santa Cruz de Tenerife, que condensa la tradición histórica de esta isla española ubicada en el archipiélago de Canarias, más cercana a África que a España.

“Siempre hemos sido un crisol de culturas, es decir, en el inconsciente colectivo de nuestra ciudadanía existe un concepto que es el de la plataforma tricontinental: somos geográficamente africanos; política, administrativa, cultural e históricamente europeos, pero emocionalmente somos latinoamericanos”, asegura José Luis Rivero, director insular de Cultura del Cabildo de Tenerife. Curiosamente, al oído colombiano las voces de sus habitantes le pueden recordar más un acento venezolano que el de un europeo.

Rivero recuerda que esta isla se ha posicionado como una plataforma estratégica: no solo fue conquistada por España sino que los portugueses pasaban por allí para bordear la costa africana y además los barcos de esclavos de Senegal fondeaban allí para luego continuar hacia Norteamérica.

Desde el año pasado, Tenerife busca plantearse como un nuevo punto neurálgico para conectar las artes escénicas de Latinoamérica, África y Europa del sur. Fue así como nació el Mercado de Artes Performativas del Atlántico Sur, Mapas, que acaba de realizar su segunda edición, con una programación artística de más de 60 presentaciones, además de eventos teóricos, académicos y una rueda de negocios.

Al igual que el año pasado, el encuentro se realizó gracias a una alianza entre el cabildo de Tenerife, el grupo canario Una Hora Menos y Circulart, una iniciativa colombiana de desarrollo de músicas latinoamericanos, que cada año produce un mercado musical en Medellín.

Somos geográficamente africanos; políticamente europeos, pero emocionalmente somos latinoamericanos

Gracias a esa estrategia, durante cinco días Santa Cruz de Tenerife brilló como ese crisol cultural que mencionaba Rivero, no solo por las presentaciones artísticas, que en un solo día podían variar de un circo marroquí a una pieza de narración de Burkina Faso a una versión portuguesa de una tragedia griega, sino por la presencia de programadores culturales de varios países.

“Este año el crecimiento realmente fue muy grande en número de participantes, no esperábamos que fuera así, pensábamos que iba a ser un proceso más lento, entonces nos cogió un poco de sorpresa en el momento de la convocatoria, pero luego activamos todo”, cuenta Beatriz Quintero, gerente de Mapas y directora ejecutiva de Circulart.

La programación fue diseñada por Octavio Arbeláez, director de Mapas, de Circulart y del Festival de Teatro de Manizales, quien tuvo que elegir a los participantes de entre un grupo de más de 1100 inscritos. Para el gestor cultural, ese número de interesados se logó por la confianza que genera el modelo Circulart en la comunidad artística internacional.

“La convocatoria fue fácil en Latinoamérica, un poquito más difícil en Canarias, y desde luego el trabajo arduo ha sido en África, es decir: darnos a conocer, que entienden el proceso y los beneficios, además de las obvias dificultades que tienen los procesos migratorios de las autoridades españolas con relación al continente africano”, explica Arbeláez.

Además de esos retos, Mapas también se enfrentaba a otros rompecabezas logísticos, no solo por la mezcla de teatro y música en un solo evento, sino por el hecho de tener la filosofía de un mercado cultural, que exige una dinámica diferente a otros encuentros.

Ahí salió a relucir la infraestructura de Santa Cruz de Tenerife, una ciudad de un poco más de 200.000 habitantes que puso a disposición dos teatros (Guimerá y Sala Granja), un museo, el centro cultural Tenerife Espacio de las Artes y su auditorio, diseñado por el arquitecto Santiago Calatrava Valls, que tiene una sala principal con capacidad para más de 1600 personas y otros tres escenarios externos.

“Históricamente siempre hemos tenido un vuelco directo hacia la cultura. A nivel estatal se pelea lo que se llama el 1 por ciento cultural, es decir, que del PIB se le dedique el 1 por ciento a la cultura, y nosotros (el cabildo de Tenerife) le dedicamos el 5,6 por ciento del PIB a la actividad cultural”, asegura Rivero.

Según el director insular, el eje fundamental de Mapas no es solo contarle al mundo lo que se hace en Canarias, sino que las conexiones entre África y Latinoamérica ocurran en ese sitio. “Nos sentimos parte de esa plataforma sur-sur”, añade.

Mapas

Uno de los escenarios del encuentro fue el Auditorio de Tenerife.

Foto:

Cortesía Mapas

Ahí también aparece de nuevo la historia, pues la influencia de los sonidos africanos en la música latinoamericana es innegable. En esa propuesta musical del continente negro sobresalieron artistas como Nelida Karr, de Guinea Ecuatorial, con su propuesta de fusión entre ritmos tradicionales de su país y jazz, y la cantante camerunesa Lornoar, que sorprendió con su potente voz.

Las artes escénicas, por su parte, revelaron la presencia de una estrella de la escena africana, Hassane Kassi Kouyaté, actor y director de Burkina Faso, que trabajó durante más de 20 años con el legendario director británico Peter Brook.

“Brook no se considera un maestro, no considera haber hecho escuela ni nada, para mí ha sido fundamentalmente una experiencia de vida, filosófica, que va más allá del teatro, en que lo más importante no ha sido el teatro, sino vivir una experiencia con Peter Brook”, asegura el artista.

Kassi Kouyaté dirigió en Mapas ‘Le fabuleux destin D'Amadou Hampâté Bâ’, una celebración oral de la obras y las experiencias vitales del escritor maliense Amadou Hampâté Bâ, para la que se inspiró en la tradición de los griot, una familia de narradores orales de África Occidental. La pieza tenía un sencillo pero emotivo dispositivo escénico, que rememoraba el patio de la casa de Hampâté Bâ, en la que un actor y un músico relataban sus historias.

“Tú puedes contratar los servicios de un griot, que venga con un músico y te cuente la historia de un rey, de un pueblo, de tu familia o una epopeya. Hace 18 años que utilizo este método, porque me interesa mucho dar a conocer la historia de otros escritores africanos por la vía del teatro. Y hoy, mucho tiempo después, ese teatro se terminó llamando teatro documental, pero en esa época nunca se me hubiera ocurrido darle ese apellido”, añade al artista africano.

Cómo rueda la rueda

Además de la presencia en la organización, Colombia tuvo una presencia clave en las presentaciones artísticas y en las ruedas de negocios. En las primeras, la participación nacional se inauguró con la descarga de cumbia rebelde de Puerto Candelaria, que se presentó en la segunda jornada, en medio de una gira europea que durará alrededor de dos meses.

El grupo que dirige Juancho Valencia logró conectar casi desde la primera canción con el público, pero la clave de las presentaciones en este tipo de mercados va más allá del espectador común.

“Tú generas una estrategia que se construye en base a cuál es el nicho y cuáles son los caminos que querés abrir con ese concierto. Uno inicialmente quiere que le guste a todo el mundo, pero eso no es posible, entonces aprendes a no apuntarle a todas las posibilidades sino a las alianzas que quieres formar. Y tienes 30 minutos para hacerlo en el escenario”, asegura Valencia, quien añade que uno de los objetivos de esta presentación era enlazar con el mercado africano.

En la parte musical, también se presentó el grupo Curipira, que cautivó con su exploración de sonidos folclóricos del Atlántico y el Pacífico. En teatro, la cuota colombiana fue ‘Yo NO estoy loca’, monólogo de Teatro Petra escrito por Fabio Rubiano y protagonizado por Marcela Valencia.

Petra de hecho es uno de los grupos colombianos que más gira en el exterior y Rubiano es consciente de la importancia que tiene la gestión en este tipo de procesos. “El presentarse en este tipo de cosas es una tarea que uno también tiene que hacer, a uno le puede dar pereza o angustia, o decir que no está preparado para eso, o que el oficio de uno es hacer obras y no venderlas, pero hay que aprender a hacerlo; si no queremos ser mediocres en ningún campo del teatro, tampoco podemos serlo en este”, asegura.

El director y dramaturgo asegura que las obras del grupo no se están acomodando a las necesidades de los festivales, sino que el objetivo es que a los programadores les interesen tal como están. “Esa era una de las discusiones de una de las mesas redondas que tuvimos: si el carácter curatorial dependía del tamaño de las obras, de la cantidad de actores, del número de tiquetes o el tamaño de la escenografía. Y no, no depende de eso ni puede depender, y en eso creo que hemos sido muy respetados, porque obras grandes han girado con todas las condiciones”, añade.

También hubo una nutrida participación de artistas y programadores en las ruedas de negocios. Los Chicos del Jardín, Congregación Teatro, María Cristina Plata, Tubará, el Circuito de Jazz, el Festival de Pasto, la Fundación La Cueva, El Escondite y el propio Petra incluso contaron con apoyo del Ministerio de Cultura.

“Colombia es sin duda el país que está haciendo un mayor esfuerzo institucional para que eso ocurra y eso es un referente para otros países. Hay otros que están diciendo mira la representatividad que Colombia está ganando, mira los esfuerzos que está haciendo y los réditos que eso da a los compañías y a los creadores colombianos, porque están teniendo una alta contratación”, anota Rivero.

La Congregación, dirigida por Johan Velandia, el año pasado hizo parte de las presentaciones artísticas con la obra ‘Camargo’. Este año, logró encontrar el terreno más abonado, así no hubiera podido poner en escena su más reciente creación, ‘El ensayo’.

“Hay productores que dicen: ‘este año el festival ya está programado, pero el próximo te queremos tener’. Creo que hay otros tipos de alianzas, encuentros de dramaturgia, participar en producciones en otros países como invitado, o poder pensar en coproducciones o becas. El mercado se amplia de participar con una obra en un festival”, explica Velandia.

Y el crisol se amplía mucho más allá, pues Mapas construyó una cartografía llena de artistas que rescataban las músicas o las danzas tradicionales de sus regiones, pero también de aquellos que las llevaban a otros terrenos e incluso de otros que resignificaban clásicos, como Los Colochos con ‘Mendoza’, su desgarradora e ingeniosa versión local de ‘Macbeth’ que ya ha dejado huella en Colombia, o ‘La fiesta del viejo’, una entrañable visión porteña de ‘Rey Lear’. Las olas de las artes seguirán dejando sus ecos en Santa Cruz y la esperanza es que también los lleven a los escenarios de los tres continentes.


YHONATAN LOAIZA GRISALES
EL TIEMPO
En Twitter: @YhoLoaiza

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