Proyecto de teatro 4Paredes - Arte y Teatro - Cultura - ELTIEMPO.COM
Arte y Teatro

Cuando ir al teatro se vuelve un secreto a voces

El proyecto 4Paredes presenta obras exclusivas para sus socios en lugares secretos.

Teatro clandestino

Las actrices Camila Valenzuela, Patricia Tamayo, Marcela Mar y Martina Toro en un ensayo previo a la función clandestina de ‘Carta de una desconocida’.

Foto:

Juan Manuel Vargas / EL TIEMPO

23 de mayo 2018 , 10:22 a.m.

En una mesa pegada a una pared totalmente negra reposa un jarrón lleno de impecables flores blancas; a su alrededor hay libros con clásicos de la dramaturgia, como 'Seis personajes en busca de autor', de Luigi Pirandello, y Ricardo III, de Shakespeare. Al lado izquierdo de aquella pared está el marco de un espejo, cuyo vacío interno representa el sombrío drama de una anónima enamorada.

Es una noche lluviosa, como cualquier otra noche de mayo, en la que esta historia se representará en un apartamento del barrio La Soledad, que dispone de una amplia sala y de varias hileras de sillas que tienen los nombres de los asistentes impresos en cuadrados de papel. A este sitio solo pueden llegar los socios de 4Paredes, un club de teatro clandestino fundado por Manolo Orjuela, Julián Arango Osorio, Daniel Álvarez Mikey y Héctor Sánchez.

Es un proyecto que no se promociona con publicidad, sino con el voz a voz de sus asistentes. “Estamos huyendo de los teatros en los que la gente no se informa bien sobre qué va a ver; que de repente dice: ‘yo quiero ver algo que me haga morir de la risa’, y nosotros no estamos para eso. Me parece chévere que lo hagan; yo lo hago también para ganarme la vida, pero aquí buscamos otra profundidad”, explica Orjuela unos minutos antes de que empiece la nueva función.

En aquella mesa también hay algunas copias de 'Te estás volviendo Chéjov', una obra de Orjuela, en la que el autor y la actriz Javiera Valenzuela reflexionaban sobre el oficio teatral y los gustos del público bogotano. Con este proyecto, Orjuela parece haber trascendido de esas reflexiones a la acción de encontrar un espacio que le brindara libertades creativas, que lo soltara de las cadenas de las metas comerciales para hablar de esos dramas que tanto le gustan, llenos de personajes que miran a la muerte a los ojos, que son conscientes de su desencanto con la vida.

También por eso aparecen las flores blancas. Son el símbolo de ese amor sordo, el recuerdo que una desconocida siempre le envía a su enamorado el día en que este cumple años. Esta mujer es la protagonista de Carta de una desconocida, una pieza que Orjuela creó inspirado en la novela homónima del austriaco Stefan Zweig, y que después de haberse presentado en varios teatros de Bogotá ahora hace parte del ciclo de 4Paredes.

Estamos huyendo de los teatros en los que la gente no se informa bien sobre qué va a ver

Patricia Tamayo, Marcela Mar, Camila Valenzuela, Martina Toro y María José Jaramillo son las protagonistas de la obra, en la que el personaje central relata cómo conoció a su amado cuando era muy pequeña y este llegó a su edificio a ocupar un apartamento vacío.

Mientras Tamayo, Mar, Valenzuela y Toro practican una última vez antes de la función, Arango y Orjuela están cuadrando los últimos detalles de la iluminación, compuesta por bombillos y luces empotradas en el techo. Además, ordenan el bar, que está ubicado en la cocina del apartamento y ofrecerá whisky, vino, café y variedades de té.

Los espectadores, que empiezan a llegar una hora antes de que empiece la función, saben de la ubicación del lugar a través de un mensaje que les llega a sus teléfonos. “Queremos que la gente que esté aquí se sienta bien atendida, se sienta cómoda, haga parte de un club, que la experiencia sea distinta de lo que tienes en teatro”, explica Arango sobre este formato.

Orjuela y Arango comentan que ya hay cerca de 15 abonados para la temporada de este año, que empezó en febrero pasado con 'Te estás volviendo Chéjov' y presentará obras cada mes. El nombre del club recuerda esa máxima del teatro de la ‘cuarta pared’ que marca las pautas del distanciamiento entre el actor y los espectadores. Aquí, esas reglas se ignoran, esa pared se derrumba.

—En esta obra sí me gusta ver a la gente, expresa Tamayo en el ensayo previo, mientras sus compañeras de escena calibran sus movimientos.

La actriz lleva recitando las líneas de Zweig desde hace más de trece años, cuando la obra se estrenó en Bogotá bajo la dirección de Orjuela. “A mí me encanta este formato. No sé si es también porque llevo muchos años haciendo la obra, porque al principio es muy difícil tener contacto con el público, mirarlo a los ojos, eso es un reto muy grande cuando uno empieza a hacer una obra como esta, que tiene una cercanía tan violenta con los espectadores. Ya después de hacerla tantos años digo: ‘qué delicia esto’ ”, explica la actriz.

Tamayo aparece frente a las luces con un vestido de un negro mortuorio y es quien le da el primer impulso a esta historia, en la que el alma de su protagonista se divide en los cuerpos de esas cinco actrices que la encarnan en diferentes etapas de su vida. “Yo esta obra quisiera hacerla hasta que las arrugas me lo permitan porque me resulta encantadora, siempre le descubro algo nuevo y me ayuda a hacer una catarsis ni la berraca; entonces la adoro”, asegura.

Se corre el telón

Cuando entra al apartamento, la experimentada actriz Laura García ve sentado en el sofá de las actrices al reconocido director de cine, teatro y televisión Jorge Alí Triana.

—¿Y es que este va a actuar?, pregunta jocosa García antes de saludar a Triana. Además de estos socios, también asisten a esta función referentes de la cultura colombiana como Miguel Torres, autor del clásico teatral La siempreviva, y Fernando Gaitán, libretista y padre de la famosa serie Yo soy Betty la fea.

La obra empieza con algunos minutos de retraso, para darle espera a María José Jaramillo, quien estaba terminando una función de otra obra a unas pocas cuadras (eso explica su ausencia en la foto superior). El silencio empieza a dominar el apartamento cuando Orjuela cierra la cortina negra del bar, pide a los asistente que apaguen los celulares y vocifera: ‘Adelante’ para que empiece la función.

Tamayo entra a escena y empieza a recordar con fervor cada encuentro con ese luminoso vecino. El mundo empezó a existir para ella cuando lo conoció, cuenta, antes de que ingrese Martina Toro, quien hace el papel de la desconocida en su edad más pequeña. A sus 15 años, Toro, hija de la artista Sofía Pérez y del actor Jhon Álex Toro, es todo un prodigio de la interpretación que parece haber estado actuando durante décadas.

Luego entrarán Jaramillo, quien cuenta que la desconocida le entregó la virginidad a ese amado extraño y compartió su cama durante tres noches, y Valenzuela, que empieza a dar las claves de un personaje cobijado por la nostalgia y que le cuenta al público que de esas tres noches de amor nació un pequeño que nunca conocerá a su padre. Finalmente ingresa Mar, enfundada en un enterizo de terciopelo del color del vino rojo, quien recita que para poder sostener a su hijo con todo tipo de comodidades se tuvo que ‘putear’.

Cartas de una desconocida

Héctor Sánchez, Daniel Álvarez Mikey, Julián Arango Osorio y Manolo Orjuela, los creadores de 4Paredes.

Foto:

Juan Manuel Vargas. EL TIEMPO

Las cinco actrices, bajo la batuta de Orjuela, logran transmitir todo el poder oral del teatro para contar una tragedia con migas de humor. Todo a través de una ingeniosa coreografía compuesta por pequeños gestos y por una cuidadosa fragmentación de voces que se aceleran cuando la historia empieza a rozar la tragedia o el suspenso. “Es un texto muy lírico; tenemos que estar superceñidas a él, las palabras son muy grandilocuentes. Es una obra muy rica en lenguaje y no hay lugar a equivocación, ni a cambiar una palabra por otra porque tiene una métrica muy particular, es como si fuera una partitura”, relata Mar.

La artesanía teatral que diseñó Orjuela se combina con desoladoras frases llenas de resignación romántica, como cuando la protagonista confiesa que recogía del suelo las colillas de cigarrillo que habían sido tocadas por los labios de su amado.

Mar recuerda que el proyecto de llevar Carta de una desconocida al teatro nació en el 2005, cuando ella leyó la novela de Zweig y le propuso a Orjuela volverla una obra de teatro. “Dentro de los ensayos empezamos a encontrar que sería maravilloso que fuera un monólogo a más de una voz”, recuerda Mar sobre la obra, a la que se fueron sumando actrices como Cristina Umaña, la propia Tamayo, Carolina Cuervo y María Cecilia Sánchez.

Este formato clandestino tiene su antecedente en el llamado ‘teatro a domicilio’, impulsado por el polaco Pawel Nowicki y que Orjuela retomó con varias producciones. Aunque es el formato escénico que el equipo más disfruta, el director es consciente de que también encierra algunas dificultades para los actores. “Lo que está difícil para ellos es reenganchar energéticamente para hacer una buena función; a veces, algunos actores dicen: ‘Me cuesta volver’, porque cuando estás en temporada tienes funciones en las que te vas ejercitando; aquí no, nuestras funciones son esporádicas”, relata.

Más allá de esos retos, los creadores de 4Paredes saben que el público está interesado por la idea de la clandestinidad y de la exclusividad, y que los actores también disfrutan esa idea de tener un contacto diferente con los espectadores cuando se acaba cada función. “Es un manejo totalmente abierto frente a la creación, frente al espacio, frente a la disposición; obviamente, Manolo arrastra esa experiencia y acá la ha podido explotar mucho más, no solo la puesta en escena sino la forma como se dispone el público frente a la obra. Ese es un juguete más que uno tiene frente a un sentido de creación”, añade Arango.

Al finalizar la presentación de 'Carta de una desconocida', y después de una última desgarradora confesión de la desconocida, las cinco actrices empiezan a despedirse del público, y de su lejano amante, con dos simples frases: ‘Te quiero’ y ‘Adiós’. Pero Orjuela detiene la salida de sus 40 espectadores y les dice:

Las claves para entrar al club

La temporada de 4Paredes continuará con Mwiska, una exploración de la cosmogonía chibcha (23 de junio); una adaptación de De ratones y hombres, de John Steinbeck (27 de junio, 17 al 19 de agosto); nuevas funciones de Carta de una desconocida (28 de junio, 27 al 29 de septiembre); un estreno del dramaturgo Johan Velandia (29 de junio, 19, 20, 25 y 26 de octubre), La historia del señor M, basada en la vida de Orjuela (4 al 6 de agosto); El traductor, escrita por Arango y protagonizada por Carolina Cuervo (septiembre y noviembre), y Fin, un monólogo de la actriz Diana Belmonte, que se estrenará en el segundo semestre. El precio de las entradas va de 60.000 a 80.000 pesos, dependiendo del número de actores. Los interesados pueden escribir un correo electrónico a 4paredesclub@gmail.com.

YHONATAN LOAIZA GRISALES
EL TIEMPO@YhoLoaiza

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