Pitalandia, un lugar para el arte en el Huila, columna de Nelly Peñaranda - Arte y Teatro - Cultura - ELTIEMPO.COM
Arte y Teatro

Pitalandia, un lugar para el arte en el Huila / Columna sin título

Allí se lleva a cabo el primer Encuentro del Alto Magdalena, Arte Contemporáneo y Arqueología.

Nelly Peñaranda, crítica de arte

Nelly Peñaranda, crítica de arte

Foto:

Néstor Gómez / EL TIEMPO

22 de abril 2018 , 11:35 p.m.

Pronto serán cinco años del momento en que en el departamento del Huila se abrió un espacio de residencia artística. Uno de esos lugares que invitan a creadores a vivir lejos de su entorno habitual durante una temporada, para que, solos o en compañía de colegas y tras la visita de tutores, tengan la posibilidad de dedicar todo su tiempo a la reflexión y desarrollo creativo para la posterior producción de obra.

La sede de Pitalandia queda en el centro de Pitalito, es la casa en la que creció Rafael Flórez, su director, y a donde regresó después de estudiar artes plásticas en Bogotá. Para él, según cuenta, era cuestión de responsabilidad, si tenía la casa, podía entregar a sus paisanos laboyanos un espacio para la cultura, pues, a pesar de no contar con facultades de arte, la tradición y la producción artística es muy alta, además de la riqueza arqueológica. Entre otros creadores, Cecilia Vargas, Carlos Salas y Wilson Díaz son oriundos de la ciudad.

En el marco de la celebración del bicentenario de la ciudad y hasta el 30 de abril, Pitalandia realiza el primer Encuentro del Alto Magdalena, Arte Contemporáneo y Arqueología (Arca). Actividades académicas y exhibiciones que buscan generar diálogo y reflexión entre las manifestaciones de las artes que van desde la materialidad de los objetos hasta el uso del cuerpo como herramienta. Un gran desafío que apuesta por la exaltación del patrimonio y la amplia posibilidad de reinterpretarlo desde las prácticas artísticas actuales.

Sin duda y aún cuando la existencia de este tipo de espacios independientes no es nueva, ni tampoco corta, es innegable el reto que afrontan quienes se le miden a la labor de abrir esta especie de paraísos terrenales para el fomento de la creación y exhibición en diferentes regiones. La Usurpadora, en Puerto Colombia, Atlántico; Verano permanente, en Honda, Tolima, o Popayork, en el departamento del Cauca, son apenas algunos otros de los ejemplos de la meritoria labor en la que se unen intereses para el reconocimiento de las regiones, el rescate de su historia y tradición y especialmente, para la vinculación de la comunidad.

NELLY PEÑARANDA
Crítica de arte

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