Lo que le espera al arte colombiano, según Eduardo Serrano y Christopher Paschall - Arte y Teatro - Cultura - ELTIEMPO.COM
Arte y Teatro

¿Figurativo, abstracto o conceptual?

Eduardo Serrano y Christopher Paschall exponen sus opiniones sobre el futuro del arte en Colombia.

Obra del artista venezolano Carlos Cruz-Diez

‘Laberinto de transcromía’, obra del artista venezolano Carlos Cruz-Diez, presentada en la edición de este año de ArtBo.

Foto:

Abel Cárdenas / EL TIEMPO

Por: Plinio Apuleyo Mendoza
17 de diciembre 2018 , 06:10 p.m.

Octubre se convirtió sin duda en un deslumbrante mes de las artes. Tanto en ArtBo como en Barcú, que reinó en las calles de La Candelaria, hubo un gran despliegue de galerías que capturaron la atención del público. Por primera vez, el arte fue el tema dominante en la capital de la república. Se hablaba de arte, se veía arte, se discutía de arte, se vivía el arte.

Eduardo Serrano
Eduardo Serrano, historiador del arte

Eduardo Serrano fue curador del Museo de Arte Moderno de Bogotá.

Foto:

Cortesía Eduardo Serrano

Además de ser un renombrado crítico, se ha hecho conocer como gestor e historiador del arte colombiano.

Como curador ha estado a cargo de las más importantes exposiciones realizadas en Colombia y sobre Colombia por más de cuarenta años. Después de terminar sus estudios de antropología en Nueva York, regresó al país para ser el director de la galería Belarca, desde la cual impulsó a toda una nueva generación de artistas colombianos.

¿Cómo ve usted el arte colombiano de hoy?

Es un arte donde uno tiene que engarzarse con la obra para poder disfrutarla. Cuenta mucho el contexto donde se ha producido; pero no es un arte nacionalista o colombianista, como era el llamado arte moderno. Obregón pintaba cóndores, Botero no se olvidaba de los señores con la banderita colombiana.

Era un arte que buscaba expresar una identidad personal y social a través de la obra. Ahora es un arte al cual le interesa realmente es lo aledaño y lo global, ya no mira al cóndor ni a los templos indígenas que captaba Negret.

Uno va a ArtBo o a Barcú, y lo que se expone es muy parecido a lo que se ve en todas las ferias de arte del mundo. Hay un circuito de ferias a las que asisten las principales galerías, los curadores y los coleccionistas. Entre nosotros, el coleccionista es el rey, es decir, el que manda realmente en el mundo del arte.

¿Hay verdaderos coleccionistas en Colombia?

Yo creo que se ha creado un nuevo tipo de coleccionista que acumula obras que correspondan necesariamente a su predilección. Muchos las guardan en bodegas. Su interés es venderlas.

El arte no se devuelve. Nunca vamos a volver al modernismo

¿Por qué cree que las ferias afectaron a las galerías?

Pienso que las ha afectado porque mucha gente prefiere esperar las ferias para comprar arte. Aunque debo reconocer que las galerías en Bogotá están muy boyantes.

¿Cómo surgieron las instalaciones?

El dadaísmo, con su creatividad un poco loca y desenfrenada, fue el padre de las instalaciones. Ciertamente hay quienes las compran; se las llevan para su casa y allí las ubican. Es un capricho del megacoleccionista.

¿Hay un gran número de pintores en el país?

No, muy pocos. “La plaga”, como los llamaba Gabo, ya no existe. Ahora hay como un pequeño retorno a la pintura. Pero digamos que en las escuelas de bellas artes salen muy pocos pintores. El 70 por ciento de ellos son mujeres. En el siglo XIX casi no había mujeres en el arte colombiano.

Hoy en día, grandes figuras, como Botero, Obregón, Grau, parecen no surgir en el panorama artístico nacional. ¿Cómo se explica esto?

Desde que Marcel Duchamp dijo que el orinal era una obra de arte, todo puede convertirse en una. Por ejemplo, la mayoría de los pintores ya no pintan su obra, sino que la mandan a pintar. ‘La obra es mía, dicen, porque yo la concebí’.

Con la predominancia del arte conceptual hoy, el buen artista es el que sabe inventarse una obra capaz de comunicar algo pertinente a la sociedad contemporánea; entonces se vale de lo que sea. El arte no se devuelve. Nunca vamos a volver al modernismo. Hoy, casi todas las galerías presentan arte contemporáneo y arte moderno, de lo contrario no venderían nada.

¿Qué proyección tiene el arte colombiano en el exterior?

Cada vez tiene más proyección. No es solo una proeza, como en los años 70 u 80.

¿Cómo surgen las ferias de arte?

La primera fue en Colonia (Alemania). Sigue siendo una de las más prestigiosas. La más importante hoy se lleva a cabo en Basilea (Suiza), y en América Latina hay muy buenas ferias en Buenos Aires, Río de Janeiro, São Paulo, México y ahora en Colombia.

Christopher Paschall
Christopher Paschall, creador de Barcú

Christopher Paschall es el creador del festival de arte y cultura Barcú.

Foto:

Cortesía Christopher Paschall

Creador y fundador de la feria Barcú (Bogotá Arte y Cultura), tiene amplia experiencia en gestión de proyectos de arte a nivel nacional e internacional.

Ha vinculado artistas a reconocidas colecciones de museos, instituciones y colecciones privadas en el mundo. También es fundador y codirector de Indiana Bond Gallery de Bogotá, Bolivia y Miami.

Tres propósitos se ha trazado Paschall en torno a la feria de Barcú. El primero: convertir en centro del arte nacional el barrio histórico La Candelaria; el segundo, asociar a la pintura otras artes plásticas como el teatro, la música y los bailes; y el tercer propósito, tal vez el más importante, es mezclar la cultura nacional con las internacionales. Para ello se sirve de los múltiples contactos que ha ganado en su carrera.

Los resultados no han tardado en llegar: en la feria de este año, la exposición a dúo de Patricia Tavera y Ximena de Valdenebro, además de cuadros, exhibió en la fachada de la casa una tela de más de siete metros de ancho que mostraba una copiosa fila de migrantes llamada ‘Éxodo’.

Una característica adicional es que jóvenes artistas que se contaban entre los visitantes de la exposición tenían la posibilidad de pintar figuras o escribir frases sobre el lienzo. Tanto llamó la atención a curadores extranjeros que una importante galería de Fráncfort invitó a las artistas para que desplegaran su tela en una exposición, con la aspiración de que artistas alemanes abordaran el mismo tema.

¿Por qué Barcú se realiza en La Candelaria?

Yo llevo viviendo en La Candelaria más de catorce años. Allí crecieron mis hijos, y eso no me impedía viajar a todas partes del mundo: Londres, París, Nueva York, Nueva Orleans e inclusive La Habana.

Descubrí que todas estas grandes ciudades utilizan sus cascos antiguos para mostrar la cultura contemporánea. Bogotá es la única ciudad en el mundo que no utiliza su centro histórico para exponer su arte. Me daba mucha rabia que los taxistas me dijeran que era mejor no ir a La Candelaria porque era insegura, sabiendo que fue La Candelaria el gran promotor de la Nueva Granada y de la Gran Colombia.

Después de cinco años en que asistieron no menos de 28.000 personas, yo digo que Río tiene su carnaval, Nueva Orleans tiene su Mardi Gras, y ahora Bogotá tiene su Barcú. Un evento que incluye a niños, adultos, géneros de noche y géneros de día. Cuando tú tienes una experiencia, ya todo se vuelve mucho más atractivo.

Bogotá es la única ciudad en el mundo que no utiliza su centro histórico para exponer su arte

¿Cómo ha evolucionado Barcú?

Hemos hecho todos los esfuerzos para que no sea solo una feria, sino un festival. La Candelaria te distrae, sales de una casa y vas a otra; es un lugar donde se encuentran alegres todos los colombianos, no importa si eres rolo, si eres paisa o costeño.

Tenemos además el interés de mezclar las culturas nacionales con las internacionales. Yo creo que si trabajamos bien este esquema, tendremos un festival para toda la vida. Siempre fue pensado para que La Candelaria crezca. Queremos que dentro de diez o veinte años vengan a visitarnos uno o dos millones de personas; que se abran más restaurantes y que los talleres de los artistas se multipliquen.

¿Cómo ha evolucionado el arte colombiano?

El arte colombiano es como el arte brasilero o el arte alemán, el talento nuestro es verdaderamente increíble. Siempre se lo digo a los artistas, especialmente a los artistas plásticos. Tiene que salirse del charco para nadar en un océano donde hay más de 300.000 coleccionistas. Los ejemplos clásicos son Fernando Botero, Doris Salcedo, Miguel Ángel Rojas, Óscar Murillo, todos ellos dedicados a nadar en el océano.

PLINIO APULEYO MENDOZA
Especial para EL TIEMPO

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