Lo que la Cultura espera del gobierno de Iván Duque en Colombia - Arte y Teatro - Cultura - ELTIEMPO.COM
Arte y Teatro

‘Lo que esperamos del presidente Duque’

EL TIEMPO consultó a referentes de las artes que expresan sus expectativas sobre el nuevo gobierno.

Personajes de la cultura

Ricardo Silva, Yolanda Reyes, Felipe Aljure, Hugo Candelario González y Patricia Ariza.

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Archivo EL TIEMPO

Por: Cultura y Entretenimiento
27 de julio 2018 , 08:54 p.m.

'Todos estábamos a la espera' es el título del libro de cuentos de Álvaro Cepeda Samudio. La referencia literaria viene a cuento por la expectativa creada por saber quién sería la nueva ministra del sector. Ya es un hecho. Carmen Inés Vásquez Camacho.

La nueva integrante del gabinete del presidente electo, Iván Duque, nació en Buenaventura en 1963. Tiene experiencia en el manejo público, pues en 2014 fue viceministra para la Participación e Igualdad de Derechos del Ministerio del Interior. Fue la segunda viceministra afro en la historia.

En términos generales, los distintos actores le abrieron un compás de espera no solo para que arme su equipo y muestre su hoja de ruta, sino también para que se siente en su despacho tras el juramento que hará este 7 de agosto el nuevo jefe del Estado. Sin embargo, la reconocida activista ambiental Francia Márquez ya dejó saber algunas molestias con ella.

Lo trascendental, sin embargo, es que se espera bastante de Duque cuando llegue a la presidencia. ¿Por qué? Entre otras cosas, por sus antecedentes en esta área.Es coautor del libro 'La economía naranja: una oportunidad infinita', con Felipe Buitrago Restrepo; fue jefe de la División de Cultura, en Washington, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y como senador impulsó la Ley 1834 del 23 de mayo del 2017, que estableció como una prioridad el fomento a la economía creativa, que lleva por nombre ley naranja.

Esta promueve una política de incentivos y facilidades de financiación para productores creativos y culturales, que une en ese propósito a los ministerios de Hacienda, Trabajo, Educación, Comercio, Interior, Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, entre otras carteras.

Ampliar el horizonte

No obstante, algunas figuras consultadas por EL TIEMPO llaman la atención para que él tenga una mirada más amplia. Citan, por ejemplo, la importancia de respetar las diferentes filosofías que se tienen en el país sobre el quehacer artístico.

“No todo en la cultura es empresa cultural o industria creativa. Este país tiene en la cultura y en el arte un tesoro inimaginable que debe ser preservado, protegido y desarrollado por el Estado y por la sociedad”, asegura Patricia Ariza. “Su rentabilidad no se puede reducir exclusivamente al dinero que produce o a su lugar en el PIB; su rentabilidad está en la posibilidad de enriquecer y transformar los imaginarios”, agrega la cofundadora del Teatro La Candelaria y directora de la Corporación Colombiana de Teatro.

La artista, que además lidera la ‘Cumbre nacional arte y cultura por la paz, la reconciliación y la convivencia’, que se realizará del 2 al 5 de agosto, también hace un llamado a defender los acuerdos de paz y otorgarle a su implementación una dimensión cultural.

La rentabilidad de la cultura no se puede reducir exclusivamente al dinero que produce o a su lugar en el PIB.

No se trata de una obsesión política. Sino de una nueva realidad.Son múltiples las expresiones culturales que han germinado a partir de la firma de los acuerdos. “Hoy nuestros trabajos están llenos de optimismo”, dice Juana Alicia Ruiz Hernández, del colectivo ‘Mujeres tejiendo sueños y sabores de paz de Mampuján’. “En ellos contamos nuestras historias de dolor, pero ahora también nos enfocamos en el futuro que deseamos sea de tranquilidad”.

En un contexto similar, Hugo Candelario González, uno de los músicos más reconocidos del Pacífico colombiano e intérprete de la marimba de chonta, expresa: “El nuevo gobierno debe hacer políticas para investigar y rescatar la sabiduría ancestral de las regiones”.

González, director del grupo Bahía y considerado uno de los intérpretes de marimba de chonta que más ha hecho conocer este instrumento patrimonio de la humanidad, manifiesta que así como Buenaventura debería tener un observatorio de música del Pacífico, “el Llano debe tener el suyo, al igual que las distintas regiones del país”. Para el músico, la cultura debe propiciar la organización de medios artísticos de todas las tendencias, incluyendo especialmente las de los territorios.

En otros sectores, como el cine, también está la esperanza de que haya una sensibilidad con la cultura en este próximo gobierno, teniendo en cuenta la hoja de vida de Duque. Así lo expresa el cineasta Felipe Aljure, quien acaba de ser nombrado director del Festival Internacional de Cine de Cartagena. Él asegura que es importante la continuidad de los programas que han venido funcionando bien, como las ayudas del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico y otros estímulos automáticos.

El nuevo gobierno debe hacer políticas para investigar y rescatar la sabiduría ancestral de las regiones.

“De cara al futuro hay que esperar y tener la apertura mental para que la Ministra sea sensible y de alguna manera le haga eco a la sensibilidad del Presidente por este: que se acerque al sector no solo desde lo económico, sino desde su importancia social”, asegura.

Aljure, además, alerta sobre uno de los campos en que más ha crecido el país en el terreno cinematográfico mundial: los rodajes internacionales aquí. “Uno de los temas por tratar es que sería importante que a la Ley 1556 (la que promovió los rodajes en el país) le devolvieran presupuesto, porque ya no tiene. Ha sido un esquema exitoso y esa ley caduca en el 2022. Interrumpir ese proceso sería poco conveniente, y volver a construir lo recorrido sería muy complicado”, asegura el director.

El escritor Ricardo Silva Romero, por su parte, considera que el nuevo gobierno, que viene “cargado por un pulso tan doloroso sobre el acuerdo de paz”, en el campo de la cultura deberá probar qué tan interesado se encuentra en el tema de la memoria. “No he visto a ningún gobierno, hasta hoy, tratar de tomarse la cultura, tratar de decretar lo que debemos saber de lo que ocurre en esta tierra –es decir, consciente de que la cultura sucede más allá de las administraciones y de las ideologías– en estos momentos en los que todo se está leyendo entre líneas”.

El autor de 'Historia oficial del amor' (Alfaguara, 2016) cree que “a pesar de los errores y de las personalidades, en cultura siempre hemos sabido construir sobre lo construido. Y ese es el reto del gobierno que viene: no intervenir, no dirigir lo que se inventa en Colombia, sino ahondar, cumplir, repetir las políticas públicas que en estas dos décadas han estado impulsando el cine, el teatro, la literatura, la música, por ejemplo”.

Celebrar el disenso

Otra voz importante de la literatura, la escritora Yolanda Reyes, asegura que el desafío para el gobierno Duque es deslindar la actividad cultural de cualquier obligación de consenso: ni político, ni ideológico, ni procedimental ni estético. En otras palabras, asegura Reyes, reconocer que fomentar la cultura implica no solo permitir, sino celebrar el disenso, el ejercicio de la crítica y la expresión de muchas voces: “De muchas versiones de país que pueden –y deben, ojalá– no coincidir”.

“Esto implica, de una parte, repensar el rol del Ministerio de Cultura y de sus directivos, después de ocho años de concentración del poder, y desautorizar la idea de “los vetos” que han caracterizado esta gestión ministerial, y, de otra parte, cambiar la idea según la cual la cultura comienza y termina en un ministerio”, añade la escritora.

A pesar de los errores y de las personalidades, en cultura siempre hemos sabido construir sobre lo construido.

También hay voces que apelan al optimismo. Desde la música clásica, Claudia Franco, gerente de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia, por ejemplo, recuerda que el presidente electo ha expresado que en su concepto la cultura ocupa un lugar preponderante en una sociedad, por eso espera que se les dé apoyo a las culturas como se le dio en este gobierno, o aun más.

“Además, que se siga solidificando la Orquesta Sinfónica. Y entiendo que haya un deseo de que las entidades culturales acudan a la búsqueda de recursos propios, pero también debe existir la claridad de que solo con recursos gestionados de manera privada es muy difícil sostener una entidad, y que no se vaya a perder el apoyo del Estado”, añade Franco.

Por ahora, la expectativa es enorme. Y aún se escucha en el ambiente el eco del tuit de Duque tras la designación de Vásquez Camacho: “Su experiencia con las comunidades, formación y amor por las tradiciones culturales y minorías étnicas son vitales para promover nuestro folclor”.

Redacción Cultura y Entretenimiento@CulturaET

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