Llega al Museo Nacional de Colombia exposición en honor al artista Fernando Botero - Arte y Teatro - Cultura - ELTIEMPO.COM
Arte y Teatro

El reto de traer un cuadro de Botero desde Washington

La muestra 'El joven maestro. Botero, obra temprana (1948-1963)’ llega al Museo Nacional (Bogotá). 

Fernando Botero

Es la primera vez que ‘La camera degli sposi (Homenaje a Mantegna) II’, obra original de Fernando Botero, estará en Colombia.

Foto:

Claudia Rubio/EL TIEMPO

Por: Olga Lucía Martínez Ante
28 de julio 2018 , 11:19 p.m.

Ya había amanecido el pasado jueves, y La camera degli sposi (Homenaje a Mantegna) II estaba a punto de llegar a su destino final: la sala de exposiciones temporales del Museo Nacional de Bogotá.

Esta obra de Fernando Botero es una de las 54 que forman parte la muestra ‘El joven maestro. Botero, obra temprana (1948-1963)’, que abre el 4 de agosto, y llegó tras más de diez horas de viaje desde Washington, su punto de partida.

A las 6:30 a. m., con el frío de la mañana aunque sin lluvia, la gran caja de 2,70 metros de alto por 2,97 metros de ancho y 43,18 centímetros de espesor estaba ya en el jardín del museo.

Con una camabaja fue descargada del camión, justo al frente de la entrada del museo sobre la carrera 28. Fue recogida en el aeropuerto El Dorado, a donde llegó a las 12:30 a. m. de ese día.

Los trámites para su ingreso al país no fueron tan largos, comenta Catalina Plazas, conservadora del Museo Nacional, quien llegó al aeropuerto a las 3 a. m. para presenciar el proceso del transporte de la obra.

‘El joven maestro. Botero, obra temprana (1948-1963)’ es la exposición que llega al Museo Nacional de Colombia.

La camera degli sposi (Homenaje a Mantegna) II mide 2,31 metros de alto por 2,59 metros de ancho. Es una de las obras de gran formato de Botero nunca antes vista en Colombia, y traerla se dio, literalmente, gracias a lazos de amistad que ayudaron a superar todos los obstáculos.

El primero de ellos se empezó a anudar hace un tiempo, durante la trienal del Consejo Internacional de Museos en Milán (Italia). Al final de una cena en la que hubo una presentación de directores de museos, Elizabeth Duggal, subdirectora del Instituto Smithsonian de Washington, buscó a Daniel Castro, director del Museo Nacional de Bogotá.

Lo saludó, le contó que vendría de vacaciones a Colombia y luego, en un contacto adicional, le dijo que había quedado fascinada con el país.

“Cuando empezamos a trabajar en la exposición e identificamos la obra y dónde estaba –es parte de la colección del Museo Hirshhorn del Instituto Smithsonian, en Washington–, a la primera persona que contacté fue a ella”, dice Castro.

“Pero en ese momento me dijo que no la podían prestar. Yo no cedí y decidí convencerla, así que le escribí de nuevo, y me prometió estudiar el caso. Al mes me dio una respuesta afirmativa”, comenta Castro.

El director del museo, con unas vacaciones pendientes, se dio una pasada por Washington y fue a saludar a Duggal. “Tomé fotos, y empezamos a trabajar”, comenta.

La pintura, agrega Castro, es fundamental para entender y valorar la obra de Fernando Botero en su juventud. “Le fue comprada al artista en Nueva York por Joseph Hirshhorn, un coleccionista que prefería adquirir las obras directamente”, dice.

“Se trata de una segunda versión de la original que el maestro hizo para el Salón Nacional de Artistas de 1958, donde resultó ganador en medio de una gran polémica de algunos críticos”, cuenta Castro.

El original fue comprado por un coleccionista, y su rastro se perdió, por lo que presentar la pintura ahora es un valor agregado para la muestra.

Los trámites para traer el cuadro duraron casi seis meses, y hubo momentos de pánico porque, cuenta Plazas, por ninguna de las puertas del museo pasaba “semejante caja tan grande” en la que venía.

Fernando Botero

Con cuidado milimétrico, los expertos del Museo Nacional de Colombia montan cada una de las obras de la exposición en honor al maestro Fernando Botero.

Foto:

Claudia Rubio/EL TIEMPO

Pero otro lazo de amistad se generó cuando Jenna Shaw, registradora de colecciones del Museo Hirshhorn, vino a Bogotá para revisar el traslado.

“Ella vio nuestro entusiasmo y nuestro trabajo profesional de primera mano. Aquí miramos, medimos, hizo preguntas, y entonces apareció la solución: una segunda caja un poco más pequeña para tener la obra durante las 24 horas de climatización que se exigen. Esta caja ya pasó, aunque no sin dificultades, por uno de los arcos del museo que lleva a la sala. “Pasó con mantequilla”, dice Castro.

Esta relación entre Washington y Bogotá se hizo tan estrecha que todo el tiempo estaban comunicándose. “Ellos nos mandaban fotos de lo que se necesitaba para que el cuadro quedara bien puesto, y nosotros les mandábamos de lo que conseguíamos acá para cumplir con sus indicaciones”, dice Plazas.

La camera degli sposi (Homenaje a Mantegna) II ya está colgada en la Sala de Exposiciones Temporales del museo, pero todo lo anterior tiene costos, que son altos, y ahí es donde más amigos ayudan. “Solo traer esta obra costó unos 170 millones de pesos. Y las pólizas de las obras que vamos a presentar, que son de coleccionistas nacionales y extranjeros, valen unos 30.000 millones. El Ministerio de Cultura, entidad a la que estamos adscritos, tiene un tope en los seguros de 20.000 millones”, sigue.

El resto es gracias a la Asociación de Amigos del Museo, un grupo de seguidores de este lugar de Bogotá con corazón propio. Son 900 almas que están aportando y realizando actividades para que el arte y la cultura les lleguen a los colombianos, para que niños de escasos recursos visiten el lugar y, a través de distintas actividades lúdicas, se enamoren de la historia que los colaboradores del museo les cuentan con pasión.

Ahora, el museo tiene 54 obras de Botero en su Sala de Exposiciones Temporales. Allí está el inicio de la historia exitosa del maestro, al que Daniel Castro y todo su equipo le quisieron rendir un gran homenaje, “porque nos ha querido mucho y nos ha hecho dos donaciones importantes, una en 1985 y una en el 2004”, concluye Castro.

Fernando Botero

Con cuidado milimétrico, los expertos del Museo Nacional de Colombia montan cada una de las obras de la exposición en honor al maestro Fernando Botero.

Foto:

Claudia Rubio/EL TIEMPO

Cena para ayudar al museo

El próximo 2 de agosto se llevará a cabo la Cena de la Asociación de Amigos del Museo Nacional, en la rotonda de la entidad.

El costo de la entrada es de 1’000.000 de pesos por persona. También se pueden adquirir mesas de diez puestos.

El menú está a cargo del Koldo Miranda, merecedor de una estrella Michelin, y, además de disfrutar de la cena, los asistentes podrán participar en una subasta silenciosa de una obra de arte donada a la Asociación de Amigos del Museo Nacional.

Los dineros que se recojan en esta jornada “se destinarán a apoyar la continuidad de la labor educativa y cultural del museo, la atención a sus distintos públicos y la preservación de las colecciones que alberga, acciones que le permiten a la entidad seguir siendo un lugar de encuentro, diálogo y reflexión”, dice María de los Ángeles Holguín, directora ejecutiva de la asociación.

Esta entidad nació hace 28 años, y quienes forman parte de ella realizan donaciones a partir de los 50.000 pesos anuales, que es la tarifa para estudiantes.

Cuenta Holguín que además, quienes van al museo y compran su boleta de ingreso pueden hacer una donación de 1.000 o 2.000 pesos a la asociación, que hace una labor fundamental: apoyar al museo en la realización de exposiciones que requieran muchos recursos.Las personas que quieran participar en la cena pueden comunicarse al teléfono 287 5001 en Bogotá o escribir al correo direccion@amigosmuseonacional.org.co.

Fernando Botero

Con cuidado milimétrico, los expertos del Museo Nacional de Colombia montan cada una de las obras de la exposición en honor al maestro Fernando Botero.

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Claudia Rubio/EL TIEMPO

Una torta para 4.000 personas y el ‘museatón’

El Museo Nacional celebra este domingo 195 años de vida. Además de
su famosa Torta Nacional,
que en esta ocasión será para 4.000 personas, tendrá una gran maratón para sus visitantes.

Se trata de la maratón-colección, la maratón-museion, la maratón antigua-prisión y la maratón-tradición, así como dos conciertos.

Desde las 10 a. m. en la cra. 7.ª con cl. 28, Bogotá. Entrada libre.

OLGA LUCÍA MARTÍNEZ ANTE
Redacción Cultura y Entretenimiento@Cultura_ET

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