Exposición sobre arte y cultura de México y Colombia en el Mamu en Bogota - Arte y Teatro - Cultura - ELTIEMPO.COM
Arte y Teatro

El despertar artístico que unió a México y Colombia

Dos colecciones muestran el afán de ambos por una independencia cultural. Exposición en el Mamu.

Obra de Luis Benito Ramos

'De la serie escenas campesinas’, de Luis Benito Ramos.

Foto:

Cortesía Banco de la República

Por: Laura Guzmán Díaz
20 de diciembre 2018 , 12:52 p.m.

Colombia siempre ha mirado hacia México, por varios motivos: después de la revolución que se dio entre 1910 y 1920, el Estado mexicano apoyó a los pintores, les dio los murales de los edificios públicos y se creó el movimiento muralista, pues se buscaba sacar a flote nuestra identidad nacional a través del arte prehispánico, el arte popular y todas nuestras manifestaciones”.

Este fue el punto de partida, según la curadora Emma García Krinsky, para que la colección de arte Femsa (1977), una de las más importantes de Latinoamérica, se aliara con la del Banco de la República para poner a disposición del público una exposición que explorara el afán que tuvieron ambos países por una independencia cultural, hecho que los unió estrechamente en el siglo XX.

Es así como en el Museo de Arte Miguel Urrutia (Mamu), de Bogotá, se expone hasta el 18 de febrero la muestra ‘Un arte propio: Convergencias entre México y Colombia’, en el marco de los 15 años de Coca Cola FEMSA en Colombia, y que ilustra algunas corrientes artísticas como el muralismo, cuya influencia se extendió a lo largo de toda América Latina.

A través de cinco núcleos temáticos y 90 obras (45 colombianas y 45 mexicanas), se vislumbra cómo se dio la llegada de las vanguardias artísticas a México y Colombia, al igual que la manera como los artistas de ambas naciones buscaron que el arte reflejara una identidad nacional y la manifestación de nuevas corrientes que se alejan del nacionalismo por medio de otros lenguajes pictóricos.

La experiencia europea

Pese a que Colombia se independizó de España en 1819, el país no contaba con instituciones que gestaran sus manifestaciones culturales propias. El pintor mexicano Felipe Santiago Gutiérrez fundó en Bogotá, en 1873, la Academia Vásquez, en honor a Gregorio Vásquez, que se consolidó por decreto nacional a partir de 1886.

Con la presencia de Gutiérrez en Colombia se profesionalizó el oficio del artista y se convino en la necesidad de enviar creadores becados a Europa para traer sus conocimientos. Es así como, a finales del siglo XIX y principios del XX, los artistas de ambos países latinoamericanos viajaron y entraron en contacto con los museos y las escuelas; y, de regreso a sus países, transmitieron los cánones de la academia. Por ejemplo, Diego Rivera recibió apoyo del gobierno mexicano para estudiar en el Viejo Continente, donde desarrolló obra cubista, lejos de sus murales tradicionales.

Hacia un arte propio

En 1921, en México, se inició un proyecto ambicioso que buscaba rescatar las artes populares y las manifestaciones prehispánicas, así como darles cabida a nuevas expresiones que se reflejaron, en su mayoría, en la pintura mural.

“Los artistas colombianos contactan a los muralistas mexicanos que están buscando sus raíces para conocer su obra. No se trató solo de una influencia, sino que algunos viajaron y se quedaron en México”, cuenta García Krinsky.

Los artistas colombianos contactan a los muralistas mexicanos que están buscando sus raíces para conocer su obra. No se trató solo de una influencia, sino que algunos viajaron y se quedaron en México

Surrealismo y realismo mágico

Mientras México desarrolló una fuerte relación con el surrealismo, de la mano de artistas como Agustín Lazo, Colombia nunca tuvo una relación directa con esta vanguardia. Sin embargo, el término ‘realismo mágico’, dado a conocer por Gabriel García Márquez en la literatura, sí provenía originalmente del mundo del arte.

En este punto, se contrapone la figura fantástica de Frida Kahlo con la ironía e irreverencia de Débora Arango. “Son dos mujeres aguerridas y propositivas. Cada una tuvo un estilo particular para pintar: Frida se decantó por el autorretrato y la expresión de su vida y Débora, por la parte crítica y social”, cuenta la curadora mexicana, quien trabajó de la mano con el curador colombiano Christian Padilla.

Abstracción y nueva figuración

La exposición cierra con dos núcleos que plantean cómo, en los años 50, los artistas que viajaban a Europa, pese a que se encontraron con nuevos movimientos, regresaron con ideas novedosas dadas hacia la abstracción, como Ómar Rayo y Eduardo Ramírez Villamizar. Así mismo, muestra la aparición de la figuración comprometida que tiene que ver con la crítica social, con, entre otros, dos grandes artistas: Rufino Tamayo y Fernando Botero.

Algunos artistas

Andrés de Santa María, Frida Kahlo, Débora Arango, Diego Rivera, Remedios Varo, Luis de Llanos, Dr. Atl (Gerardo Murillo), Leonora Carrington, Rufino Tamayo, Rómulo Rozo, Pedro Nel Gómez y Fernando Botero, entre otros.

Dónde y cuándo

Hasta el 18 de febrero. Museo de arte Miguel Urrutia. Calle 11 n.° 4-21, Bogotá.

LAURA GUZMÁN DÍAZ
EL TIEMPO
@The_uptowngirl

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