‘A bordo de un navío esclavista, La Marie-Séraphique’ en el Museo del Oro - Arte y Teatro - Cultura - ELTIEMPO.COM
Arte y Teatro

El horror de la esclavitud, que sigue doliendo

‘A bordo de un navío esclavista, La Marie-Séraphique’ es la muestra del Museo del Oro. 

En esta muestra los asistentes pueden ver la historia de la esclavitud.

En esta muestra los asistentes pueden ver la historia de la esclavitud.

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Héctor Fabio Zamora. EL TIEMPO

Por: Olga Lucía Martínez Ante
06 de noviembre 2018 , 06:29 p.m.

Darius Gakpe es nativo de Togo, África, y llegó a Colombia en el 2000. Conoce muy bien el tema de la esclavitud y en una entrevista en este diario, publicada en el 2013, contó sobre el dolor que le genera este pedazo de la historia del mundo.

Uno de sus intereses para apropiarse de la memoria de muchos de sus antepasados, fue llegar hasta una casa de esclavos que está en el norte África, “y así conocer a dónde los llevaban antes de embarcarlos a Europa y América. Es un lugar horrible, de un metro de altura, donde ellos no podían ni caminar”, dijo en esa ocasión.

Sus antepasados, al ser llevados al barco, vivían momentos peores. Y ese es el proceso que muestra ‘A bordo de un navío esclavista, La Marie-Séraphique’, exposición que abrió sus puertas en el Museo del Oro.

La directora del museo, María Alicia Uribe, cuenta que esta exposición, original del Museo de Historia de Nantes, “es la primera vez que se ve completa fuera de Francia y nos muestra la participación de esta región en el proceso esclavista entre los siglos XVII a XIX”.

En el barco La Marie-Séraphique se hicieron cuatro campañas esclavistas y una de ellas se toma como referencia para esta muestra, “dando cuenta del dramático balance humano y la brutalidad de la trata de cautivos africanos a través del Atlántico. En cifras generales, durante este periodo de tiempo fueron desplazados y esclavizados más de 13 millones de hombres, mujeres, niñas y niños, provenientes en su mayoría de la bahía de Benín, la Costa de Oro, Loango y Angola”, informa el Museo del Oro.

Esos viajes se realizaron entre 1769 y 1775 y eran entre Europa, África y América. Salía del puerto europeo de Nantes e iba a la costa occidental de África. De ahí se dirigía a la colonia francesa de Saint Domingue en la isla de Santo Domingo y emprendía el regreso.

La exposición lleva a los asistentes en este viaje. No hay olas, no hay vientos fuertes, pero sí acuarelas originales que representan el barco, con su plano y perfil; cómo distribuían a los esclavizados en las bodegas de carga y, lo más doloroso e infame: el detalle de los rendimientos de esta trata de personas.

Varios de los objetos ilustran estos viajes de horror y detallan cómo era la trata. Uno de ellos es El código negro (1742), “un texto jurídico francés que intentó reglamentar la disciplina y el comercio de africanos, con publicidad de las campañas esclavistas, mapas, grabados, elementos de navegación, telas y cuentas de collar en vidrio que eran parte de las mercancías que de Europa se llevaban a África para ser cambiadas por personas, así como hierros usados para marcar la piel y trabas para tobillos y cuello”, refiere el catálogo del museo. Incluso, son conocidas las pólizas de seguro que adquirían las empresas esclavistas para no ‘perder’ en caso de muerte o alguna enfermedad, entre otros aspectos.

“Eran una mercancía muy valiosa, los tasaban y avaluaban de acuerdo con el tamaño y el peso de cada uno, y lo hacían con una crudeza y una deshumanización que sobrecoge. La muestra es muy fuerte y por eso es valiosa: porque nada se romantiza, sino que se presenta según la visión de los comerciantes y la economía de la época, incluyendo la de las élites africanas que promovían este comercio”, sigue Uribe.

Aunque el tema de la esclavitud se ha tratado en el país, con el apoyo de reconocidos historiadores y antropólogos, “aún se conoce muy poco entre nosotros. Por eso, el aporte nacional es tan importante en la muestra”, agrega.

E incluye, entre otros, “dos objetos de un artesano chocoano, Byron Asprilla Díaz. Se trata de dos objetos de memoria pues él hace barcos y los construye con las historias que le contaba su abuela, que hacen parte de la tradición oral y que cuentan cómo los negros llegaron a las minas del Chocó”.

Uribe agrega que un grupo de arqueólogos nacionales trabaja en hallazgos en la zona de San Basilio de Palenque, Bolívar, y en antiguas haciendas del Cauca, para ayudar a seguir construyendo la historia afro en Colombia.

Al país, por el puerto de Cartagena, dice la historia que llegaron entre 120.000 y 150.000 negros para ser esclavizados. De allí pasaron al interior del país, así como a lo que hoy es Panamá, Venezuela y Perú.

Hoy, la población afro nacional está en todo el territorio, pero hay mayoría en el Pacífico colombiano y en la Costa Norte.

Traerlos al país y al continente se debió a que la población indígena fue disminuyendo debido a enfermedades y malos tratos de los españoles.

Ellos llegaron como mano de obra, se quedaron por obligación e hicieron una vida.
Eso sí, no olvidaron sus tradiciones, sus dioses, sus cantos y sus bailes, así como tampoco su gastronomía. Y mucho menos esa fortaleza que siguen pasando de generación en generación, porque tienen que seguir luchando por sus derechos y sus espacios.

OLGA LUCÍA MARTÍNEZ ANTE
EL TIEMPO

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