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¿Por qué estudiar Ciencias Administrativas y Económicas?

Son profesionales con un campo de acción que les permite dar soluciones a los desafíos del país.

Estudiante y trabajador

Estos profesionales tienen un papel fundamental en el nuevo país que se quiere construir.

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iStock

Por: REDACCIÓN + CONTENIDO
26 de febrero 2019 , 10:29 a.m.

Quienes quieren contribuir al desarrollo del país, hacer que la riqueza no sea para unos pocos, dirigir de manera correcta organizaciones del sector social, privado o público para que sean exitosas o contar con conocimientos que permitan combatir el flagelo de la corrupción tienen en las Ciencias Administrativas y Económicas la mejor opción para lograrlo.

Los profesionales de estas disciplinas cuentan con la posibilidad de hacer que Colombia sea más eficiente, que sus recursos sean utilizados de una mejor manera y que los beneficios del desarrollo lleguen a más a personas, porque en su objeto de estudio tienen consideraciones como uso del tiempo, inversión en dinero, medidas frente al ahorro, impacto social y ambiental, conocimiento y entendimiento
de normas y procedimientos, así como beneficios esperados, temas fundamentales a la hora de tomar decisiones en cualquier tipo de proyecto.

“La formación en estas áreas brinda a sus profesionales herramientas para tener una mejor comprensión de las relaciones de producción e intercambio, de los procesos de toma de decisiones y de la transformación de situaciones sociales, como la desigualdad y la pobreza”, dice Julián Arévalo Bencardino, decano de la facultad
de Economía de la Universidad Externado.

Por su parte, Giovanny Cardona Montoya, vicerrector académico de Ceipa Business School, explica que un país es la organización social más grande que pueda existir y que los problemas que se presentan en el sector público y las relaciones que se están
dando entre lo público y lo privado evidencian la necesidad de fortalecer las capacidades en materia de planeación, gestión de recursos y medición de resultados e impactos.

“Cuando algunas personas reclaman que los recursos públicos son algo sagrado, no solo hacen referencia al manejo ético, en general están reclamando que la gestión sea eficiente y efectiva, y de esto saben los buenos administradores”, sostiene.

Adicionalmente, argumenta que la formación por competencias (saber, hacer y ser) en las facultades de Administración conlleva que los profesionales sean personas íntegras.

“La integridad, además de ser la base para romper con el vicio de la corrupción en las relaciones entre las empresas privadas y lo público, tiene ahora un nuevo enfoque y es el de ser una característica de personas capaces de gestionar empresas rentables, comprometidas con el desarrollo social y ambiental”, señala.

Por eso, para egresados y directivas de programas, estos profesionales tienen un papel fundamental en el nuevo país que se quiere construir.

“Colombia tiene grandes desafíos en superar las condiciones de pobreza de su población y generar organizaciones mucho más productivas. El aporte de estos profesionales en esta línea es fundamental”, asegura Manuel Acevedo Jaramillo, exdecano de la Escuela de Administración de Eafit y actual presidente del Icetex.

Amplio campo de acción

La posibilidad de cambio que proporcionan los egresados de Ciencias Administrativas y Económicas también se da porque sus conocimientos los pueden aportar en diferentes campos y, además, tienen la posibilidad de adaptarse a distintos entornos.

Arévalo menciona algunos ejemplos: regulación de sectores en los que existe poca competencia, análisis y diseño de reglas de juego para que los mercados generen resultados deseables y diseño de subastas. De esa manera pueden determinar el
horizonte estratégico de organizaciones y entidades de gobierno e incluso
brindar soporte para el desarrollo de otras áreas.

“Por ejemplo –dice Arévalo–, el funcionamiento de una empresa del sector de hidrocarburos requiere profesionales de estas disciplinas para que desarrollen actividades como la previsión de riesgos y las proyecciones de mercados internacionales, determinen el impacto social de un proyecto, analicen el comportamiento de divisas, desarrollen la contabilidad, la contratación de personal y la formación de habilidades, entre muchas otras”.

En suma, los profesionales de estas áreas tienen las herramientas para determinar las relaciones costo-beneficio, proyectar las rentabilidades y evaluar de una manera adecuada la viabilidad de los proyectos. Por esto pueden laborar en instituciones públicas y privadas, al igual que en organizaciones no gubernamentales.

¿Qué carreras hacen parte?

Según Julián Arévalo Bencardino, decano de la facultad de Economía de la Universidad Externado, tradicionalmente al hablar de Ciencias Económicas se
hace referencia a todas aquellas áreas del conocimiento que tienen como eje articulador la economía, entendida como la disciplina encargada del estudio de la acción humana y su relación con las instituciones, los mercados y las
decisiones de capital. En la práctica, incluye carreras como Administración de
Empresas, Contaduría, Finanzas y Economía.

La fascinante forma de entender el mundo empresarial 

OLGA PARRA VILLAMIL, DIRECTORA EJECUTIVA DEL CONSEJO PROFESIONAL DE ADMINISTRACIÓN DE EMPRESAS, COMPARTE SU VISIÓN SOBRE ESTA ÁREA.



Elegir un pregrado es una tarea de conciencia y reflexión; es una decisión
retadora y determinante en el desarrollo profesional de quien desea iniciar sus estudios. En este proceso se espera que el programa escogido solvente inquietudes como la estabilidad profesional y económica y el campo de acción, y provea competencias para afrontar un futuro imprevisible.

Las mallas curriculares, la experticia de los docentes e instituciones, los convenios interinstitucionales y la pertinencia de los contenidos académicos hacen hoy de la Administración la profesión más solicitada en Colombia, según el Observatorio
Laboral para la Educación.

Sin embargo, lo más importante al iniciar una carrera es que el aspirante determine si sus aptitudes, capacidades y competencias pueden integrarse y potenciarse con
la profesión. Pero son el estudiante y su compromiso por formarse la fórmula
que puede vigorizar la elección de una profesión.

Tomar la decisión de un pregrado es un gran paso en la formulación y construcción de un proyecto de vida.

¿Por qué Administración de Empresas?

Las Ciencias Administrativas y Económicas tienen una relación intrínseca con el amor y la fascinación por el mundo empresarial y por las redes que componen una organización, las cuales, en sí mismas, la convierten en un organismo vivo, dinámico
y cambiante.

Asimismo, los estudios en Administración permiten al profesional gozar de un instinto muy propio para detectar cambios en el entorno, oportunidades de mejora, de acción; de desarrollo de nuevos procesos, servicios y productos que satisfagan
necesidades de un cliente interno y externo.

Ahora bien, la Administración tiene un infinito campo de acción, y esto la convierte en una profesión apetecida por los estudiantes en cuanto consolida al administrador
como el actor que cuenta con una mirada global, integral y transversal de las
organizaciones, como el individuo capaz de abstraerse del día a día, de la
entropía propia del bullicio de un mercado en constante transformación y capacitado para entender la organización en sus partes y como un todo, así como ser su columna
vertebral; puede ejercer de pulmones, cerebro, corazón y espíritu, metafóricamente hablando.

Otra de las virtudes de la innegable labor del administrador de empresas es la capacidad para planificar, dirigir y ejecutar; en otras palabras, tomar las decisiones trascendentales en la gestión óptima de una organización; la naturaleza del administrador lo lleva a liderar y generar las iniciativas que permitan el desarrollo idóneo de una organización; y aquí volvemos a ese común denominador que es
la polivalencia de la profesión; bien sea en finanzas, diseño de productos, mercadeo
o trabajo con el talento humano, el administrador cuenta con habilidades
multidisciplinares e intradisciplinares que la sitúan como la carrera del presente y el futuro.

¿Un océano de conocimiento con un centímetro de profundidad?

La amplitud en el campo de acción lleva inevitablemente a plantearse la duda de si se brinda una amplísima formación con una profundización muy somera; en respuesta a esto, la academia trabaja incansablemente para modificar ese paradigma.

Debido a los grandes cambios que está sufriendo el entorno empresarial, las múltiples formas de concebir el mundo corporativo, el hambre por la innovación, la pasión por el emprendimiento, el ejercicio profesional ético, socialmente responsable
y enfocado en el valor compartido, el concepto de conocimientos generales se enfoca en las habilidades que le permiten al profesional poner en práctica sus saberes más
allá de su área de profundización; en otras palabras, los programas de Administración hacen un esfuerzo enorme por garantizar que el estudiante cuente con una formación en liderazgo, en la capacidad de inspirar y motivar, en la comunicación asertiva, en propender hacia el pensamiento crítico y fomentar las habilidades blandas que les permitan adaptarse a los entornos empresariales no
solo del país, sino del mundo. De hecho, los administradores están llamados a transformar mentalidades.

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