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Nueve décadas endulzando el paladar de los colombianos

Italo se consolida con una visión que involucra la implementación de tecnologías sostenibles.

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30 de noviembre 2018 , 05:39 p.m.

A lo largo de 90 años de trayectoria empresarial, Comestibles Italo se ha distinguido por ser una compañía en permanente evolución. Desde su fundación en noviembre de 1928, le ha apostado a sorprender al consumidor con productos innovadores, pero sin descuidar la productividad en sus procesos productivos.

Como afirma Andrés Goeggel, gerente de Proyectos de Comestibles Italo, todos los proyectos apuntan a lograr mayor optimización de recursos y a alcanzar un crecimiento en ventas, que para el 2018 se proyecta por encima del 15 por ciento.

“La eficiencia es un tema relevante para nosotros. Hace un par de años invertimos en una caldera nueva que redujo las emisiones contaminantes en un 27 por ciento sin disminuir la capacidad de la empresa. También estamos analizando la posibilidad de que el 50 por ciento de la flota de transporte sea eléctrica, y el porcentaje restante a diesel euro 4”, comenta.

Pero sin duda, el proyecto de mayor envergadura en los últimos años ha sido la implementación de un programa de energía solar que responde a las necesidades económicas y ambientales de la organización, el cual consiste en la disposición de 1.080 paneles solares en el techo de la fábrica, desde donde se van a generar 490 MWh de energía cada año, lo que representa el 13 por ciento del consumo de la planta. Esta cantidad sería suficiente para abastecer cada mes a 3.300 hogares.

Este desarrollo se considera como el más grande de energía fotováltica que existe en Bogotá, y su inversión fue cercana a los 1.400 millones de pesos. Sin duda, Comestibles Italo busca alcanzar una mayor conciencia de su huella ambiental, acelerando el camino a las tecnologías sostenibles para la fabricación de golosinas con energía limpia.

“Tenemos la intención de reducir las emisiones de dióxido de carbono a partir de la producción de electricidad, pero también hemos realizado otras inversiones que contribuyen al programa de sostenibilidad: cambiamos todos los hornos de sistema de ignición de gas a un sistema más eficiente y estamos en el proceso de reducir el consumo de papel. En los últimos cinco años lo hemos logrado en un 10 por ciento, con la utilización de dispositivos móviles y tecnología”, asegura Goeggel.

La estrategia de sostenibilidad incluye además, la implementación de múltiples acciones que buscan aprovechar de manera eficiente otros servicios públicos, así como gestiones que incrementen la productividad para responder a más kilos de galletas, chocolatinas y almendras, por menos consumos de agua y energía.

Por supuesto, como destaca el Gerente de Proyectos de Comestibles Italo, “ninguno de estos logros, ni de los alcanzados en los 90 años que lleva la compañía, hubieran sido posible sin el compromiso y el trabajo de nuestros colaboradores, que hoy son más de 700 entre área administrativa y fábrica”.

Una apuesta por el consumidor

En una industria tan competida como la de alimentos, el principal desafío de las compañías, como Comestibles Italo, es satisfacer a un consumidor cada vez más exigente, informado y con poder. También lo es permanecer vigente a lo largo del tiempo, siendo relevante para cada generación.

“Hace unos años iniciamos una discusión sobre lo que teníamos que hacer para cambiar la percepción de la compañía. Empezamos con la transformación del logo y una nueva propuesta de imagen en los productos para llegar a las nuevas generaciones”, manifiesta Andrés Goeggel, gerente de Proyectos. Esas nuevas generaciones han encaminado en buena medida los esfuerzos de Comestibles Italo desde la perspectiva del producto, pues hoy en día el negocio de la indulgencia se debate entre satisfacer a sus clientes habituales, los de toda la vida, y atraer a ese joven actual, que es más consciente de lo que consume. Como respuesta a esa búsqueda puntual, el año pasado se realizó el relanzamiento de las galletas tipo wafer, a partir de sabores y colores naturales.

“El reto es mantener el sello de tradición y calidad que nos identifica. Estamos mirando más hacia producto, enfocándonos en cómo llegamos a esas nuevas generaciones, sin perder de vista nuestros consumidores actuales”, dice.

Durante 90 años, Comestibles Italo ha logrado ser sostenible y relevante en el mercado colombiano, por eso el objetivo es tanto la vigencia del producto, como la innovación en las formas de venderlo. Afirma Goeggel: “antes el consumidor buscaba los productos, ahora nosotros debemos llegar al consumidor que está más y mejor informado, que valoran otros atributos, no solo en los productos sino también en las acciones de las compañías, como aquellas que están tomando acción en términos ambientales, por ejemplo”.

Como él asegura, la preocupación por llegar a ese nuevo consumidor es constante, y el vehículo para lograrlo es la innovación en productos, tanto en su composición, como en conceptos llamativos para chicos y jóvenes. “El asunto clave es cómo llegarles sin alejar a nuestro público que ha sido fiel durante muchos años”, añade.

Italo en cifras

A la fecha, Comestibles Italo cuenta con un portafolio de 500 referencias de producto, las cuales se distribuyen en todo el territorio nacional, entre más de 20.000 clientes activos, asesorados por un equipo comercial que sobrepasa los 300 colaboradores. La participación en ventas está distribuida de la siguiente manera: la categoría de galletas es líder con un 48 por ciento, seguida por dulces (30 por ciento), chocolatería (20 por ciento) y otros (2 por ciento).

La capacidad instalada de manufactura de su planta es de 11.300 toneladas al año, gracias a lo cual genera empleo para más de 700 colaboradores, entre administrativos y operarios.

Hitos históricos

1928: Inicia la fabricación de chocolates tipo golosina.
1930: Empieza la producción de la tradicional Almendra Francesa, la cual se ha ido masificando en el tiempo a través de diferentes canales de distribución.
1934: Se introduce una gama completa de chocolatería, bombones, huevos “no me olvides”, gomas y masmelos.
1976: Italo se traslada a la zona industrial, actual sede de la empresa.
1980: Empieza la producción de galleta tipo wafer.
2005: Se lanza la línea sin azúcar: chocolatina, galletas wafer y chocolate de taza sin azúcar.
2013: Salen al mercado las almendras cubiertas sin azúcar.
2016: Se crean los caramelos duros sin azúcar.
2017: Relanzamiento de las galletas tipo wafer, con un cambio de sabor pero conservando el gusto y su crocancia característica. Uso de sabores y colores naturales.
2018: Incursionan en presentaciones pequeñas en la línea de snacks, para consumidores que buscan controlar sus raciones.



Pie de foto: El reto es mantener el sello de tradición y calidad que nos identifica. /Cortesía Italo

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