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Llega la planta de Tibitoc, con agua tratada para toda la ciudad

Fue el primer sistema de acueducto de gran cobertura que tuvo Bogotá. 

Planta

La planta de tratamiento Tibitoc fue el primer sistema de acueducto de gran cobertura que tuvo Bogotá. Comenzó a suministrar 210.000 m³ del líquido para abastecer la ciudad.

Foto:
09 de octubre 2018 , 09:58 a.m.

Octubre 1948-septiembre 1958.

Completar 80 años de existencia, con la experiencia de liderar causas cívicas, nacionales y gremiales, es un lujo que se dan pocas organizaciones, en especial si con los años crece su nivel de influencia y la posibilidad de impulsar proyectos
cada vez más desafiantes para el interés general.

La Cámara de Comercio de Bogotá está en este grupo. Y así como en 1914 estuvo en primera línea promoviendo el salto entre la era del acueducto de hierro y uno más moderno, en 1957 asumió un papel similar para que se realizaran los estudios
que le permitieran a la ciudad, por fin, llegar a la modernización, que significaba
contar con agua potable domiciliaria para sus habitantes.

La realidad antes del Bogotazo –y más después de esta espiral de violencia– mostraba que la ciudad había fracasado en sus intentos por contar con un
acueducto digno para su población. Según las referencias históricas, en 1919, más de mil personas habían muerto en semana y media por agua contaminada.

En 1955, cuando la población se acercaba al millón de personas, la expansión del suministro domiciliario del líquido había llegado a los barrios de ingresos altos, pero la crisis rondaba aquellos de escasos recursos. Y la calidad del líquido era una queja permanente.

Fue entonces cuando la ciudad determinó que había que hacer los estudios de viabilidad para construir una planta de tratamiento que permitiera abastecer a la ciudad. Fue una época de desespero, no solo para los sectores residenciales sino para el comercio, que además atravesaba una crisis por el aumento del precio del dólar.

La Cámara de Comercio se unió a quienes apoyaban los estudios y en 1959 la ciudad empezó a tratar las aguas del río Bogotá, en el norte, a través de la planta de Tibitoc. Desde ese día comenzaron a fluir 210.000 metros cúbicos del líquido para abastecer la ciudad.

Fue el primer sistema de acueducto de gran cobertura que tuvo la ciudad, que a mediados del siglo XX crecía a un ritmo acelerado.

Inicialmente tuvo una capacidad de suministro de 3,5 metros cúbicos por segundo. Posteriormente se amplió en dos oportunidades para tener una capacidad de 10,4 metros cúbicos por segundo.

La dictadura militar les restó libertad a los comerciantes
Rojas Pinilla

El gobierno de Rojas Pinilla nombró por decreto a los dignatarios de las cámaras de Cali, Medellín, Barranquilla y Bogotá, cuyo presidente, Alfredo García, fue reemplazado por Aurelio Ramos.

Foto:

Archivo El Tiempo

El primero de octubre de 1954, la Cámara de Comercio de Bogotá fue sorprendida
por el gobierno militar del entonces presidente Gustavo Rojas Pinilla, cuando el mandatario decidió nombrar por decreto ejecutivo (el 2929) a los dignatarios de varias cámaras, incluida la de la capital del país.

A quien entonces era el presidente de la entidad en Bogotá, Alfredo García Cadena, lo
reemplazó por Aurelio Ramos Henao. También nombró como secretario a León Fernández de Soto. Con el mismo decreto designó a los dignatarios de las cámaras de Barranquilla, Cali y Medellín.

Pero a la Cámara de entonces, y a los empresarios que representaba, no los afectó
solo esa decisión del gobierno de intervenir en la facultad de los comerciantes de nombrar a sus directivas. El auge de comisariatos de las Fuerzas Armadas golpeó directamente el negocio de las empresas.

Se convirtieron en una dura competencia para importadores y comerciantes
porque ofrecían mercancías a precios que los empresarios consideraban irrisorios.
A ese asunto se sumó otra decisión, que llevó a Fenalco a protestar: el gobierno de Rojas Pinilla eliminó el veto a una lista de artículos de prohibida importación. La consecuencia, según reseña la historia de la Cámara, fue que al país entró carne enlatada a precios mínimos.

También se autorizó la libre importación de algunos alimentos y la rebaja a la importación de decenas más. En Bogotá, el gobierno municipal se alió con los comisariatos para fijar precios que resultaron un cincuenta por ciento más económicos que los de los comerciantes particulares.

El ministro de Fomento, por su lado, propuso crear una gran distribuidora de víveres
con capital estatal y privado. La Cámara perdió parte de su libertad de acción y algunos comerciantes quebraron.

Por eso ese gobierno militar figura en el siglo XX como uno de los periodos en que los
comerciantes se sintieron más golpeados por las decisiones del gobierno central.

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