Colombia

Los duros guerreros del rafting en el río Pato

Federación Internacional certifican a excombatientes de las Farc, en Caquetá, como guías de rafting.

Rafting por el río Pato con guías excombatientes de las Farc.

Por un selvático paisaje y por las aguas cristalinas del río Pato, se hace rafting con excombatientes de las Farc como guías.

Foto:

Hernando Herrera/EL TIEMPO

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
03 de diciembre 2018 , 08:18 p.m.

‘Duberney’ confesó que no pudo dormir bien entre el jueves en la noche y el amanecer del viernes, despertó a las 4:00 de la madrugada y mientras se revolcaba en la cama empezó a recorrer con su mente los nueve kilómetros de las cristalinas y corrientosas aguas del río Pato, en Caquetá, evadiendo con su remo empuñado en la mano cada roca que se atraviesa en el camino.

Al amanecer su mente evadió los recuerdos de cuando como explosivista de la Columna Móvil Teófilo Forero de las Farc echaba a rodar su equipaje de guerra por las mismas aguas del río Pato y detrás nadaba para recortar el camino y aliviar el peso de la carga ante las extensas jornadas que a pie recorría persiguiendo o huyendo del enemigo que tantas veces combatió.

Y así como en la guerra siempre fue muy cuidadoso para evitar cometer un error que le costara su vida o la de sus compañeros de combate, esta vez no quería tener ningún incidente con los miembros de la comitiva que lo visitaba, integrada por veedores de la Misión de la ONU, la Federación Internacional de Rafting, funcionarios del Gobierno colombiano y periodistas.

Édgar Pórtela Calderón, más conocido como Duberney, tenía la misión con cinco de sus compañeros excombatientes y tres miembros de la comunidad de Miravalle, incluida una madre cabeza de familia, de guiarlos en botes por las aguas río Pato, en San Vicente del Caguán (Caquetá).

Dos instructores de la empresa Ríos Tropicales de Costa Rica se encargaron de capacitarlos durante mes y medio recorriendo todos los días el río para convertirlos en guías del deporte de aventura. De la evaluación que ese día le hicieran los delegados de la Federación Internacional de Rafting dependía que les entregaran la certificación como guías.

Rafting por el río Pato con excombatientes de las Farc como guías.

Seis excombatintes de las Farc y tres miembros de la comunidad de Miravalle, incluida una madre cabeza de familia, se formaron como guías de rafting.

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Hernando Herrera/EL TIEMPO

Los nervios fueron subiendo pasadas las 8:00 de la mañana cuando escuchó el ruido de un helicóptero que se aproximaba a Miravalle en el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR), donde hoy viven 94 excombatientes, en su mayoría miembros de la Teófilo Forero, la unidad ‘elite’ que se encargó de los más violentos y certeros golpes que las Farc ejecutaron en el país. Uno de ellos el atentado en el edifico de El Nogal en Bogotá.

Esta vez Duberney no tenían que huir de las bombas que en tiempos de guerra les lanzaban desde el cielo las naves de la Fuerza Área o el Ejército colombiano, esta vez tenía ese temor del estudiante que en las próximas horas va a tener su máxima prueba de graduación, que le permitirá en el futuro, como el mismo lo expresa “que venga mucha gente a conocer el Pato que toda la vida fue zona de guerra”, ahora para hacer turismo de a ventura.

Y sigue la reflexión de Duberney, “en esta guerra nos estábamos matando entre nosotros, hoy tenemos buenas relaciones con los soldados y policías que nos acompañan en Miravalle; con ellos echamos pica y pala para arreglar la carretera y hace dos días los montamos en los botes e hicimos rafting por el río Pato”.

El helicóptero trae la delegación internacional y nacional que va a conocer los avances del proyecto deportivo de turismo de aventura “con el que tenemos el anhelo de traer paz a esta región del país”, dice Duberney.

Sus pulsaciones llegaron a su máximo nivel cuando arribaron los visitantes a la playa del río, en medio de la espesa vegetación que cubre a lado y lado el río Pato, ubicado en la zona de amortiguación del Parque Natural de Los Picachos.Los guías le entregan a cada persona un casco, un chaleco y un remo y Duberney se encargó de dar las instrucciones de cómo ubicarse en el bote y el uso de cada uno de los elementos que les entregaron.

Rafting por el río Pato con excombatientes de las Farc como guías.

Duberney, al fondo, se encargó de dar las instrucciones de cómo ubicarse en el bote y el uso de cada uno de los elementos que les entregaron  a los visitantes.

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Hernando Herrera/EL TIEMPO

Los guías le entregan a cada persona un casco, un chaleco y un remo y Duberney se encargó de dar las instrucciones de cómo ubicarse en el bote y el uso de cada uno de los elementos que les entregaron.

Una de las advertencias es que los tres o cuatro broches que tiene cada chaleco deben ir bien ajustados pues en caso de la persona caiga al río, los guías lo tomarán de las tirantas de esa prenda de seguridad para regresarlos al bote y si no están bien amarrados el guía se quedará con el chaleco en la mano y el turista se deslizará a la profundidad de las aguas del río.

Una vez todos los visitantes están acomodados en los botes con sus elementos de seguridad y el remo que sirve como timón del bote, empieza la aventura en una zona tranquila de las aguas del río.

Metros adelante, cuando más se disfruta del selvático paisaje, empieza el vértigo con la velocidad que toman las botes y la habilidad del instructor para evadir las rocas que se atraviesan por el camino. Duverney sostiene que es como ir por una carretera con muchas curvas.

Al final de la aventura todos terminan bañados por las aguas del río y con la sonrisa a flor de piel, tras haber recorrido los nueve kilómetros sin ninguna novedad. Ahora son los periodistas los que corren a entrevistar a los protagonistas de esta aventura, mientras el presidente honorario de la Federación Internacional de Rafting, Rafael Gallo, dan el visto bueno para entregar la certificación de los nueve guías.

Rafting por el río Pato con excombatientes de las Farc como guías.

Los visitantes disfrutaron delrecorrido de nueve kilómetros por el río Pato, en Miravalles, Caquetá.

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Hernando Herrera/EL TIEMPO

Gallo, que fue uno de los primeros en subirse a los botes, era uno de los más felices. Recordó que en el año 2015 cuando estuvo en Colombia había dado unas declaraciones a la prensa en las que había señalado que “sería muy interesante que los excombatientes de las Farc se conviertan en protectores de la naturaleza por el conocimiento que tienen de ella, para hacer el mejor turismo de aventura que se pueden imaginar”.

Y este viernes 9 de noviembre se cumplió el vaticinio de este ciudadano tico “en uno de los veinte ríos más lindos del mundo”, como lo expresó el dirigente gremial señalando que tiene esa certeza porque conocer muchos ríos del planeta, circunstancia que le produce alegría y confianza en que el proyecto llegue a feliz término por la calidad del agua, la biodiversidad que se encuentra en la zona y la armonía que hay entre estos hombres con el río.

Inclusive anunció que a este equipo de paz de guías de rafting del río Pato lo acaban de invitar al Mundial que se va a celebrar en Australia en mayo de 2019 y tendrá como técnicos a los dos profesores que los capacitaron en las últimas semanas.

La representante especial adjunta de la Misión de Verificación de la ONU, Jessica Faieta, afirmó que este es uno de los proyectos que tenemos que apoyar todos para que los mismos colombianos conozcan el país que se mantenía oculto por la guerra y para que los turistas extranjeros lo conozcan.

Faieta expresó un enorme agradecimiento a los ticos que han venido a apoyar este proyecto turístico con tanto compromiso y corazón, porque se convirtieron en los donantes pagando sus propios pasajes, viáticos, inclusive con sus fondos personales.

E hizo un llamado al gobierno colombiano para ayudar a agilizar los requisitos necesarios para que este proyecto se convierta en una emprendimiento formalizado, en una empresa exitosa en Colombia que se pueda poner a disposición de nacionales y extranjeros.

“Porque así como nosotros protegíamos estos bosques, que evitaban que los aviones nos vieran desde el cielo, ahora tenemos que seguirlos protegiendo”, de la deforestación y de la ganadería extensiva y para eso se prepararon estos duros guerreros, expresó Marcos Sánchez, delegado de la FARC ante el Consejo Nacional de Reincorporación.

La vista de la delegación nacional y extranjera a Miravalle concluyó con una inmensa sonrisa de Duberney recibiendo su certificación como guía de rafting, recordando que esa madrugada no pudo dormir pensando en el inmenso compromiso que tenía en sus manos, ya no empuñando un arma sino un remo, de salir airoso de un proyecto que espera sea conocido por ciudadanos de todo el mundo.

NELSON ARDILA ARIAS
Enviado especial de EL TIEMPO
San Vicente del Caguán, Caquetá
Twitter: nelard@eltiempo.com

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