Otras Ciudades

Memorias de la selva y la guerra en Colombia

'Periodismo, memorias del conflicto’ es la exposición que recoge el trabajo de Salud Hernández.

Salud Hernández

La periodista Salud Hernández en la presentación de su exposición ‘Periodismo, memorias del conflicto’ en el Centro de Memoria y Reconciliación de Bogotá.

Foto:

María Paulina Arango / EL TIEMPO

17 de julio 2018 , 09:38 a.m.

La trayectoria periodística de Salud Hernández ha estado marcada por el conflicto armado colombiano casi que desde su inicio. La labor, que para ella ha sido una vocación, le ha dejado un gran número de artículos y fotografías que son el ejemplo de su proceso cubriendo la guerra en nuestro país.

Este año, por primera vez se presentan al público las fotos de las últimas dos décadas de su reportería. El material recogido es un registro de la guerra que ha vivido el país en lo que va de este siglo y a la vez es un ejercicio de reflexión sobre el quehacer periodístico en Colombia.

Cuando Salud Hernández migró a Colombia desde su país natal, España, llegó con la idea clara de cubrir desde la selva y a través de la reportería los rincones del país que más han sufrido el conflicto.

“Este es un trabajo que iba haciendo todos los días con mi cámara durante los años en los que cubrí el conflicto”, explica Salud Hernández, quien además habló con EL TIEMPO sobre su trayectoria como periodista, la paz en Colombia y el futuro del oficio de reportero.

¿Cómo ha sido el trabajo de cubrir el conflicto en Colombia en los últimos 20 años?

Uno empieza con entusiasmo, creyendo que las cosas van a cambiar y a lo largo del camino se va perdiendo ese entusiasmo y se deja de creer en muchas cosas.

En el camino uno se topa con escenas espantosas y gente llena de esperanza, personas dispuestas a seguir, levantarse una y otra vez a pesar de estar rodeada de las tragedias más horribles. Eso hace que uno cambie su orden de prioridades en la vida.

¿Qué llevó a una española a dejar su país para hacer reportería de guerra en Colombia?

Todo comenzó a finales del 98, cuando estuve en el Caguán con unos guerrilleros y ya iba a empezar el proceso de paz en enero de 1999. Me fui a Caquetá con la idea de hablar con un comandante de la guerrilla, pero no lo conseguí. Esa fue la primera vez que vi guerrilleros. Luego me quedé por unos tres años cubriendo esa zona.

Uno se va quedando porque se va involucrando y uno no se da cuenta cuándo, pero ya se empieza a considerar parte del país y no extranjero, aunque por el acento siempre seré ‘la española’.

Periodismo, memorias del conflicto

Grabaciones en casette y en grabadoras de conversaciones y entrevistas con el jefe paramilitar Carlos Castaño que hacen parte de la de la exposición ‘Periodismo, memorias del conflicto’.

Foto:

María Paulina Arango / EL TIEMPO

¿Cómo ha sido el proceso de hacer periodismo en zonas de conflicto, y qué ha sido lo más difícil de esto?

Yo en mi trabajo me involucro mucho porque nunca he sido neutral. Hay personas que vienen de afuera y se considera neutrales y lo respeto, pero yo nunca lo he sido en este conflicto. Siempre me puse del lado de la institucionalidad a pesar de que le haga críticas.

Lo más difícil fue que al principio no existían unas reglas claras y todos cometimos errores. Para mí fue muy complejo tener la condición de columnista y reportera al mismo tiempo. Por un lado yo decía que las Farc eran unos criminales y a la vez estaba en el Caguán entrevistándolos. Me quitaba el sombrero de columnista y me ponía el de reportera, lo cual me llegaron a criticar mucho.

¿Qué errores se cometieron en el camino?

Yo creo que debimos darles más protagonismo a las víctimas en un momento dado. A la guerrilla y a los actores armados les dimos el foco y no tanto a sus víctimas. Otro error fue normalizar los crímenes de guerra.

Por ejemplo, hay una foto de un campamento de la guerrilla donde todos eran adolescentes y yo no hice alguna historia que denunciara el espanto que es el reclutamiento a tantos menores de edad, sino que dejé que pasara como la cosa más normal del mundo.

Después de todos estos años de hacer periodismo de guerra en Colombia, ¿qué cree que se está quedando por fuera del debate?

La verdad.

Yo creo que nadie debe ponerse la camiseta de nada. Para apoyar la paz, no tenemos que ocultar los delitos de las bandas criminales y para lograr esto nos falta más reportería y contar las cosas como son.La razón de esta exposición es resaltar la importancia de la reportería que cada vez es menor y está de capa caída.

¿De qué hablan estas fotos y para quién van dirigidas?

Estas fotos hablan de un país que sufre mucho, pero que se levanta. Un país donde la vida no vale nada y la gente está acostumbrada a vivir con miedo y con la ley del silencio. De esa Colombia que está olvidada y que algunos medios de comunicación solo cubren por teléfono y que todavía existe, aunque ya no tenga la misma violencia que antes, pero que sigue presente.

Mi esperanza es que este trabajo les hable a los jóvenes periodistas o que están estudiando para serlo. Pretendo con este trabajo animarlos a ser reporteros y a reivindicar el papel de la reportería.

***

La fotografías de Salud Hernández hacen parte de la exposición ‘Periodismo, memorias del conflicto’ que estará abierta al público hasta el 23 de julio en la sala principal del Centro de Memoria y Reconciliación ubicado en la Carrera 19b # 24-86 en Bogotá.

MARÍA PAULINA ARANGO MARTÍNEZ
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