Otras Ciudades

Adalberto Agudelo no se jubila porque las letras le dan vida

A sus 75 años de edad, el escritor manizaleño aún no piensa en el retiro.

Adalberto Agudelo, escritor manizaleño

El escritor manizaleño Adalberto Agudelo tiene el objetivo de seguir escribiendo.

Foto:

Jonh Jairo Bonilla

21 de mayo 2018 , 07:35 a.m.

“Desde los tres años trabajé como voceador de periódicos, a los 10 empecé a escribir y a los 12 ya tenía la certeza de lo que quería ser”. Adalberto Agudelo Duque es padre, abuelo, licenciado en lenguas, pero sobre todo escritor.

Su trayectoria, apreciada por algunos y criticada por otros, aún no termina. Agudelo decidió que este año tampoco sería el de su jubilación. El 2017 terminó con la reedición de tres de sus obras y el 2018 le dio la oportunidad de reivindicarse consigo mismo tras la publicación de otros dos libros y la reedición de una de sus piezas más queridas Quicagua.

“Espero no parar de escribir, ni de mover mis manos en mucho tiempo, porque ese día sería el fin de la creatividad, que para mí, es como dejar de pensar”, comentó mientras construía un barco de papel.

Aunque la fama y el dinero no llegaron al mismo ritmo de sus obras no renunció a crear poemas, ensayos o novelas que le permitieran llamarse escritor, la verdadera razón por la que, según él, no dejó nunca este oficio. “Nunca escribí para vender, sino para ser. Yo quise ser escritor y con rebeldía lo fui, y no me arrepiento”.

En medio de sus vacaciones, entre clases o talleres ha escrito más de 20 obras y ha logrado 53 premios a lo largo y ancho del país, los que guarda cauteloso en la biblioteca de la sala de estar o entre sus coleccionables del estudio personal. Verlas ahí le da satisfacción porque son el producto de su decisión de vida. Pero también le da nostalgia porque esas letras van muriendo. “Por mí regalaría los libros, le diría a todos que los tomaran, los leyeran y los prestaran de nuevo. Un libro que no se lee, es un libro que ya no existe”.

El manizaleño reconoce que sus galardones no han sido su entrada a las grandes editoriales, pero sí a su satisfacción personal y a la academia donde sus obras son estudiadas en varias universidades y motivo de tesis en algunas maestrías. “Gracias a los premios que muchos cuestionan he publicado las obras que he querido, sin imposición de temas, un placer que no se dan quienes escriben para vender”.

Tampoco esconde la tristeza que le causa ver los libros sobre las repisas, no por el dinero, sino porque está seguro que sus ideas, como las que se cuentan partiendo segmentos de una pequeña hoja de papel convertida en barco y luego en camisilla, podrían haber cautivado a niños y adultos. Pero continúan allí, agonizando.

Mientras disfruta del jugo de guayaba que se camufla entre el tono de sus pómulos defiende su elección de vida por encima de los resultados. “A pesar de las críticas a mis premios o mi visibilidad, este camino ha valido la pena porque yo escribo para ser escritor. Que me conozcan o me publiquen es accidental. No es perentorio”.

Los 75 años de Agudelo han pasado entre aulas de clase, manualidades, libros y manuscritos. Educando a sus tres hijos, volviendo a ser niño con sus nietas y sorprendiendo a su esposa con su capacidad de ser un “escritor marginal” con la alacena llena.

“Si me lo preguntan siempre me llamaré ‘marginal’ de esos que escribe para él y el que se anime a leerlo. De los que no fue meramente escritor, sino que hacía de las letras su pasión mientras trabajaba para que la esposa no tuviera queja”, comentó.

Este escritor, conocido entre los literatos caldenses por sus obras de historia y sus cuentos para niños, admite que no ha trabajo solo, que ha tenido al lado a su editor más fuerte, su esposa Nidia. Esta mujer, también apasionada por la lectura y los poemas, es quien le da el toque moderno a la vida su esposo. Lee, edita y transcribe en el ordenador cada letra de su marido.

“Ella es una poeta maravillosa, creo que no se dedicó a eso para no opacarme. Ahora es mi versión digital. Yo solo escribo manuscritos y ella hace lo demás, porque la tecnología y yo no nos la llevamos”.

Hoy, Agudelo piensa en las letras futuras mientras hace manualidades o disfruta de la compañía de sus hijos y sus nietas, al tiempo que contempla como su mayor anhelo se hizo realidad. “Ver que los tres son apasionados, que escriben y publican -igual que su padre - es un premio”.

En sus años de descanso, de caminata lenta y voz pausada, Agudelo sigue escribiendo. Continúa pensando en una obra que logre inspirar a los más jóvenes a amar la literatura por encima de la fama. Ha de trabajar por eso hasta que su mente lo deje crear y sus manos escribir, porque a sus ganas de ser escritor le faltan aún varias semanas cotizadas.

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA