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El Bolívar profundo de Martín Murillo, creador de la Carreta Literaria

Se cumplen 12 años de promoción de lectura con la carreta que llega a zonas olvidadas y en conflicto

La Carreta Literaria hace parte del paisaje cultural de Cartagena

La Carreta Literaria hace parte del paisaje cultural de Cartagena, pero su gran misión está en la zona rural.

Foto:

Yomaira Grandett/ EL TIEMPO

Por: John Montaño
06 de abril 2019 , 05:51 p.m.

En los 12 años de 'La Carreta Literaria’, su creador, Martín Roberto Murillo Gómez, habla de sus viajes literarios por un territorio que él llama “El Bolívar profundo”; esas regiones apartadas, golpeadas por el conflicto armado y olvidadas por el estado.

Martín Murillo, nacido en Quibdó, en el departamento del Chocó, hace 51 años, es promotor de lectura, lector, gestor cultural, crítico social, pero ante todo es un viajero irreductible.

“Para ser un promotor de lectura independiente hay que tener un cronograma de trabajo en veredas, corregimientos y barrios y cumplirlo. En estos 12 años como promotor de lectura no he dejado de salir a la región ni un solo año” dice Martín, que este año  visitó  con su carreta a Quibdó, su tierra natal.

Hasta tres días de viaje

Para ir hasta el municipio de Cantagallo, el último municipio en el sur de Bolívar, por ejemplo, Martín arma su trasteo de libros, empaca 200 o 250 libros de los 1.800 que conforman su biblioteca en el barrio Torices, se sube a un bus a las 9 de la noche en la Terminal de Transportes de Cartagena, y a las 7 de la mañana está en Barrancabermeja, a orillas del río Magdalena.

A mediodía se monta en una chalupa con su carreta de sueños y se interna río adentro en busca de una biblioteca, una escuela o un colegio entre las montañas frondosas de la Serranía de San Lucas, por ejemplo; allí abre esos libros mágicos de donde brotan historias inimaginables para esos niños que habitan ‘la Bolívar profunda’.

“El año pasado entregué 70 morrales a estudiantes de Santa Rosa Sur, Calamar y Cartagena.
Este año la meta es entregar 1.000 morrales, y más de 2.500 cuadernos”,
dice Murillo desde la sala de redacción de la Fundación para el Nuevo Periodismo, uno de sus patrocinadores, y su centro de operaciones, en la Calle San Juan de Dios en el Centro Histórico de la Ciudad Heroica.

“Este año, por ser electoral,  'llueven' cuadernos en las veredas, pero es una entrega sin método sin mirar casos específicos, y al final muchos niños terminan sin cuadernos”, dice, mientras sorbe un tinto mañanero con su ya tradicional traje costeño: su boina y su camisa guayabera con la campaña de la carreta literaria estampada a todo color.

“Para mí no hay sitios vedados en Colombia, voy a hacer lo mío y a las requisas me someto”, señala.

Esa estrategia le ha servido para que su trabajo sea respetado, aún en zonas en conflicto. El año pasado visitó todos los municipios de Bolívar y llegó a 70 veredas y corregimientos.

El premio Nobel de literatura peruano, Mario Vargas Llosa es uno de los impulsores del proyecto y admirador de Martín.

El premio Nobel de literatura peruano, Mario Vargas Llosa es uno de los impulsores del proyecto y admirador de Martín.

Foto:

Yomaira Grandett/ EL TIEMPO

“Hoy puedo hablar con propiedad de la Colombia rural. Vea, por ejemplo, en el municipio de Simití hay otra manera de ver el país, otro diálogo. De Morales hacia Mompox, es otra visión… es más Caribe. Pero hay una zona entre Morales y Mompox que se identifican más con el departamento de Córdoba” narra.

‘La lectura por placer’

El respeto por las comunidades, y siempre con el visto bueno del profesor o bibliotecario a cargo, le sigue abriendo puertas.

“Esas mezclas de tanta idiosincrasia hacen que Bolívar sea un departamento distinto, y es por ello que no puedo llegar a un salón de clase a imponer nada, mi sesión está al servicio del maestro, lo primero que digo a los alumnos es que soy un alumno más y que también estoy aprendiendo de ellos. No es lo mismo leer un cuento a unos niños de Santa Rosa que a unos de Marialabaja. Todo es distinto: sus aulas, los servicios públicos, las culturas”.

Recorrer los caminos y ríos de Bolívar también le ayuda a conocer los futuros lectores.

La Carreta llega hasta bibliotecas y colegios en la zona rural

La Carreta llega hasta bibliotecas y colegios en la zona rural

Foto:

archivo particular

“Un niño en Simití sale de su casa y no ve las calles sucias o con excrementos de marrano, hay otras zonas donde eso es normal; un niño de Cantagallo no sale descalzo a la calle nunca, por acá eso es normal”, critica el promotor .

Ya se acostumbró a viajar con un gran trasteo, y los libros van en cajas especiales.

“No me gusta hacer ‘mercadeo’ con la pobreza, eso de mostrar pobreza vende en un momento, pero después es una falta de respeto con la gente”, sentencia.

Tras minutos de diálogo con este trotamundos, uno descubre que otro de sus talentos es saber escuchar y observar a la gente.“Hay que saber llegar a los niños en temas como la tecnología, por ejemplo, en cualquier escuela los pelados ya tienen un celular, entonces les digo, con el libro en la mano: ‘ eso que ustedes tienen ahí, acá está mil veces y con mayor fantasía’ porque mi filosofía en la lectura como un placer”.

Murillo también llega a los barrios alejados de la Cartagena turística

Murillo también llega a los barrios alejados de la Cartagena turística.

Foto:

archivo particular

Su otra fortaleza ha sido escuchar a los líderes de las comunidades que visita.“Estos recorridos también son gracias a organizaciones como la Red de Bibliotecas del Departamento, una organización viva, con gente valiosa que le ha apostado a este sueño de llevar libros a las regiones apartadas, esta es la red que arrastra la carreta”.

Primero fue una carreta repleta de agua

Martín recuerda que llegó a Cartagena en el año 2002, y durante 5 años vendió agua y refrescos en las calles para subsistir, pero sus sueños estaban en un emprendimiento cultural.

“Los inicios fueron duros, como todo. En un comienzo no sabía cómo era la promoción de lectura, pero pronto entendí que tenía que tener una filosofía, un principio claro, y el mío es la lectura como placer. La otra clave es salir a buscar lectores”, señala.

Su imagen de hombre Caribe y su carisma le abren puertas pero su conocimiento a través de la lectura y su pasión por los libros le han dado grandes patrocinadores comprometidos.

El concepto es la carreta como transporte literario. Hay varios proyectos, en todo el mundo: buses, burros, de todo, la diferencia con la carreta literaria, es que yo fui vendedor ambulante

Durante los primeros tres meses del año, la ‘Carreta Literaria’ regresa a sus orígenes y recorre el Centro Histórico de Cartagena.

“Para mí El Centro Histórico es como la temporada de oficina, es la época de las relaciones públicas, aprovechando el inicio de año con El Festival Internacional de Música, El Hay Festival, y el Festival Internacional de Cine. Este proyecto no es posible sin mis patrocinadores, y a todos gracias infinitas. Soy el único promotor de lectura independiente del país que puede dar fe de la efectividad de las alianzas público privadas:   en mi caso han operado más y mejor los socios estratégicos privados, que me han dado buenos recursos”, añade.

Hoy la ‘Carreta Literaria’ cuenta con un contador y todo el andamiaje de un emprendimiento cultural.

Del propio Gabriel García Márquez tengo autografiado Cien años de soledad y Del amor y otros demonios

Colección de obras firmadas por sus autores

El proyecto cuenta con 1.800 libros, “todos respetan los derechos de autor. No tengo un solo libro pirata, y no los acepto”.

Pero hay una colección privada de libros firmados por sus autores, entre ellos los nobel Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa; así como el francés, Jean-Marie Gustave Le Clézio.

Los libros han sido el canal por el cual se ha acercado a personalidades como el expresidente Bill Clinton.

Gracias a Gabo conocí a Clinton. Me habían regalado un libro que se llama Las claves de Melquiades, y en 2009 me encuentro con Clinton en Cartagena y él se enamora de ese texto y me dice ‘mi súper héroe favorito es Gabo’”.

Martín saca pecho y recuerda que en estos 12 años, su carreta repleta de libros mágicos también ha llegado a cinco países como embajador de la cultura, y que su obra es hoy celebrada por grandes escritores, personalidades, pero sobre todo por miles de niños de la ‘Bolívar profunda’.


John Montaño
Redactor de EL TIEMPO 
​Cartagena
En Twitter: @PilotodeCometas

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