Otras Ciudades

El campesino que no cedió a 'paras' y tras 23 años recuperó su tierra

Tuvo que salir de su finca en Valencia, Córdoba, pero nunca dejó la zona. Le restituyeron su predio.

Daniel Cabrales, restitución Córdoba

Daniel Cabrera regresó a su predio en 2016, luego de un proceso de restitución de tierras.

Foto:

María Isabel Ortiz Fonnegra / EL TIEMPO

06 de febrero 2018 , 09:52 a.m.

Hace más de 20 años Daniel Cabrera llegó por primera vez a la parcela 127 de la finca Palma Sola. Tenía 24 años y estaba cansado de ser arenero en el río Sinú, un oficio en el que llevaba tres años y que pagaba poco y desgastaba su salud.

Quería cambiar de vida y el ‘milagro’ le llegó de la mano de la Fundación para la Paz de Córdoba (Funpazcor), una institución que ofreció regalar tierras a campesinos del departamento. A Cabrera le dieron el predio a través de una escritura pública firmada el 12 de noviembre de 1993 en Montería.

Este hombre de 57 años, algo robusto y de hablar tranquilo, que rara vez pasa un día sin montar caballo arreando ganado, recuerda la decepcionante primera impresión de su tierra prometida: pura agua, un terreno inundado y poco apto para vivir.

En ese entonces, la llanura en la que hoy se incrusta su predio de 7,5 hectáreas, en el corregimiento de Villanueva, en Valencia (Córdoba), rodeado de cultivos de plátano y arroz, árboles de Teca, ganado de leche y levante, caballos, cerdos y pollos, hacía parte de las cerca de 10.000 hectáreas de tierra de las cuales los paramilitares se habían apropiado en el departamento y que, por intermedio de Funpazcor, creada por el exjefe para Fidel Castaño, luego parcelaron y fingieron donar a campesinos en una llamada ‘reforma agraria’.

Aunque fue aplaudida en principio, esta donación tenía cláusulas tales como que los campesinos a los que se les donó la tierra no podían venderla antes de 10 años y a varios se les prohibió explotar los predios. Años más tarde, tras la muerte de Castaño, los paras comenzaron a reclamar estas tierras a los campesinos.

Fue en 1997 cuando Daniel salió de su parcela, aunque, a diferencia de varios de sus conocidos, a quienes enviaron emisarios para ‘comprarles’ la tierra antes donada a precios irrisorios, no se fue por miedo. No se fue tampoco a pesar de ver cómo lo paramilitares, vestidos de camuflado, hacían rondas, mostrando sus armas, amedrentando a la gente. Él se fue buscando tierra seca, un mejor terreno para vivir.

“Desde que ellos repartieron las tierras y dijeron que cada quien buscara su parcela me vine para acá. Pero esto era pura agua y le dije a uno de ellos que aquí no podía vivir, no podía levantar casa, y ahí fue cuando me dijeron que me podía ir a otra parcela, cerca. Ahí me aguanté 18 años”, recuerda.

Ante las palabras de advertencia de sus conocidos, aconsejándole que no se quedara en la zona, diciéndole que más temprano que tarde lo verían “bajar boca abajo por el río Sinú”, Daniel respondía “a mí nadie me está atacando, de algo hay que morir en esta vida”. Para él regresar al pueblo no era una opción, quería una vida en la que las ganancias de su trabajo fueran para él. Una vida tranquila en el campo.

En la parcela que le 'cambiaron' levantó ganado y sembró frutas, estaba contento viviendo de 'su' tierra, el único problema era que ese predio en realidad nunca le perteneció, después de habitarlo por 18 años, su dueño original regresó. 

El municipio estaba más tranquilo y muchos de los parceleros que antes habían huido estaban comenzando a regresar y el dueño de la finca acudió a la Unidad de Restitución de Tierras (URT). La tierra era legítimamente suya por lo que Daniel tuvo que abandonar el terreno. Fue entonces cuando él también buscó a la Unidad.

Luego de las investigaciones pertinentes, un juez falló el caso de Daniel el 29 de junio del 2016 y le devolvieron su parcela original, pero mejorada. Ahora se llama Villasol y en el terreno, ya seco, el Banco Agrario le construyó una casa de tres habitaciones, en la que ahora vive con su compañera permanente y sus tres hijastros.

A las vacas que ya tenía le sumaron otras 5, que le entregó la URT; con un subsidio de 27 millones de pesos pudo adecuar corrales, una laguna en donde cría cachamas y bocachicos, adquirió carneros para la producción de carne, compró gallinas, cerdos y cultivó arroz y plátano.

Daniel Cabrales, restitución Córdoba

Los compradores van hasta Villasol y allí compran los carneros, para sacar carne.

Foto:

Cortesía Unidad de Restitución de Tierras

Daniel Cabrales, restitución Córdoba

En octubre del 2017 Daniel recibió la casa que el Banco Agrario le donó.

Foto:

Cortesía: Unidad de Restitución de Tierras

Daniel Cabrales, restitución Córdoba

El ganado es principalmente lechero y Daniel produce quesos para la venta.

Foto:

Cortesía: Unidad de Restitución de Tierras

Llegar allí, desde Montería, toma unas dos horas y media en carro, aunque en la casa aún no hay acueducto ni luz eléctrica, y de vez en cuando se encuentran una serpiente, Daniel dice que ahora vive feliz en la tierra que al fin es legalmente suya.

Villanueva se ha convertido en una especie de pueblo regado, a lado y lado de la carretera y de los senderos entre una finca y otra se ven casitas dispersas. Otrora retaguardia estratégica y social de las autodefensas, su San Vicente del Caguán, en comparación con las Farc, según versión libre dada por alias don Berna el 2 de agosto del 2012 en Miami, al corregimiento volvió la gente.

Como Cabrera, en Córdoba hay cerca de 4.350 personas (780 familias) que se han beneficiado con la restitución de tierras. Desde el 2012, cuando la URT empezó a operar, se han recibido en este departamento 3.754 solicitudes de restitución (hasta la segunda semana de enero de 2018), de las cuales cerca del 80 por ciento ya se han resuelto, dice Fabián Oyaga, director (e) de la URT Córdoba.

Además de entregar las tierras se apoya a los campesinos para que gocen su territorio y realmente puedan vivir en y de él. Es por esto que también comenzó un programa llamado Proyectos Productivos, una iniciativa que, siguiendo la vocación comercial de la zona, brinda a los campesinos asesoría y subsidios para que pongan a producir sus tierras.

En Córdoba se han desembolsado desde 2015 más de 18 mil millones de pesos en subsidios para la compra de ganado y cerdos, al igual que cultivos de plátano, yuca, arroz y frutales.

Ya no son 'don Berna', 'Jorge 40' o 'los Castaño' los que deciden a quienes entregar la tierra, es un juez de la República, reconociendo los principios de verdad, justicia y reparación a las víctimas

Además de esto, el acoplamiento de varias entidades es fundamental para garantizar un retorno efectivo de la gente, es por eso que las sentencias de restitución vinculan a entidades como Alcaldías, Gobernaciones y el Sena para que se encarguen de brindar servicios públicos, asesorías, y garantizar un enfoque transformador que permita “superar las consecuencias del conflicto armado desde lo social, lo económico y lo político, y exista la posibilidad de recomponer y reconstruir el territorio, el tejido social y la comunidad”, dice el director (e).

Con todo esto, para Cabrera y Oyaga lo más importante de la Restitución es que ahora la tierra no se entrega ni se quita a dedo.

“Ya no son 'don Berna', 'Jorge 40' o 'los Castaño' los que deciden a quienes entregar la tierra, es un juez de la República, reconociendo los principios de verdad, justicia y reparación a las víctimas”, concluyó el director (e) de la URT Córdoba.

MARÍA ISABEL ORTIZ FONNEGRA
​Redactora ELTIEMPO.COM
marfon@eltiempo.com
En Twitter: @M_I_O_F

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA