Medellín

¿Qué tanto ha conservado Medellín su patrimonio arquitectónico?

A pesar de tener un plan de conservación, expertos creen que el trato histórico no ha sido el mejor.

Estación Medellín del Ferrocarril

La Estación Medellín terminó de ser construida en 1914 en frente de la recordada Plaza Cisneros.

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Jaiver Nieto - EL TIEMPO

Por: Bryan Andrés González Vélez
30 de octubre 2018 , 06:00 a.m.

Actualmente Medellín tiene 206 bienes arquitectónicos de interés cultural, esos espacios que surgen como una suerte de eslabones entre dos ciudades: la que fue y la que es. La estación Medellín del Ferrocarril de Antioquia, las iglesias La Candelaria y La Veracruz, los edificios Vásquez y Carré y el Parque Berrío son lugares que pasan desapercibidos en la cotidianidad de los ciudadanos, pero que, según los expertos, en realidad son tesoros urbanos, desde el punto de vista de la transformación arquitectónica de la ciudad.

Para el antropólogo e investigador urbano, Gregorio Henríquez, la ciudad ha sufrido un constante “arrasamiento” del patrimonio bajo la premisa del progreso, algo que ha generado que la Medellín de hoy tenga una memoria arquitectónica relativamente joven.

De pronto no es la propuesta de arrasar el patrimonio de manera consciente, sino que es más bien un afán de siempre ser una ciudad moderna y como actualizada

“De pronto no es la propuesta de arrasar el patrimonio de manera consciente, sino que es más bien un afán de siempre ser una ciudad moderna y como actualizada, por lo tanto, una ciudad termina borrando a la anterior”, explica Henríquez.

Bajo la óptica expuesta por el investigador, los lugares declarados patrimonio cultural toman más importancia, ya que, literalmente, sobrevivieron para contar la historia de nuestra ciudad.

Según Evelyn Patiño, arquitecta restauradora que forma parte de la secretaría de Planeación, la idiosincrasia paisa ha sido determinante en ese proceso de renovación constante que hace que mirar al pasado sea símbolo de estancamiento.

Aunque explica que el poco cuidado de los espacios arquitectónicos no tiene un responsable en específico, sino que es una falencia cultural. “La conservación del patrimonio es una cuestión de corresponsabilidad”, comenta Patiño, quien resalta que su dependencia, desde 2015, viene fortaleciendo el cuidado y la apropiación de los bienes de interés cultural, gracias a la puesta en marcha del Plan especial de prevención de los bienes de interés cultural.

La funcionaria se atreve a decir que el trato del patrimonio físico y cultural está relacionado con esa escena ancestral presente en el himno antioqueño, en la que se hace alusión al hacha que todo lo tumba bajo la protección de los vientos de renovación y libertad.

El teatro Junín es mi gran dolor en el alma

Asimismo, admite con tristeza la indiferencia cultural que en la ciudad ha predominado en cuanto a la conservación de bienes patrimoniales y evoca el “asesinato arquitectónico” -como lo llama Henriquez- que más le ha dolido en la historia de Medellín. “El teatro Junín es mi gran dolor en el alma”, confiesa luego de una pausa para tomar aliento.

Parece curioso que uno de los símbolos arquitectónicos que representa a Medellín actualmente haya sido erguido sobre las ruinas del teatro más recordado por los expertos en arquitectura: el edificio Coltejer.

Los 'sobrevivientes' a la transformación
Iglesia La Candelaria

La Candelaria: fue terminada de construir en 1776 lo que la convierte en la iglesia más antigua de Medellín. Está ubicada en una esquina del Parque de Berrío, justo al lado de la calle Boyacá.

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Plazuela San Ignacio

Plazuela San Ignacio: Allí fue inaugurada la primera sede de la Universidad de Antioquia, que se conoció como Colegio San Ignacio, que terminó de ser construido en 1850.

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Edificio Vásquez

Los edificios Carré y Vásquez fueron inaugurados en 1895. En su momento fueron las edificaciones más altas de la ciudad. En el 2005 fueron restaurados luego de una época de decadencia.

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Edificio Carré

Los edificios Carré y Vásquez fueron inaugurados en 1895. En su momento fueron las edificaciones más altas de la ciudad. En el 2005 fueron restaurados luego de una época de decadencia.

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Iglesia La Veracruz

La Veracruz: En 1712 fue inaugurada una primera versión de La Veracruz en la época colonial. Cayó en ruinas y terminó demolida por completo y en 1803 terminó la construcción de la edificación actual.

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El Jordan

Bar El Jordan: Lo que hoy es un museo enfocado en la cultura musical fue en 1891 un bar. En 2007 fue cerrado definitivamente y desde entonces la administración municipal se encargó de su renacimiento.

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Casa Barrientos

Casa Barrientos: hoy es uno de los últimos eslabones de la historia de la avenida La Playa. Era una de las abundantes casas de familias adineradas en el inicio del siglo XX.

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Casa Zea

Casa Zea: fue el hogar natal del militar y político que participó en la liberación de la corona española, Francisco Antonio Zea, nacido en 1766. En el 2014 fue entregada como museo público.

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Estación Medellín del Ferrocarril

Estación Medellín: En su momento fue la más importante estación del Ferrocarril de Antioquia que terminó su construcción en 1914. A mediados de los 80 inició su restauración. 

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Jaiver Nieto - EL TIEMPO

En 1972 nació el edificio más alto en la historia de la ciudad, impuso sus 175 metros de altura en forma de aguja justo al frente de la sede construida por Fabricato, su competencia en el sector textil, todo con el fin de demostrar la grandeza de la empresa de la cual heredó su nombre.

“La construcción del edificio Coltejer demuestra que aquí no ha habido un sentido social de la conservación sino que todo ha sido medido bajo el lente de la rentabilidad”, analiza el sociólogo Luis Guillermo Pardo, quien es enfático al afirmar que la falta de edificios patrimoniales en la ciudad tiene una gran relación con el afán particular de conseguir dinero. “Por eso no se ven las estructuras antiguas como valiosas, sino como cargas económicas”, agrega.

La construcción del edificio Coltejer demuestra que aquí no ha habido un sentido social de la conservación sino que todo ha sido medido bajo el lente de la rentabilidad

Tanto Henríquez como Patiño coinciden en el análisis de Pardo sobre los intereses económicos como predominantes en la no conservación de las estructuras físicas, que con el tiempo adquieren un interés cultural.

Esta condición ha hecho que Medellín no tenga hoy una identidad arquitectónica definida, sino más bien unos parches que han ido marcando el paso de varias épocas, tal como lo es el hotel Nutibara, una construcción “al estilo Miami”, como lo asegura el investigador urbano.

“Estamos buscando todavía esa identidad, estamos buscando todavía lo que define a Medellín en el tema de arquitectura, porque nos pasamos como en una especie de coleccionismo de estilos”, argumenta Henríquez.

Esta característica se convierte en una virtud, de acuerdo con el análisis de Patiño, ya que considera que esa misma mezcla de estilos enriquece el paisaje de la ciudad, y es precisamente eso lo que la hace distinta.

La joya de la corona

Una de las características de las ciudades referentes a nivel mundial es que conservan cierto sector de sus barrios o comunas como espacios que rinden culto a la memoria y que son conocidos como “centros históricos”. Bogotá es uno de los ejemplos más cercanos con su barrio La Candelaria que aún conserva ese aire colonial.

“Toda ciudad que se respete como ciudad conserva su patrimonio arquitectónico, nosotros no logramos hacer de Prado Centro ese refugio cultural y arquitectónico de disfrute”, explica Pardo.

Al ser indagada por la situación del barrio Prado, la arquitecta restauradora lo definió como “la joya de la corona”, debido a su potencial arquitectónico que, en definitiva, no ha sido para nada explotado. Según el Ministerio de Cultura, el área del barrio El Prado, ubicado en el corazón de Medellín, fue declarada desde 2006 como patrimonio cultural de la Nación, algo que condicionó por completo cualquier tipo de construcción en los inmuebles.

Toda ciudad que se respete como ciudad conserva su patrimonio arquitectónico, nosotros no logramos hacer de Prado Centro ese refugio cultural y arquitectónico de disfrute

Esto, según Patiño, ayudó a deteriorar el aspecto físico de los bienes arquitectónicos. “La mayoría de los propietarios no ven en la casa más que un obstáculo económico, entonces la prestan para cualquier cosa, entonces ahí es donde salen los inquilinatos y los usos que no son controlados”, agregó la funcionaria.

Uno de los objetivos que tiene la secretaría de Planeación es reforzar en la sociedad de Medellín el pensamiento de conservación, por eso han venido generando unas serie de posibilidades para que los propietarios de los bienes arquitectónicos declarados, en Prado y el resto de la ciudad, tengan mayor interés y facilidad económica al momento de mantener el inmueble.

Bajar el valor de los impuestos y los servicios públicos y omitir el pago del predial forman parte de los beneficios con los que podrían contar los propietarios de estos tesoros que adornan “la joya de la corona”, una joya que todavía falta pulir para que pueda brillar en todo su esplendor.

Bryan Andrés González Vélez
Para EL TIEMPO
brygon@eltiempo.com@GonzalezVelezB

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