Medellín

El paisa que les cambia la vida a personas que no pueden caminar

El ingeniero también quiere construir dispositivos médicos con tecnología de punta a bajo costo.

Exoesqueleto

Gracias a un exoesqueleto, Mariá José disfrutó su fiesta de 15 años, en Medellín. El suyo será full eléctrico

Foto:

Cortesía Sara Quiceno

24 de septiembre 2018 , 03:43 p.m.

Con pedazos de basura que encontraba en la calle construía juguetes. Desde muy niño le gustaba crear, por ejemplo, desbarataba un juguete para hacer otro diferente. Así fueron los primeros pasos de Freddy Luna Molina, un ingeniero mecánico de 36 años, creador del esqueleto externo o exoesqueleto.

Se trata de un dispositivo parecido a una silla de ruedas que, además de mejorar la salud de los pacientes que tienen dificultades de movilidad, les permite ponerse de pie y ver el mundo diferente.

Por esto, durante los 16 años que lleva desarrollando sus inventos ha logrado cambiar la vida de muchas personas. Una de estas es María José Quiceno, una joven paisa que vive en España y que recientemente vino por unos días a la ciudad con la intención de probar el exoesqueleto del ingeniero Luna. Incluso, pudo celebrar su fiesta de 15 años gracias a que el ingeniero le prestó uno de estos prototipos.

“Estar de pie me ha devuelto las ganas de vivir y de cumplir mis sueños”, dijo María José cuando probó el artefacto. Ella, desde pequeña, sufre de leucomalacia periventricular (LPV), un tipo de lesión cerebral que afecta comúnmente a los bebés prematuros que nacen entre las semanas 24 y 34, afectándoles los sentidos y las capacidades motrices.

Estar de pie me ha devuelto las ganas de vivir y de cumplir mis sueños

Por su parte, Luna también ha tenido una meta desde sus inicios: desarrollar un exoesqueleto mucho más complejo que le permita en el futuro al profesor Luis Fernando Montoya estar de pie y caminar. Sin embargo, aclaró que “es un proceso demorado, teniendo en cuenta la dificultad de la lesión del profesor y los problemas para reacondicionar el cuerpo de nuevo a esa posición, el proyecto está en desarrollo y va en un 10 por ciento de avance”.

El camino recorrido por el ingeniero paisa no ha sido fácil. Desde el primer día de clases universitarias él estaba convencido de que en el futuro iba a inventar algo que fuera un ‘boom’, sin embargo no sabía cuál sería su invento.

Luego de los grados, un día un amigo lo llamó y le dijo que inventara un dispositivo para un profesor que estaba en silla de ruedas para que pudiera dar clases de pie. Desde ese momento comenzó su historia.

No tenía plata para crear con materiales físicos, pero tenía papel y lápiz y una imaginación sin límites para poder crear

De inmediato se concentró en lograr que una persona a través de una máquina pudiera levantarse y volver a sus labores normales como lo hacían antes.
“No tenía plata para crear con materiales físicos, pero tenía papel y lápiz y una imaginación sin límites para poder crear”, aseguró Luna.

Un grupo de amigos le prestó dinero para que iniciara la fabricación de los primeros modelos, que eran rígidos y sencillos, mientras se alternaba con su tradicional trabajo de fabricación e instalación de persianas en la ciudad.

Hasta entonces, creía que era la única persona que estaba fabricando estos productos en el mundo, pero dos empresas de Japón y Estados Unidos estaban creando productos similares.

Hoy, Luna cuenta que una de sus mayores alegrías es ayudar a personas como María José. Luego de que él le prestara el exoesqueleto, la familia de la adolescente recibió una donación de 16 millones de pesos para que el ingeniero le pudiera fabricar su propio aparato.

Lo mejor ha sido ver lo que ellos sienten cuando ven el mundo desde esa altura, son momentos muy sensibles, de mucha alegría

El inventor ha realizado diferentes correrías a nivel nacional y otros países, en las que más de 500 personas han probado sus equipos y han tenido la oportunidad de poner de nuevo sus cuerpos de pie.

“Lo mejor ha sido ver lo que ellos sienten cuando ven el mundo desde esa altura, son momentos muy sensibles, de mucha alegría”, dijo el ingeniero paisa, graduado de la Universidad de Antioquia.

A la fecha, él ha fabricado más de nueve productos diferentes, en los que se destacan los cuatro modelos del exoesqueleto que superan las 160 unidades vendidas.
Su sueño es seguir ayudando cada vez a más personas por el menor costo posible, al tiempo que crece su emprendimiento.

ESNEYDER GUTIÉRREZ
Para EL TIEMPO

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