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El ruso que encontró el amor en Cali y se quedó a vivir en Colombia

Okean Okeanov vive la aventura y la felicidad con Derly Arboleda, a quien conoció por Internet.

El ruso que se vino a vivir a CaliEl ruso que se vino a vivir a Cali por amor.
Okean Okeanov y Derly Arboleda

Juan Bautista Díaz / EL TIEMPO

Por: Cali
04 de julio 2018 , 03:21 p.m.

En los mismos días que llegaba gente, como hormigas, a Rusia, Okean Okeanov cogía una maleta y solitario se metía en un avión hacia Cali, Colombia, un país del que sabía muy poco.

Okean Okeanov y Derly Arboleda

Okean Okeanov y Derly Arboleda

Foto:

Archivo particular

En su agenda solo llevaba anotada la dirección electrónica y celular de Derly, una caleña que conoció en una de esas páginas de redes sociales donde se busca gente con gustos y aficiones semejantes.

Ella hizo que se dedicara más al aprendizaje del español. "Yo quería saber este idioma porque me gusta América Latina y quisiera conocer países del continente".

Él relata que fue un año y medio de diálogo virtual hasta que entendió que quería pasar la vida con esa mujer del otro lado del computador.

Les informó a su mamá Galina Okeanova y a su hermana Oksana Banchuk que viajaría a Suramérica. "Yo vivía solo y le dije a mi mamá que iba a conocer Argentina y luego a Colombia. Pero les dije sobre matrimonio solo cuando estuve aquí. Mi mamá se sorprendió mucho. Pero dijo que no hay problemas, si yo quiero casarme y quedarme a vivir en Cali", comenta.

Okean, nombre griego que en ruso se escribe океан y significa océano, había renunciado el 10 de octubre a su trabajo en un hotel, que como todos los de Rusia se alistaba para la oleada que trae un Mundial de Fútbol.

Okean Okeanov y Derly Arboleda

Okean Okeanov, nacido en Sochi, Krasnodar, (Rusia), antes de su partida hacia Colombia,

Foto:

Archivo particular

Se despidió de la mamá y su hermana. El 11 de octubre, solo con unos meses de cruce de correos y besos virtuales, llegó al aeropuerto internacional de Moscú - Domodédovo y se fue en ese vuelo.

Hasta entonces solo sabía de Colombia que era un país donde había café y coca. Confiesa que "tenía un poco de miedo por violencia y pobreza, pero no todo el país".

"En Rusia yo aprendí español con la profesora y con Derly. Me ayudaba mucho eso. Yo leía muchos artículos en Internet, vi fotos de Colombia. En cada país hay cosas buenas y malas", dice él.

Derly dudaba que fuera cierto que venía su 'príncipe ruso', de ojos azules, hasta pensaba que no vendría pero empezó a creer cuando él llegó hasta Argentina, solo que allí se estuvo dos semanas. “Le pedí que nos casaramos por videollamada. Derly respondió que sí pero no creía que vendría a Colombia para hacerla mi esposa”, comenta Okean, de 29 años, de 1.70 metros de estatura y contextura delgada.

El encuentro en el aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, en Palmira, fue la confirmación de un atracción entre dos continentes, dice la pareja.

Okean Okeanov y Derly Arboleda

El día de la boda de Okean Okeanov y Derly Arboleda

Foto:

Archivo particular

No hubo dudas y se casaron en noviembre. A Derly, a quien le había costado convencer, sobre todo a su padre, de salir sola con algún amigo, encontró que en su casa la bienvenida a Okean fue con felicidad. Sus padres Ferney Arboleda Rodallega y Yorleida Ramos Balanta adoran a su esposo, dice.

"Ella es muy buena esposa, tiene mucha paciencia, muy tierna. Planeamos seguir adelante juntos. Estoy contento de tenerla a mi lado", apunta Okean.

De Rusia extraño paisajes, los edificios y el tren que lleva en minutos de un sitio a otro. Ya no podría vivir sin Derly, su gente en Colombia y el chontaduro

Okean nació en Sochi, considerada una 'capital del verano' en Rusia. Es graduado en mecánica automotriz pero no lo ha ejercido, ahora tiene un trabajo por internet.

Cuenta que extraña la cantidad de edificios y ventajas de la infraestructura de su país, en especial, el tren que lo llevaba en cortos tiempos de un sitio a otro.

Se comunica por videollamada  tres veces a la semana con su mamá Galina Okeanova. 

Pero está feliz de tener tanta naturaleza cerca. Y de conseguir todo el año frutas para comer en ensalada con leche condensada, cualquier día. Le gusta el sancocho con aguacate. Lo que más le encanta es el chontaduro. "Ya no podría vivir sin ese sabor".

Okean Okeanov y Derly Arboleda

Okean Okeanov habla de la Naturaleza como parte del encanto de Colombia.

Foto:

Juan Bautista Díaz / EL TIEMPO

Está mejorando su baile. "Antes no sabía nada de la salsa, pero me gusta el ambiente de música de los fines de semana”, cuenta y sonríe ante los días de sol, que solo duran tres meses al año en Rusia.

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