Cali

El sur del Cauca, con sus paisajes y gastronomía, se abre al turismo

Mercaderes. Patía y Almaguer, poblaciones que  buscan visibilizarse después de la guerra.

El Cauca desterró la guerra y le apuesta al turismoTras decádas en medio del conflicto, en el sur del Cauca le apuestan al turismo con las riquezas naturales y ancestrales típicas de la región. Municipios como Mercaderes, Patía y Almaguer le abrieron sus puertas a nuevas oportunidades tras el proceso de paz.
Zanqueros

Juan Pablo Rueda, EL TIEMPO

Por: CALI
29 de octubre 2018 , 09:53 a.m.

El Acuerdo de Paz con las Farc ha permitido que poblaciones como Mercaderes, Patía y Almaguer, al sur del Cauca, uno de los departamentos del país más golpeados por la guerra, se descubran ante los ojos de esos viajeros inquietos por recorrer caminos desconocidos.

Mercaderes, como su nombre lo indica, continúa como el sitio preferido por los nativos para sus intercambios comerciales. Cada día, en medio de la frescura de los fuertes vientos, se puede disfrutar de un gran mercado donde se consiguen desde chanclas, ropa, artesanías, hasta melcochas y productos recién cultivados. Además, están los juegos de apuestas.

Ahí se ha creado una ruta ambiental, artesanal, cultural y gastronómica. Está el Parque Natural El Socavón junto a la quebrada Guaico, rodeada de vegetación y cuevas cargadas de historia; sí o sí, hay que probar los dulces de melcocha con maní y el sango mercadereño acompañado del picado de cerdo. Esta región está a seis horas en auto desde Cali.

Mercaderes

Así se ve hoy el parque principal de Mercaderes, clima cálido, pero al anochecer es mejor abrigarse.

Foto:

Juan Pablo Rueda, EL TIEMPO


El Patía, con su clima cálido, ofrece sus hoteles campestres donde el descanso se mezcla con la gastronomía.

Al caer la tarde llegan las famosas cantadoras del Patía. Mujeres afrodescendientes que guardan el legado de los cantos funerarios y las tradiciones de sus ancestros. Voces que suenan como un lamento cuanto interpretan los arrullos a los angelitos, o cuando le cantan los villancicos al Niño Dios.

Después de escucharlas hay que ir al parque principal en busca del kumis patiano, bien cremoso para el paladar.

Patía

Los artesanos del Patía dan forma al fruto del totumo.

Foto:

Juan Pablo Rueda, EL TIEMPO


No se pueden ir sin visitar las tiendas y comprar las artesanías trabajadas con el fruto del totumo, donde se vende el manjarblanco, pero aquí los artesanos lo tallan para darles formas de jirafas, gatos, tortugas, máscaras o copas. Incluso, elaboran instrumentos musicales, como un requinto que puede costar dos millones de pesos.

Esta población queda a cuatro horas 40 minutos desde Cali.

En Almaguer, buscado por sus paisajes y atardeceres, los visitantes podrán degustar de recetas ancestrales como la del sancocho con maní, el mote (sopa de maíz blanco) y del pan de maíz horneado en leña.

Comida caucana

Platillos preparados con recetas ancestrales.

Foto:

Juan Pablo Rueda, EL TIEMPO


Aquí, los pasillos y los bambucos, amenizan las noches. Esta población queda a siete horas en auto desde la capital del Valle.

La secretaría de Educación y Cultura del Cauca, con el proyecto 'Red de Actores Culturales y Comunitarios del Cauca' se ha comprometido con la visibilización de estos territorios, estrategia para mejorar la calidad de vida de estas comunidades después de la guerra.

Por Juan Pablo Rueda, enviado especial

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