Barranquilla

Juancho Rois, el acordeón que no deja de sonar en San Juan

A 24 años de su muerte, en todo el sur de La Guajira y el Cesar está vivo su recuerdo y su obra. 

Juancho Rois

Dalia Zuñiga armó un museo en su casa, en donde mantiene viva la imagen y los recuerdos de su hijo, el acordeonero Juancho Roís. 

Foto:

Leonardo Herrera EL TIEMPO

Por: Leonardo Herrera Delgans
05 de enero 2019 , 11:55 p.m.

En San Juan del Cesar sus habitantes mantienen vivo el recuerdo y la imagen de Juan Humberto Rois Zúñiga, el acordeonero y compositor vallenato, que falleció hace 24 años, y cuyas notas alegres suenan todo el año en cada recodo de este apacible pueblo.

‘El Fuete’ o ‘El Conejo’, como cariñosamente lo llamaban sus amigos y lo conocían sus miles de fanáticos, sigue omnipresente en su pueblo y todo el sur de La Guajira y el Cesar, región que lo vio nacer, triunfar y morir.

Juancho murió en un accidente aéreo, el 21 de noviembre de 1994, cuando estaba en la cúspide de carrera. Es considerado como uno de los mejores acordeoneros que ha dado el vallenato y que acompañó a Diomedes Díaz, Jorge Oñate y Juan Piña -expertos aseguran que era una mezcla entre Alejo Durán y Juancho Polo Valencia- al que se le atribuye la creación del ‘vallerengue’ una fusión entre la música vallenata y el merengue dominicano.

Juancho Rois es una leyenda, es un ícono. De él se habla a diario, porque han venido generaciones y no han podido superar la creatividad musical, su digitación y en especial ese don de gente

“Juancho Rois es una leyenda, es un ícono. De él se habla a diario, porque han venido generaciones y no han podido superar la creatividad musical, su digitación y en especial ese don de gente”, asegura el locutor y folclorista Álvaro Álvarez, conocido en el pueblo como ‘El Triple A’.

Y lo cierto es que San Juan, es fácil entablar conversación con cualquiera habitante sobre la vida y obra del prodigioso acordeonero. Sus paisanos se refieren a él como si no se hubiera ido y lo acabaran de ver pasar por un parque.

Las canciones interpretadas en el acordeón de Juancho suenan a diario en las emisoras, negocios, carros y casas. “Hacen parte de la música obligada, del cotidiano vivir del sanjuanero”, sostiene Álvarez.

Muertes inesperadas de estrellas de la música

El ídolo acordeonero Juancho Rois, dupla del cantante Diomedes Díaz. Rois perdió la vida en un accidente aéreo cuando iba a Venezuela a una presentación privada.

Foto:

Archivo Particular

En San Juan nacieron grandes hombres del folclor vallenato como Hernando Marín, Máximo Móvil, Roberto Calderón, entre otros, a quienes su pueblo quiere y exalta, por el trabajo y la huella que han dejado, pero el sentimiento y amor que despierta Juancho Rois, está por encima de todos ellos.

Periodistas, folcloristas, y personas del común, coinciden en que Juancho Rois es el referente de esta tierra vallenata, porque además de su estilo y legado musical, su forma de ser y ver la vida, representan al espíritu del sanjuanero.

Es un grande, todos tenemos algún recuerdo de él

“Era desprevenido, salía en pantaloneta, sin camisa a jugar fútbol, siendo el gran artista, nunca dejó de ser el amigo compañero. La fama y el reconocimiento los manejó igual”, cuenta Luis, un comerciante que coloca la música de Juancho porque asegura le atrae clientes.

‘Lloramos tu ausencia, pero conservamos tus gratos recuerdos, porque fuiste muy bueno. En nuestro corazón perdurará tu sonrisa, tu bondad y tu nobleza’, es la leyenda que reza en la lápida del cementerio de San Juan, en donde se comenta que es el difunto que tiene más visitas en todo el año.

“Es un grande, todos tenemos algún recuerdo de él”, dice Jorge Fuentes, un joven sanjuanero que cierra los ojos mientras se empina una cerveza y escucha el tema Las notas de Juancho, composición de autoría de Rois que interpretó Diomedes Díaz.

El museo de Juancho

Del 6 al 9 de diciembre pasado se cumplió en San Juan el Festival Nacional de Compositores de Música Vallenata, concurso que congrega a compositores de todo el país y en donde se premia la Canción Inédita y la Piqueria. Las presentaciones se realizan en la tarima lleva el nombre de Juancho Rois.

Fueron cuatro días en los que Delia Zúñiga, la madre de Juancho, casi que no pegó el ojo. Su casa es uno de los sitios obligados de turistas, músicos y estudiosos del folclor vallenato. La mujer mantiene en cada rincón de esta vivienda el recuerdo vivo del acordeonero.

Aquí hay un cuarto con 64 fotos que recogen la vida musical y artística de su Rois.
Doña Delia ha mantenido aquí la historia de su hijo y no se cansa de contarla con detalles a los visitantes, que se agolpan como si estuvieran en un museo.

Además está la urna de cristal y madera donde permanece una estatua con la figura de Juancho Rois vestida impecablemente con su ropa original y un sombrero vueltiao. El vestuario es cambiado permanentemente.

“Él tiene que vivir y permanecer conmigo
”, cuenta la mujer tratando de contener el llanto que le provoca recordar la partida de su hijo, pero se llena de fuerza y una sonrisa vuelve a iluminar su marchito rostro y retoma las historias de los momentos de alegría que vivió gracias a Juancho.

Fue hijo de este pueblo, dio todo por este pueblo. Eso es lo más grande que tiene este pueblo, él no va a morir nunca

Por la casa de doña Delia han pasado personas de todos los rincones del mundo que vienen atraídos por la magia del acordeón de Juancho Rois.

Alemanes, ingleses, centroamericanos, y personas de todos los rincones del país, entre los que se encuentran estudiantes, músicos, profesores, antropólogos, turistas y curiosos tocan la puerta para escuchar la historia de doña Delia.

Juancho Rois

La imagen de Juancho Rois permanece en esta urna de cristal y madera.

Foto:

Leonardo Herrera EL TIEMPO

Dice que perdió la cuenta de las visitas que recibe al mes y el número de videos que hace para acordarse de algunos, con los que logra estrechar amistad, como aquel grupo de motociclistas que llegó desde el Chocó.

“Eran unos negros inmensos, de esos que no se ven por acá, que querían conocer a donde a prendió a tocar Juancho. Pero les explique que él aprendió solo, y el que diga que le enseñó una nota es un mentiroso”.

También se refiere a un grupo de alemanes que arribó a preguntar si Juancho Rois, viajó a Alemania aprender a tocar el acordeón.

“Fue hijo de este pueblo, dio todo por este pueblo. Eso es lo más grande que tiene este pueblo, él no va a morir nunca”, dice doña Delia, mientras mira desde su mecedora las fotos, en donde viven los recuerdos de Juancho Rois.LEONARDO HERRERA DELGANS
Enviado especial de EL TIEMPO
San Juan del Cesar (La Guajira).

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