Barranquilla

‘El Centro de La Arenosa es todo un mundo aparte’

Una radiografía del cuadrante que es columna vertebral del comercio en la capital del Atlántico.

El centro de Barranquilla

En la carrera 43, entre las calles 30 y 32, el caos en la movilidad vehicular y peatonal, así como la invasión del espacio público, es evidente. Las soluciones sólo son buenos deseos, según Asocentro.

Foto:

Vanexa Romero

Por: ÁLVARO OVIEDO - EDITOR GENERAL
29 de octubre 2018 , 04:40 p.m.

El Centro duele, su realidad es una, no hay capas, nada está oculto, todo transcurre a la vista de todos. Duelen sus calles y andenes vestidos de desorden y enajenación, duele su ambiente perfumado de coco de Chanel pero también de agua estancada y putrefacta, duele cada habitante de calle, pero también repugna sus prácticas en el espacio público. Aún cuando ha sufrido cambios positivos en las últimas dos décadas, todo ha sido lento, muy lento...”.

Es la visión de la mujer poeta, de la que dirige un gremio, y de la ciudadana común: Dina Luz Pardo quien lleva casi 18 años viviendo en el Centro de Barranquilla, cuadrante entre las calles 30 y 44, entre carreras 38 y 46, más tramos vecinos de los barrios Abajo, Rosario y San Roque. Ella lidera una agremiación de comerciantes formales.

¿Por qué surge Asocentro?
Antes había la Asociación Cívica del Centro, que se dedicaba a dos, tres cositas puntuales. Y dijeron: están creciendo problemas; en ese momento solo era uno, que el del espacio público. Luego empezaron los demás y entonces se crea para que abarque más temas, seguridad, medio ambiente, vías y transporte, parte histórico-cultural, parte académica.

¿Por qué Barranquillita no hace parte de ustedes?
Es un islote de unas 180 hectáreas donde hay unos 500 establecimientos comerciales, sin incluir los mercados públicos; pero hay unos 6 gremios.
Esa atomización, en lugar de sumar, resta...
Completamente. Hay una división muy grande. Está Asaba, Corpocaribe, la asociación de los del plátano, la del pescado, entre otras, lo que resta un poquito la fuerza gremial; por eso, hace algunos meses han buscado el apoyo de Asocentro y fijar rutas de desarrollo afines, sin acabarlas.

¿Cuáles problemas persisten en el Centro?
Ocupación del espacio público, vendedores ambulantes y habitantes de la calle son fenómenos sociales y se convierten en problemática social, y pese a intentos de cada Administración Distrital de resolverla, lamentablemente, no se ha dado con la fórmula indicada.

¿Recuerda fórmulas e intentos aplicados?
Tuvimos una experiencia, la de Guayaquil (Ecuador). Allí planearon mediante un tablero de ajedrez, se miraron todas las fichas y dijeron esto hay que trabajarlo en forma conjunta, integralmente, porque de lo contrario no funcionará; la de Quito (también en Ecuador); la de San Paulo, en el Brasil en donde había sectores desordenados.

¿Y qué les gustó?
Se escogieron grupos pilotos con mobiliario adecuado y caracterizados según tipología de venta, con el compromiso de ser ellos mismos los guardianes de la disciplina, y uno solo que violaban las normas los afectaba a todos, cuando se vieron los primeros desalojos por desobediencia todos acataron la autoridad.

¿Eso es lo que han tratado de aplicar en Barranquilla?
Se trató con el tema de reubicación, que no estaba funcionando. Aquí construyen los mercados, la gente va, está un tiempo, vende el puesto y se va de nuevo a la calle.

Centro de Barranquilla

En la carrera 43, entre las calles 30 y 32, el caos en la movilidad vehicular y peatonal, así como la invasión del espacio público, es evidente.

Foto:

Archivo EL TIEMPO

¿En síntesis, fracaso..?
Sí. Mira el caso de Fedecafé, y eso no me lo dijo nadie, fui testigo. Allí solo quedó un vendedor de los reubicados. En estos momentos los que llegaron son personas, pudientes, que pueden pagar un establecimiento en cualquier lugar, pero le pagan a la Administración menos de 50 pesos por estar ahí. Mientras, el vendedor informal sigue en la calle.

Pero hay un nuevo intento de organización, cercano a la Iglesia de San Nicolás…
Exacto, este hacer parte de lo que vimos en Guayaquil, que no solo fue eso, sino tres cosas más. Aquí solo se hace una y así no funciona; sin embargo, queremos ser optimistas y esperamos que esta vez sí empiece la solución.

¿La percepción es que no que no hay una verdadera política de espacio público?
Esa es la palabra. Esa política pública para recuperación del espacio público, que diga a, b, c hasta z es lo que viene hacia adelante tiene que hacerse, pero no lo hay. Prima el capricho del funcionario público de turno.

¿Cuál es el cálculo que tiene Asocentro de espacio público ocupado hoy en día?
Hay más de 100.000 metros cuadrados.

Le traslado comentarios en el sentido de que hay comerciante formales, que frente a sus propios negocios abren una venta informal y les va hasta mejor…qué hay de cierto?
Te lo voy a decir abiertamente, en el espacio público vas a encontrar toda la viveza del mundo por parte de personas que menos te imaginas. Comerciantes formales, funcionarios o exfuncionarios públicos, expolicías y gente que tienen relación con el decomiso de mercancías de contrabando que terminan en el Centro. El vendedor de la calle es el último en esa cadena.

Cómo podría visualizarse, porcentualmente, la actuación del de la viveza y el que realmente es consciente de devolverle el espacio público al peatón?
Eso está como en un término medio.

Pasando a otro tema, el de los habitantes de la calle…¿qué pasa?
Hemos venido diciendo, mira esto está creciendo. Antes estaban en unos puntos y merodeaban el Centro, pero a raíz de la medida de acabar con las ollas (de vicio), sin una política de manejo y tratamiento. Hoy están por todas partes, sin control.

¿Y la delincuencia?
Hay cosquilleo, atraco, raponazo, en fin. Aunque hay que reconocer que se han bajado los índices por las acciones que ha intensificado la Policía con sus cuadrantes, más el poyo de los comerciantes.

¿La presencia de venezolanos, cómo está impactando?
Este es otro ‘rollo’. Yo le he dicho a Migración Colombia y las autoridades qué hay que hacer algo, porque está entrando todo el mundo. Hay muchos delinquiendo, otros que te piden que les regales o les compres y si tu no les das reaccionan con violencia; hay vendedores y consumidores de droga. Lo que preocupa es que tiende a agudizarse.

Los servicios públicos en el sector, sobre todo el de la energía… ¿cómo los calificas?
Es un tema muy complejo, pero gracias a Dios las cosas han ido cambiando. Hace como mes y medio, Electricaribe adelantó una labor de mantenimiento para cambiar los conductores de energía y eso nos ha ayudado a descansar, pero hay problemas con el consumo y facturación.

Detalles de la situación...
Tú te encuentras con unos 5.000 vendedores conectados, fraudulentamente, las redes de Electricaribe y otros a las de los establecimientos de comercio. Eso genera demandas por los procesos que se abren, pues les cobran a los comerciantes energía que ellos no están consumiendo.

Centro de Barranquilla

En la carrera 43, entre las calles 30 y 32, el caos en la movilidad vehicular y peatonal, así como la invasión del espacio público, es evidente.

Foto:

Archivo EL TIEMPO

La movilidad, tanto la peatonal como la vehicular, es caótica…¿se viene trabajando en darle alguna solución?
La peatonal se ve truncada, automáticamente, por el tema de los puestos estacionarios que cada días los hacen crecer más. Dejan ‘túneles’ muy pequeños y a la agente le está dando temor andar por ellos, y les toca irse a la calle a enfrentarse con el bus, el vehículo pequeño, la carretilla y hasta con carros de mula. Las nevadas ilegales de buses no han podido ser controladas y esto genera trancones. Hay operativos, pero son esporádicos.

Pese a ese panorama hay revitalización en varios puntos, eso se ve…
Sí. Hoy el Paseo de Bolívar es el lugar más apetecido en el Centro y donde menos encuentras un espacio disponible. Frecuente me preguntan si hay espacios, pero les digo que no hay, y si encuentras algo es a precios exorbitantes (promedio de 5 millones de pesos). La calle 30 también ha tomado fuerza. Han retornado desde bancos, almacenes de telas, en espacios modernos.

¿Bueno, y cuál es su Centro ideal?
El de un comercio fortalecido, que imponga moda, vanguardista, con espacios públicos amplios para poder caminar, edificios patrimonios arquitectónicos, que funcione las 24 horas del día; en resumen, el gran centro comercial de la Costa Caribe.

BARRANQUILLA.

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