Bogotá

El carril preferencial / Voy y vuelvo

Es lo que pide la gente: acción para poder llegar más temprano a su trabajo o lugar de estudio.

Ampliación carril avenida Boyacá

Este sería el octavo carril preferencial que se instala en la ciudad.

Foto:

Carlos Ortega / EL TIEMPO

Por: Ernesto Cortés Fierro
08 de diciembre 2018 , 10:00 p.m.

La Secretaría de Movilidad se apresta a poner en funcionamiento un nuevo carril preferencial para los buses del Sistema Integrado (SITP) a lo largo de la avenida Boyacá. Según el proyecto de resolución, el corredor se implementaría por fases desde la avenida Villavicencio, en el sur, hasta la calle 134, en el norte.

¿Qué significa esto? Que en una vía tan compleja como la Boyacá y por donde a diario se movilizan más de 100 mil personas, un carril vehicular sería especialmente para estos buses, lo cual aliviaría el recorrido de la gente, disminuiría su tiempo de movilización y se respetarían mucho más los paraderos.

No cabe duda de que medidas como estas, para coyunturas como las que vive Bogotá en materia de movilidad, son más que necesarias. Es lo que pide la gente: acción para poder llegar más temprano al trabajo o a los lugares de estudio.

Una encuesta reciente del programa Bogotá Cómo Vamos reveló que los usuarios priorizan las frecuencias y la seguridad del SITP por encima del costo del pasaje, seña de que lo que se quiere es un servicio eficaz y digno.

Seguramente pocos lo sepan, pero este sería el octavo carril preferencial que se instala en la ciudad. Ya funcionan el de la carrera séptima, el de las Américas, la carrera 15, uno más en la calle 80, otro en la calle 26, en fin. Y entonces es acá donde cabe preguntarse: ¿qué ha pasado con estas alternativas? ¿Han mejorado el desplazamiento?

Yo soy usuario frecuente de la 15 y la séptima. Y debo confesar que lo que pretendía ser una buena idea, surgida en el gobierno anterior –el carril de la séptima–, prácticamente ha desaparecido. La falta de compromiso de los conductores de carro particular, de los taxistas, de los transportadores de mercancías y de los mismos ciclistas desdibujó el objetivo del carril preferencial.

Hoy, los demás conductores lo invaden, estacionan sin reato, obligan a los buses a tomarse los demás carriles. Volvimos a lo de antes. Así, una buena iniciativa termina desapareciendo por falta de civismo de los mismos ciudadanos; en este caso, de los conductores, que no toleran el trancón de las horas pico y simplemente se apoderan de dicho espacio.

Por eso, ahora que se va a implementar el de la Boyacá, las autoridades, comenzando por la misma Secretaría de Movilidad, deben hacer un diagnóstico completo de cómo se encuentran los carriles preferenciales.

Hay que redoblar la pedagogía, se debe redoblar la presencia de las autoridades e insistir en la cultura del respeto por los usuarios del transporte público, privilegiarlos a ellos.

Lastimosamente tiene que ser así: con autoridad. Si la autoridad no se impone sobre los matones que no respetan los espacios preferenciales, nada que hacer. Pero si como sociedad conseguimos que esto mejore, la movilidad va a beneficiar a la gran mayoría de ciudadanos que a diario deben batirse para conseguir transporte público y llegar a tiempo a sus destinos.

Lo mismo que pasa en la séptima ocurre en la carrera quince. El carril preferencial simplemente dejó de existir. Rara vez se ve un policía haciendo control y rara vez se ve ese carril desocupado. Ello también obliga a que el transporte público termine compitiendo por el espacio con los demás actores de la vía.

El llamado de atención incluye ese adefesio llamado SITP provisional, un engendro heredado de gobiernos anteriores y que sigue manteniendo las viejas prácticas de parar donde se le dé la gana y dejar pasajeros dondequiera. A ello contribuyen los mismos usuarios, que no quieren entender que para eso existen paraderos.

Si entre todos no aportamos a que soluciones como esta de los carriles especiales funcionen, pues apague y vámonos. Pero después no nos quejemos del mal servicio.

Finalmente, según dice la resolución que alista la Secretaría de Movilidad, el carril de la Boyacá funcionará en el mismo horario del pico y placa: de 6 a 8:30 a.m. y de 3 a 7:30 p.m. Mala cosa, debería ser permanente, y ojalá que mientras llegan las nuevas troncales de TransMilenio, el carril pase de preferencial a exclusivo.

¿Es mi impresión o... por esta época es cuando más se nota que la mayoría de centros comerciales jamás pensaron en la movilidad de la ciudad?

ERNESTO CORTÉS FIERRO
erncor@eltiempo.com
En Twitter: @ernestocortes28

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