Bogotá

Viacrucis de Aguas de Bogotá terminó en emergencia sanitaria

Las actividades de aseo se vieron afectadas en el 52 por ciento de la ciudad.

Protestas por parte de trabajadores de Aguas Bogota

El miércoles, trabajadores de Aguas de Bogotá declararon el cese de actividades y ocuparon el patio de operaciones donde se despachan los recolectores de basura en la calle 13 con avenida 68.

Foto:

Mauricio León / EL TIEMPO

02 de febrero 2018 , 08:32 p.m.

Esta semana la ciudad volvió a revivir el fantasma de una crisis sanitaria similar a la que provocó el exalcalde Gustavo Petro en diciembre de 2012, cuando decidió cambiar de forma abrupta el modelo de aseo. Esta vez fue por cuenta de un grupo de sindicalistas que llevó a varios trabajadores de la empresa Aguas de Bogotá (AB) a bloquear la salida de los camiones recolectores y a parar las actividades de aseo del 52 por ciento de la ciudad. 

Todo comenzó la tarde del miércoles anterior en el patio taller de la calle 13 n.° 68-21, escenario donde se vivieron las primeras escaramuzas entre uniformados y trabajadores. Tras la negativa de líderes y voceros de varios sindicatos que hoy existen en AB para que dejaran salir los camiones compactadores a trabajar, el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) entró a las instalaciones, desalojó a los trabajadores y retiró el camión que estaba atravesado. Esa noche 67 vehículos fueron vandalizados.

Toda esta situación que vive hoy Bogotá les dio la razón a muchos analistas que creen que los servicios públicos, como el aseo, no pueden estar en manos de trabajadores públicos porque sucede lo que se evidenció a mediados de la semana, cuando, producto de la presión de algunos sindicalistas en alianza con políticos, decidieron cesar actividades de un servicio esencial.

Pero lo que nadie sabe es que los reclamos de los trabajadores, quienes a partir del 12 de febrero se quedan sin trabajo por la entrada en servicio del nuevo modelo de aseo para Bogotá, provienen de una herencia dolorosa salpicada de improvisación, mala planeación y de intereses políticos.

Todo comenzó en septiembre de 2012, cuando el entonces alcalde Petro, como presidente de la junta directiva de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB), decidió colgarle los servicios del aseo en una operación que para muchos fue más una decisión ideológica que técnica. Esa administración se lanzó a estatizar el 100 por ciento el servicio del aseo, que para la fecha operaba con empresas privadas. Petro habló entonces de la retoma de los servicios públicos por los trabajadores de cara a un choque contra el modelo de tercerización del servicio, es decir, por la prestación de particulares.

Parqueadero del acueducto

Según la empresa Aguas de Bogotá, la administración Petro compró 261 vehículos, de los cuales hoy 120 no sirven.

Foto:

Juan Diego Buitrago / EL TIEMPO

En su momento, varios de sus propios colaboradores, además de sus críticos, le advirtieron al mandatario que esa era una operación compleja y que cubrir toda la ciudad con camiones propios requería de un proceso más planeado y organizado. Sin embargo, se sabe que otros más cercanos le hablaron al oído y lo convencieron.

Varias fuentes consultadas por EL TIEMPO y que conocen de cerca el proceso recuerdan que cuando se estaban terminando los contratos de aseo con los particulares el exalcalde les reclamó los camiones compactadores con el argumento de que le pertenecían a la ciudad. De inmediato, los privados le respondieron que no. Ahí el tema pasó a un proceso judicial que al final les dio la razón a los privados.

Y fue ahí, en ese lapso de tiempo, que la Administración, en medio de la emergencia sanitaria, inició un vertiginoso proceso de contratación de personal que terminó en lo que todos sabemos hoy: Aguas de Bogotá, que tenía no más de 500 trabajadores, pasó a engordar su nómina con 3.200 nuevos operarios, los mismos que hoy viven una dolorosa situación por culpa de la improvisación y las decisiones políticas del momento.

Estos operarios llegaron –mediante convocatorias, avisos en los barrios y perifoneo en las calles– a unas carpas instaladas para recibir sus hojas de vida con un cumplimiento mínimo de requisitos. Muchos de ellos eran personas en situación de discapacidad, según lo recuerdan fuentes de esa Administración. Otros eran trabajadores de las empresas privadas con las que Petro estaba de pelea.

Luego vino la contratación de volquetas en un episodio que puso a la ciudad contra las cuerdas. Para salir del atolladero, salió al mercado internacional a buscar camiones a través de una unión temporal. En ese momento llegaron 80 camiones usados que por sus condiciones fueron rechazados por la Dirección de Aduanas Nacionales: 60 fueron reexportados y los otros 20 no lograron salir y aún hoy permanecen en un lote en Cúcuta (Norte de Santander), en medio de un proceso de reclamación por más de 30.000 millones de pesos.

En realidad, Aguas de Bogotá nació en el 2003 como una empresa hija de la EAAB y su objetivo era salir a buscar mercados. Fue así como logró participar en planes departamentales de agua en Boyacá, Cundinamarca y La Guajira, y también en la operación de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) Salitre. Por ahí mismo logró adquirir una participación accionaria en empresas como Caudales de Colombia y Aguas de la Sabana.

Luego del descalabro con los camiones alquilados, llegó la hora de comprar camiones nuevos con las más modernas tecnologías. De nuevo hubo fallas en la planeación: los camiones no eran aptos para la topografía de Bogotá, se patinaban en el relleno de Doña Juana y los compactadores se bloquearon, por lo que tuvieron que hacer varios injertos. Como si fuera poco, el contrato de compra contemplaba un año de mantenimiento, pero como no había representación, los repuestos de demoraron varios meses en llegar. En ese momento los camiones fueron desguazados para reparar los otros.

Todo esto para terminar después contratando a los mismos privados que quería sacar del camino porque no logró cubrir el servicio.

Así, en medio de sobresaltos, ha sido el trasegar de Aguas de Bogotá, una empresa que tuvo bajo su control la operación de aseo en 12 localidades, que a diario recogió más de 2.700 toneladas de basuras de 1’590.000 suscriptores de Chapinero, Teusaquillo, Santa Fe, Los Mártires, Candelaria, Barrios Unidos, Antonio Nariño, Rafael Uribe, San Cristóbal, Usme, Engativá y Fontibón.

Hoy tiene 19 sindicatos, más de 261 vehículos compactadores, de los cuales solo 159 están en operación mientras que los demás están prácticamente inservibles y abandonados en lotes de la EAAB con un costo de mantenimiento en los dos últimos años de 32.000 millones de pesos, con pérdidas acumuladas de 10.000 millones durante la administración del alcalde Petro y con utilidades en el último año de 9.300 millones de pesos.

Actualmente, Aguas de Bogotá se despide de la ciudad como operador de aseo dejando de por medio una emergencia ambiental y sanitaria por causa de la improvisación, la influencia política y los intereses de unos sindicatos más preocupados por sus fueros que por los trabajadores, los más afectados.

Liquidación, otro lío por resolver

Todo este largo camino, lleno de problemas, es apenas el comienzo.

Lo que se viene en materia de liquidación de los contratos va para largo porque, según el contrato, Aguas de Bogotá le debe devolver a la Empresa de Acueducto los vehículos en buen estado. A su vez, la Unidad Administrativa de Servicios Públicos (Uaesp) estaría en la obligación de comprar esos mismos siempre y cuando estén en buen estado. Así las cosas, además del drama de los trabajadores, que es la parte más dolorosa y sensible en todo este proceso, también está el lío contractual.

En todo caso, es como repetir una vieja película que bien podría haberse titulado ‘El viacrucis de la Edis que terminó en emergencia sanitaria’.

BOGOTÁ

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA