Bogotá

Una tía del asesino del instructor del IDRD, crucial para capturarlo

Un mes después del crimen de Jeisson Cárdenas, la Sijín detuvo a alias Pocho, sindicado de disparar.

Crímenes resueltosEn la quinta entrega del especial Crímenes Resueltos, el homicidio de Jeisson Cárdenas, instructor del IDRD.
Ilustración crímenes

En la quinta entrega del especial Crímenes Resueltos, el homicidio de Jeisson Cárdenas, instructor del IDRD. Ilustración: Juan Sebastián Villegas.

Por: Óscar Murillo Mojica / EL TIEMPO
14 de diciembre 2018 , 08:50 a.m.

Los dos delincuentes estaban armados, uno mecía el filo de un cuchillo de un lado a otro mientras su compañero de asaltos escondía su cobardía detrás de un revólver. Sería uno más de sus rutinarios atracos en medio de la oscuridad de la ciclorruta de un sector con deficiente iluminación en los límites de Bosa y Kennedy, muy cerca del portal de Las Américas de TransMilenio.

Las víctimas: un hombre que empujaba una bicicleta y la mujer que lo acompañaba.
Un relámpago de sombras se cruzó en el camino y Jeisson Cárdenas, por cinco años instructor del IDRD, supo que iban a robarlo. Confiando en sus habilidades físicas, en la tenacidad de sus músculos y resuelto a proteger a su compañera, los enfrentó.

El sujeto que tenía el arma de fuego le apuntó amenazándolo para que soltara la bicicleta. Así fue, Jeisson tiró su bici y, en ese instante, el otro individuo se arrojó contra él para quitarle sus otras pertenencias. Ambos cayeron al suelo.

Pocos segundos bastaron para que el deportista inmovilizara a su atacante; era por mucho más fuerte. Sin embargo, el segundo criminal se percató y disparó sin mucha precisión en tres oportunidades. Por desgracia, una de esas balas atravesó un glúteo del instructor y le rasgó la vena femoral.

Según los investigadores del equipo especial de homicidios de la Sijín de la Policía de Bogotá, una herida mortal. Los delincuentes tomaron la bicicleta de Jeisson y se desvanecieron en la oscuridad de la zona, huyendo en dirección al barrio Patio Bonito.

La mujer que lo acompañaba no reaccionó durante el asalto. No gritó, y cuando su amigo se desangraba, trató de auxiliarlo con las manos desencajadas y el corazón recogido. En ese momento, otra pareja que transitaba por la ciclorruta se acercó. Jeisson, consciente, les pidió a estas personas un minuto de celular para hacer una última llamada.

“Le marca a su mamá y le dice que lo atracaron y que le robaron la cicla, pero que no se preocupara, que ya lo iban a atender.
El muchacho se desangró, la ambulancia no llegó a tiempo y empezó a perder el conocimiento; cuando llega al hospital no tenía signos vitales”, relató uno de los investigadores de la Sijín que asumió el caso, ocurrido sobre las diez de la noche del jueves 3 de mayo del 2018.

El instructor asesinado que trabajaba en el IDRD Bogotá

El educador físico Jeisson Alejandro Cárdenas se desempeñaba como instructor en el IDRD.

Foto:

Cortesía: IDRD

Los detectives, que llegaron al sitio minutos después de ocurrido el homicidio, creyeron que se acercarían con facilidad a los responsables, porque había una testigo presencial. Ella describiría con facilidad a los delincuentes y aportaría la información inicial para empezar la búsqueda.

Sin embargo, la mujer que acompañaba a Jeisson, por el impacto del evento, olvidó todo. No pudo describir rasgos físicos, ropa ni detalle alguno que diera pistas de ellos.
“No aportó nada, entró en shock. Hay personas que les cometen un hurto y uno va y les pregunta que si se acuerdan de algo, y no, quedan totalmente bloqueados. En ocasiones solo se acuerdan del arma, o incluso hay casos en que recuerdan los rasgos de alguien que pasó por ahí casualmente, pero no del que los atacó”, explicó un investigador.

Después de descartar esta posibilidad, ubicaron una cámara de seguridad que apuntaba al lugar de los hechos. Solicitaron las imágenes, pero se trataba de un dispositivo en forma de domo que va girando y justo en el momento de la agresión, apuntó a un lugar diferente al de la escena del crimen. Los detectives no tenían ninguna aproximación a las características físicas de los agresores.

La zona donde ocurrió el homicidio era solitaria y oscura, no había viviendas muy cerca, la testigo principal olvidó todo; el caso estaba complicándose. Sin embargo, la pareja que auxilió a Jeisson y a su amiga apareció.

Testigos claves

El hombre narró que el día de los hechos iba atrás de ellos, a una distancia considerable, y que vio cuando los dos atracadores abordaron a las víctimas.
Notó que uno de ellos llevaba un arma de fuego y que, atemorizado por eso, decidió desviarse con su novia del camino y pasar por otro sector. Ya adelante, escuchó los disparos, volvió su mirada, fue testigo de la huida de los homicidas y corrió hacia la pareja para socorrerlos.

Además, esta persona pudo describir aspectos físicos de los criminales: fue la primera pista certera de los uniformados para encarrilar la investigación.

Con esta información decidieron buscar en los archivos del CAI Bella Vista –el más cercano a la zona del asalto– fotografías de personas involucradas en el robo de bicicletas en el sector que coincidieran con las descripciones físicas otorgadas por el testigo.

Mientras tanto, otros detectives se pusieron en contacto con los patrulleros a cargo de la vigilancia de esa ciclorruta para entrevistarlos, también conversaron con residentes de la zona, en tareas que los investigadores denominan ‘labores de vecindario’.

Las pesquisas avanzaban y surgió la primera aproximación a los responsables del asesinato de Jeisson: dos jóvenes, de 19 y 17 años.

“Hubo dos personas que coincidían en los relatos de la gente, los policías de la ciclorruta y los archivos del CAI. Pero no sabíamos dónde estaban”, recordó las labores de entonces uno de los hombres de la Sijín a cargo del caso, y quien, junto a algunos compañeros, emprendió una búsqueda por un sector en el que reparan bicitaxis y bicicletas en Kennedy.

Alias Pocho

Alias Pocho fue capturado por la Policía en el sur de la ciudad.

Foto:

@Mindefensa

Allí hallaron testimonios de conductores y mecánicos de estos vehículos, víctimas de hurto por parte de estas personas, y también la posible ubicación de la casa de uno de ellos. Además, percibieron que esta zona era presa del miedo.

Estos dos jóvenes eran unos sanguinarios ladrones de bicicletas. Los investigadores del equipo especial de homicidios de la Sijín de Bogotá lograron establecer que el de 19 años, Álvaro Alfonso Hurtado Rodríguez, alias Pocho, fue quien disparó. En él se centró la búsqueda.

Siguiendo las indicaciones de las personas de los talleres de bicicletas y bicitaxis, los uniformados llegaron hasta una vivienda, ubicada en los límites occidentales de la localidad de Kennedy, en el barrio Bellavista, pero el sospechoso ya no estaba allí. Los detectives concluyeron algo: “Él era consciente del impacto mediático de su crimen y huyó”.

Tras la pista de una tía

Las semanas pasaban y la ciudadanía exigía justicia. Las labores avanzaban, pero no había resultados concretos. Los residentes del barrio Bellavista le temían a alias Pocho, por lo que era poca la información que daban.

Ante este panorama, uno de los uniformados decidió frecuentar con mucha regularidad el sector, ocultando su identidad y tomando, de a poco, confianza entre los vecinos. Fue así como obtuvieron el nombre de una mujer, quien sería tía del sospechoso y que vivía en la localidad de Bosa.

“Buscamos en bases de datos y encontramos que una familiar de él vivía por el sector de Bosa San José, y coincidía con la información obtenida. Ubicamos la casa de ella, le montamos vigilancia y, efectivamente, el presunto homicida salió de ahí a robar, porque el trabajo de él era el hurto de ciclas”, describió un investigador cómo se iba concluyendo la búsqueda de esta persona.

Al salir de la vivienda de su tía, sin saberlo, el criminal era seguido por detectives encubiertos. Cuando asaltó a un ciclista, fueron por él y lo capturaron. Esto ocurrió el jueves 7 de junio, 36 días después de la muerte de Jeisson Cárdenas.

Las autoridades revelaron que esta persona, Álvaro Alfonso Hurtado, tenía antecedentes por acceso carnal violento y hurto calificado y agravado. El juez 75 de control de garantías lo cobijó con medida de aseguramiento.

Pero este caso todavía no se ha resulto por completo. El equipo especial de homicidios sigue tras la pista del otro involucrado, un menor de edad que, según la información que han recolectado, está relacionado con otros casos de homicidio.

“Lo estamos tratando de vincular. No tenemos el lugar donde vive, pero sí lo tenemos identificado y sabemos que es responsable de otros homicidios entre Bosa y Kennedy por hurto de bicicletas. Creemos incluso que este menor es más peligroso que el mayor, y estamos trabajando para que caiga lo más pronto posible”.

ÓSCAR MURILLO MOJICA
Twitter: @oscarmurillom
Escríbame a: oscmur@eltiempo.com
EL TIEMPO

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