Bogotá

En Chía secaron un humedal y aún no empieza su restauración

A pesar de las denuncias de la comunidad, no se paró el daño. La CAR sancionó. Relación con el POT.

Secan humedal en municipio de Chía

El cauce del humedal, que llega hasta 6 metros (atrás, al fondo en la foto), fue convertido en un estrecho canal de no más de 1,5 metros.

Foto:

Felipe Motoa Franco. EL TIEMPO

Por: Felipe Motoa Franco
01 de diciembre 2018 , 10:15 p.m.

En la vereda La Fagua, zona rural de Chía, convirtieron parte de un humedal en un potrero donde ya no hay patos ni tinguas, sino vacas y pasto. Lo hicieron en menos de tres meses y, a pesar de las denuncias de la comunidad, las autoridades no detuvieron “la masacre ambiental”, como la llaman los pobladores aledaños.

Los hechos ocurrieron entre el 4 de septiembre del 2017 y los primeros días de diciembre de ese mismo año, cuando los vecinos advirtieron que en el predio conocido como El Darién empezaron a operar volquetas y máquinas retroexcavadoras. Pronto se dieron cuenta de que vendría un atentado contra la chucua de La Fagua, como es conocido popularmente el cuerpo de agua que circula por allí y en el que aún hoy es posible observar patos, tinguas y otras especies del ecosistema.

Secan humedal La Chucua en Chía
Secan humedal en municipio de Chía

En el espacio donde hoy se ven vacas, antes cruzaba el humedal. Movieron tierra para secarlo.

El cauce, que antes de pasar por El Darién alcanza anchos de hasta seis metros y una profundidad de hasta 4 metros, y que más tarde la Corporación Autónoma Regional (CAR) denominaría, tras un estudio y concepto técnico, “humedal La Chucua de La Fagua”, circulaba en gran parte a través de los terrenos de El Darién. Unos dos kilómetros más adelante, tributa sus aguas al río Frío.

Sin embargo, tras el paso de las máquinas, “solamente quedó un canal no mayor a 1,5 metros de ancho, que fue excavado a un costado del predio y al que fue desviada el agua”, relata Fernando Parrado, presidente de la junta de acción comunal de La Fagua.

Taparon cerca de 1,5 kilómetros del humedal. Esto es solo parte del impacto que está generando el Plan de Ordenamiento Territorial aprobado irregularmente en el 2016”, indicó José Antonio Parrado, líder social, quien en nombre de al menos 40 juntas de acción comunal interpuso una demanda de nulidad sobre el POT. Esa acción judicial fue aceptada por el Juzgado 1.° Administrativo de Zipaquirá, que está a la espera de ordenar –o no– medidas cautelares que frenarían las disposiciones del POT.

Parrado hace alusión al cambio en el uso del suelo de al menos 300 hectáreas de territorio, que pasaron de estar determinadas para uso agrícola a autorizarse en ellas construcción de vivienda. “En el predio El Darién se pretende llevar a cabo el plan parcial número 15, que daría pie a unas 3.000 viviendas (torres de apartamentos). Eso explica lo que hicieron con el humedal”, señaló el líder.

El periodista, en visita al lugar, confirmó (vea fotografías) el abrupto angostamiento que se generó y que luce como un embudo. Lo que antes era un fluido de agua transversal ahora es un fluido adyacente, a un costado, y mucho más pequeño. El llamado buchón de río ha cubierto toda la superficie del agua y cualquier incauto podría creer que se trata de pasto.

Varios vecinos confirman que en principio los responsables de estas acciones movieron tierras del propio Darién, pero que luego llegaban volquetas cargadas desde otros sitios y que arrojaban el material encima el agua. Hicieron una especie de secamiento, sobre el que hoy se ven pastar algunos vacunos.

Medidas

Ante semejante panorama, los pobladores de la zona acudieron a la Alcaldía de Chía para advertir lo que ocurría y tratar de frenar los movimientos. Además, enviaron un derecho de petición a la CAR para que verificara el daño y detuviera las acciones.

Por un lado, la Alcaldía de Chía le respondió a EL TIEMPO, sobre las medidas que tomó en su momento, que la inspección urbanística del municipio visitó el lugar y levantó un acta, además de emitir una suspensión preventiva de actividades –sobre el uso de la maquinaria en la zona–.

A su vez, en principio, y a partir de los documentos que tenía del Instituto Geográfico Agustín Codazzi, la CAR indicó que La Chucua era una “fuente hídrica superficial de uso público; por consiguiente, cualquier modificación o alteración deberá adelantarse de manera técnica”. Pero en diciembre, luego de adelantar un estudio técnico a profundidad –impulsado por lo que ocurría en la zona– concluyó: “En el predio de análisis se encuentra un humedal... Alrededor del cual se ha organizado el ecosistema”.

Sin embargo, en entrevista con este medio, el mandatario de Chía, Leonardo Donoso, insistió: “Es un canal de aguas lluvias y negras, que las lleva al río. No es una quebrada ni un humedal; la CAR nos debe entregar un concepto claro sobre ese cuerpo de agua”.

Y frente a las alusiones de Parrado sobre el POT, el alcalde agregó: “Para adelantar el plan parcial tendrían que obtener las licencias ambientales. Nosotros no somos autoridad ambiental”.

Tras las observaciones de la CAR, finalmente esta resolvió imponer medidas preventivas a las señoras Gertie Amaya Díaz, María Teresa Rodríguez y a la Sociedad Garnet S. A. S., que aparecen como propietarios del predio. Además, les ordenó la “recuperación del canal que hace parte del humedal La Chucua de La Fagua”, y que “deberán llevar a cabo las obras para restaurar a su estado original el cauce del cuerpo hídrico afectado”.

No obstante esa decisión de la autoridad ambiental, al día de hoy, más de un año después de la “masacre ambiental”, ni los dueños de El Darién ni la propia CAR ni la Administración municipal han iniciado acciones para restaurar el daño que se hizo.
“Ahora, como quedó un canal tan estrecho y el agua no circula bien, se inunda más fácil la zona aledaña. Por eso exigimos que se adelanten rápido las obras de recuperación en La Chucua de La Fagua”, reclamó Fernando Parrado, justo en el momento en que una familia de patos nadaba sobre la superficie del humedal.

FELIPE MOTOA FRANCO
En Twitter: @felipemotoa

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