Bogotá

Los nuevos buses de TransMilenio: emoción y no razón / Voy y vuelvo

El cambio de la vieja flota es una buena noticia para la ciudad, así muchos se resistan a aceptarlo.

TransMilenio

El 41 % de los 1.133 buses que ingresarán lo harán con energía Euro VI o gas natural, y el 59 % con diésel Euro V.

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Mauricio León / Archivo EL TIEMPO

Por: Ernesto Cortés Fierro
10 de noviembre 2018 , 11:00 p.m.

Una de las licitaciones más esperadas de Bogotá llegó a su fin con la adjudicación de los contratos para el cambio de parte de la flota de buses de TransMilenio (TM) y su operación. El proceso no estuvo exento de cuestionamientos de quienes pedían aprovechar la coyuntura para que la ciudad implementara un sistema de energías limpias en el transporte público.

La Procuraduría hizo parte de esa galería de observadores, y efectuó más de un reparo en su momento. Las presiones de ambientalistas, concejales y hasta la misma ciudadanía lograron un objetivo clave: modificar el puntaje para que los buses a base de combustibles menos contaminantes tuvieran un chance en la licitación.

Y sucedió: el 41 % de los 1.133 buses que ingresarán lo harán con energía Euro VI o gas natural, y el 59 % con diésel Euro V. Es una buena noticia para la ciudad, así muchos se resistan a aceptarlo. Bogotá, al menos en el componente TM, disminuirá uno de tantos focos de contaminación.

Se sabía que la licitación no dejaría contentos a los ambientalistas ortodoxos. Y se sabía que cualquier decisión sería aprovechada por los políticos para irse lanza en ristre contra la decisión.

Da grima ver cómo muchos se rasgan las vestiduras cuando fueron los que condenaron a Bogotá a un aire malsano por seis largos años más, gracias a que prorrogaron contratos con buses viejos y obsoletos.

Se sabía que cualquier decisión sería aprovechada por los políticos para irse lanza en ristre contra la decisión.

Da grima ver cómo esos mismos políticos hablaron ante los medios de la importancia de una “etapa de transición” aceptando que en esta fase TransMilenio tendría que seguir con diésel y poco a poco irlo desapareciendo. Hoy olvidan sus palabras y salen a condenar la decisión con un marcado interés preelectoral.

De forma irresponsable, facilista y conveniente, se grita que toda la flota de TM debería ser eléctrica; se utilizan las redes sociales para asegurar que los buses Euro V se están acabando en el mundo; se ponen como ejemplo ciudades que en nada se comparan con la realidad de Bogotá.

Y en la jauría de las redes todo esto se cree a pie juntillas, sin un mínimo de análisis. Estoy convencido de que si se hubiera optado por buses solamente eléctricos, hoy lloverían críticas por no haber comprado buses propulsados con energía solar. Porque así somos. Pero esas son las redes: emoción y no razón.

Un reporte del mercado de buses en Europa señala que en 75 ciudades la mayoría de la flota es a base de diésel y biodiésel. El 50 % de ellos tiene Euro III, mucho peor que el que se acaba de adjudicar en Bogotá.

Allá también ha habido demoras en implementar nuevas tecnologías por costos; en un muestreo de 75 ciudades se encontró que apenas el 2 % de los buses son eléctricos, el 79 funcionan con diésel, el 7 con biogás y solo en 28 ciudades hay buses de gas natural.

En varios países, el tiempo máximo de operación de estos aparatos es de seis años. Aquí, los buses para reemplazar tienen 18. Es más: Irlanda y Noruega dejarán el diésel en el 2025 y el 2030.

Es muy fácil pedir buses solo eléctricos o de gas; criticar el Euro V y amenazar con demandas demagógicas teniendo un rabo de paja de aquí a la luna. TransMilenio siempre será blanco perfecto para ganar simpatías de forma exprés.

Pero cuándo se harán debates sobre los verdaderos contaminantes de la ciudad: camiones, transporte escolar, motos, buses intermunicipales... ¿Saben cuándo? Nunca.

Lo ideal es llegar a cero emisiones, tener un aire limpio. Pero –y ahí tristemente tengo que estar de acuerdo con lo que dijo una concejal que hoy sostiene lo contrario– este es un primer paso, un primer gran paso, así muchos quieran irse por la línea fácil de conseguir 'likes' a cualquier precio.

¿Es mi impresión o... la doble calzada Bogotá-Girardot se llenó de cráteres? ¿Y qué del costoso peaje que se paga?

ERNESTO CORTÉS FIERRO
Editor Jefe EL TIEMPO
erncor@eltiempo.com@ernestocortes28

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