Bogotá

'Restauramos monaretas para recuperar los recuerdos'

John Tovar lleva ocho años trabajando en las clásicas Monark de los 50. 

La Cicla InJohn Tovar lleva cerca de 80 proyectos de restauración y personalización en su empresa, La Cicla In.
La Cicla In

John Tovar lleva cerca de 80 proyectos de restauración y personalización en su empresa, La Cicla In.

Por: Ana Puentes
20 de julio 2018 , 10:00 p.m.

A John Tovar le tomó casi cuatro horas armar una Monark Kross II de 1976. Al marco azul le agregó un tenedor, un manubrio, un sillín de cuero, bielas y pedales originales; finalmente, unas calcomanías inspiradas en las originales de la marca.

“Esta ‘monareta’ se llama Alfa y fue el inicio de La Cicla In (empresa que lidera Tovar)”, comenta él, y sigue trabajando. Hace ocho años restauró esa misma bicicleta para regalársela a su novia, Melissa Díaz. Había aprendido mecánica en su colegio, el Técnico Central de La Salle, y le gustaba recuperar objetos antiguos. Esa vez tardó cuatro meses en terminarla.

Hoy, Melissa, ahora su esposa, se asoma a ver la bici. John ha perfeccionado la técnica y sabe reconocer piezas originales y dónde conseguirlas.

Y la restauración no se quedó en un regalo, se transformó en empresa: para este año, La Cicla In completa cerca de 80 proyectos de restauración y personalización.

La restauración purista es devolver a la bici su aspecto original. También está la personalización, que permite agregar detalles distintos a los originales. La clave es que se adecúen estéticamente al producto”, complementa este experto.

Monareta

Así se ve una bicicleta Monark original. Esta es 'Sandrita' una de las restauraciones puristas de John.

Foto:

Cortesía La Cicla In

La personalización implica conocer la historia tras la bicicleta y comprender lo que quiere el cliente. Por eso, John le pone un nombre a cada trabajo y recuerda los relatos. Entre sus proyectos favoritos está la Mona Coca Cola, una personalización inspirada en la marca de bebidas.

“Mis clientes no tienen edad ni estrato. Hubo una señora en el Tunal que ahorró por seis meses su salario mínimo para restaurar la bicicleta de su hermano”, recuerda.
Y agrega que los triciclos se han vuelto una solicitud recurrente. Los padres recuperan los que usaron de niños, para regalarlos a sus hijos.

Incluso, John rescató una patineta Brunarca, similar a la que usaron él y sus ocho hermanos para divertirse en las calles de Suba.

Bajo la mesa, esconde un viejo chasis de carro de juguete que compró a un coleccionista en Zipaquirá. Cuando tenga tiempo, lo convertirá en un Jeep Willys para su hijo.

John es publicista y dedica parte de su tiempo libre a La Cicla In.

Monaretas a la calle

En el catálogo de La Cicla In figuran varios modelos de Monark, Eastman, Humbert, triciclos y patinetas. Eso sí, las más pedidas siguen siendo las ‘monaretas’, que son las bicicletas suecas que llegaron a Colombia hacia los años 50 y se popularizaron en la década siguiente en Cali, Bogotá, Medellín y otras ciudades.

En Cali, se estableció la sede central de la marca y, por eso, es allí donde se consiguen la mayoría de repuestos originales. Tovar ya ha establecido vínculos con conocedores de estos caballitos de acero en la capital del Valle del Cauca e, incluso, ha recuperado digitalmente algunos catálogos originales de la marca.

“Algunos de mis clientes llevaron sus Monark a mecánicas corrientes. Allí les robaron las partes originales o las mezclaron con accesorios de marcas más recientes”, comenta. Por eso, en sus trabajos se esfuerza en los detalles. Por ejemplo, él mismo calcaba las calcomanías originales cuando las encontraba en los talleres del barrio 7 agosto o en las tiendas de la calle 13, occidente de la ciudad. Luego, las escaneaba y las diseñaba en computador. Ahora, tiene casi completa la gráfica Monark.

John le hace los ajustes finales a Alfa. Revisa que no tenga rayones ni imperfecciones: la pintura aerostática, su nueva técnica, le permite un terminado sin grumos, liso, como una pista. Pero sabe que en los detalles está su toque y distinción.

“Se trata de recuperar estos objetos con estética y diseño. Y de volver al ciclo de la vida”, remata John. Revisa los frenos de Alfa, echa una mirada a La Chata, su vieja patineta Brunarca, y muestra, orgulloso, los planos del futuro ‘Willis’ de su hijo.

Sonríe por los caminos rodados y por los que vendrán cuando el pasado se vea como nuevo.

ANA PUENTES
Twitter: @soypuentes
Escuela de periodismo multimedia EL TIEMPO

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