Bogotá

Derechos humanos, la bandera del gimnasio William Mackinley

Se enfocan en cátedras de paz y respeto. Se enseñan dos lenguas extranjeras, artes y robótica.

Gimnasio William Mackinley

La clase de artes es una de las favoritas de los jóvenes. Aprenden desde escultura hasta fotografía y luego venden sus obras. 

Foto:

Abel Cárdenas

03 de agosto 2018 , 12:20 a.m.

En pleno corazón de Bogotá (en el barrio Quinta Paredes) se erigió el gimnasio William Mackinley, hace 25 años. Un grupo de socios conformado por cinco docentes, un ingeniero y tres militares emprendieron este proyecto educativo, que lleva el nombre del vigésimo quinto presidente de los Estados Unidos.

Desde hace seis años, el coronel (r) Daniel Acosta Salazar y su esposa, la docente Nubia Marcela Portilla, negociaron la compra total de la institución a sus socios, ahora son sus propietarios. De ellos nació la idea de enfocarse en una educación integral, de calidad, pero con énfasis en los derechos humanos, una bandera que los destaca entre los planteles educativos de Bogotá.

El colegio se fue ampliando tal como se construyó la ciudad de Bogotá: choza por choza, en la medida que la demanda educativa en el sector aumentó. En ese entonces en los alrededores del colegio había poco desarrollo urbano.

“Los terrenos son de otra institución educativa, y nosotros negociamos alquilarlos, aunque la infraestructura es nuestra. Con el tiempo llegó la embajada americana, y se construyeron las sedes de los organismo de control, como la Fiscalía”, recordó el rector y fundador de la institución, coronel (r) Daniel Acosta.

En 1993 comenzó a operar con primaria y vendrían entonces las primeras promociones de bachillerato, pocos años después. Luego el Ministerio de Educación aprobó preescolar.

En sus 31 años en las Fuerzas Militares, el coronel (r) Daniel Acosta, con formación en ingeniería, se convenció de que a sus subalternos debía educárseles en el área de los derechos humanos. Y así, desde hace 15 años, llevó este proyecto al colegio y la cátedra quedó en manos del área de sociales. Se convertiría luego en una bandera del plantel, en donde se forma a los jóvenes en valores, con énfasis en resolución de conflictos y en una cultura de paz.

Según explicó el docente Óscar Adarme, director del área de Ciencias Sociales, “se cree que los derechos humanos solo se aplican cuando hay conflictos armados, pero son transversales a todas las áreas de nuestra vida, y en ello se han sensibilizado nuestros jóvenes”.

En esta asignatura se les dictan las cátedras de paz, de etnias y afrocolombianidad, de diversidad, y de leyes y Constitución.

Se enseñan las cátedras de paz, de etnias y afrocolombianidad, de diversidad, y de leyes y Constitución

Para graduarse, los jóvenes deben estructurar proyectos de grados en estas áreas y sustentarlos frente a jurados. Además tienen un simposio sobre el tema.

El gimnasio William Mackinley cuenta hoy con 380 estudiantes, cuatro de los cuáles vienen de Estados Unidos en un proceso de inmersión en lengua española. El colegio es A+ en las pruebas Saber 11, es decir, está entre los rangos más altos del país.

Asimismo lleva 11 años certificado con norma ISO, y su trabajo en calidad es arduo.
Siempre viven revaluándose y mejorando. De ello da cuenta José Hermes Cáceres, vicerrector y coordinador del Sistema de Gestión de Calidad.

“Para estar certificados manejamos tres procesos gerenciales o de directivos, tres procesos misionales (de la prestación del servicio educativo) y dos procesos de apoyo. Con ellos se busca dinamizar, organizar y dirigir todas las funciones de estas líneas, y vamos mejorando nuestro actuar como institución. Así garantizamos a los padres y estudiantes el cumplimiento de la educación”, explicó Cáceres.

Frente al esquema pedagógico, el colegio ha trabajado con la Modificabilidad Estructural Cognitiva, que indica que el profesor es un mediador del conocimiento, y el estudiante, un sujeto autónomo, que investiga si está en un esquema que lo motive.

Gimnasio William Mackinley

Gimnasio William Mackinley, ubicado en la localidad de Teusaquillo. Tienen énfasis en Derechos Humanos.

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Abel Cárdenas

Convenios con universidades

Los estudiantes de grado 11 tienen la oportunidad de acceder a los convenios que el gimnasio tiene con reconocidas universidades de la ciudad como la Javeriana, Externado, los Andes, La Salle, Politécnico Grancolombiano, del Rosario, Sergio Arboleda, San Buenaventura y Uniempresarial, para que durante la segunda mitad del año puedan realizar el primer semestre académico en estas instituciones de educación superior. La idea es que los jóvenes accedan a las carreras que deseen, sin pagar costo alguno, y miren si esta es la profesión de sus vidas.

Según el rector del colegio, la mayoría de los estudiantes decide continuar sus estudios. Gracias a esta experiencia se evita que los menores egresados del gimnasio deserten una vez llegan a la educación superior, y a su vez, se les facilita la adaptación al ambiente universitario.

Los estudiantes de once pueden hacer el primer semestre en reconocidas universidades, para conocer las carreras

Clases en inglés y francés

Los estudiantes del gimnasio William Mackinley reciben clases de inglés intensivo, en donde desarrollan las cuatro habilidades de escucha, habla, escritura y lectura. Juan David Gómez, docente del área, señaló que las clases se dividen en una hora para ver historia en inglés de países angloparlantes y tres para gramática del idioma, cumpliendo con toda la malla curricular exigida en Colombia. Además, hay una hora adicional para laboratorio, en donde manejan una plataforma tecnológica que refuerza el aprendizaje.

A su vez, los estudiantes también reciben clases de francés, según comentó la profesora Luisa Fernanda Uribe. Desde los más pequeños hasta grado 8.° aprenden la tercera lengua, y para los mayores, de 9 a 11 hay electivas que puedes escoger en este idioma, para que se familiaricen.

El gimnasio también es escenario de procesos de intercambio internacional. A sus salones llegan jóvenes de Brasil, Europa o Estados Unidos que vienen a practicar y mejorar el español y que al tiempo les ayudan a reforzar lenguas extranjeras a los estudiantes.

Gimnasio William Mackinley

Gimnasio William Mackinley, ubicado en la localidad de Teusaquillo. Tienen énfasis en Derechos Humanos.

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Abel Cárdenas

Apuestas por la robótica y la  tecnología de punta

Video beam, tabletas, computadores con software de punta y un énfasis pedagógico en el buen uso de las nuevas tecnologías es una de las grandes apuestas para cada uno de los salones de la institución, según explicó el docente Arnold Suárez.

Desde hace cinco años empezó este proceso de modernización de las aulas, pues en la actualidad los dispositivos tecnológicos deben apoyar el proceso de aprendizaje, y, de paso, se les enseña a los jóvenes los riesgos de un mal uso, y las oportunidades que la tecnología ofrece.

Esto ha mejorado la comunicación con los padres de familia, quienes pueden conocer, a través de una plataforma, el desempeño de su hijo y estar en contacto permanente con los docentes.

Sonda meteorológica

Pero la apuesta no solo es en dotación. El gimnasio William Mackinley implementó las clases de robótica dentro de su malla curricular. “La idea era innovar en el área de ciencias y por eso le apostamos a esta, que mezcla diferentes conocimientos, como electrónica y electricidad, física, tecnología, entre otras, para solucionar problemas”, explicó el docente Carlos Castro.

Cada 15 días, los jóvenes de jardín a 10.ª ven esta clase, y se refuerza con una plataforma educativa, en la que deben ir adelantando tareas. Hasta grado 7.° manejan un kit tipo lego, con los que se construyen pequeños robots, mientras que entre 8.° y 10.° trabajan con una tarjeta Arduino, que funciona como un cerebro para proyectos más complejos, que mezclan la electrónica.

Con estas herramientas se crean proyectos para llevar a competir al Salón del Ocio y la Fantasía (Sofa).

Por los 25 años del colegio, el grupo de robótica va a construir una sonda meteorológica, que se eleva al aire para recoger datos que permitan monitorear las condiciones atmosféricas de la capital.

Gimnasio William Mackinley

Las aulas tienen todos los elementos tecnológicos para reforzar el aprendizaje, y se les enseña a usarlos pedagógicamente.

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Abel Cárdenas

Enseñan el valor del arte y del emprendimiento

Fotografía, pintura, escultura, dibujo, diseño gráfico y otras disciplinas artísticas se les enseña a los estudiantes del gimnasio William Mackinley. Allí, ellos son emprendedores y sus trabajos se exponen en el evento más importante del colegio: ExpoMackinley. Cada año todas las áreas académicas muestras sus proyectos más destacados.

En medio de una galería, los padres e invitados compran las piezas de los jóvenes que les gustan. “Cuando llegué al colegio, hace ocho años, quería que la clase de educación artística no fuera solo realizar piezas sobre cartulina. Quería que ellos le dieran valor a las obras, y aprendieran sobre los diversos periodos del arte y que sí pueden vivir de sus obras si son disciplinados”, explicó Eduardo Jiménez, el docente a cargo de esta asignatura.

De acuerdo con él, los jóvenes emprenden proyectos, y gracias a ello, muchos han salido a estudiar carreras relacionadas con el diseño gráfico, la producción audiovisual y las disciplinas artísticas. Es más, hasta realizan piezas con elementos reciclados para contribuir al medioambiente.

Gimnasio William Mackinley

Jóvenes practicando para el festival de Danza.

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Abel Cárdenas

La danza y la cultura también tienen cabida en la institución. Por ejemplo, el profesor de educación física, Carlos Sánchez, y quien también es bailarín profesional, entrena a los estudiantes para el Festival de Danza, que es todo un evento reconocido, y que se hace cada año.

“Lo sorprendente es que aquí niños y niñas por igual se comprometen con la danza. A nadie le da pena moverse y se entrenan como si fuera una competencia, con toda la disciplina. Aquí practicamos bailes típicos colombianos, un año, y ritmos internacionales, el siguiente”, relató Sánchez.

Por otro lado, las escuelas deportivas, principalmente de fútbol masculino y femenino, sacan la cara por la institución. Por ejemplo, el año pasado compitieron en la copa Poli, de la universidad Politécnico Grancolombiano, y el portero del equipo se ganó una beca por su buen desempeño en el torneo. Ahora se están conformando las escuelas deportivas de tenis de mesa, natación y voleibol.

REDACCIÓN BOGOTÁ
Miccru@eltiempo.com

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