Bogotá

Una noche en el Madrugón de San Victorino, el 'Black Friday' bogotano

Al tradicional sector comercial llegan 10.000 personas cada hora para aprovechar las ofertas. 

Madrugón en San Victorino

Unas 200.000 personas pueden llegar en un día al sector de San Victorino por las ofertas de Navidad.

Foto:

Nestor Gómez / EL TIEMPO

20 de diciembre 2017 , 08:56 a.m.

Para Alfredo Benavides solo era necesario que la puerta principal del centro comercial el GranSan se levantara 20 centímetros del suelo, para meterse por debajo, salir corriendo y ser el primer comprador de uno de los locales de venta de jeans del lugar y así abastecerse con las prendas que vende en el barrio Patio Bonito, en el sur de Bogotá.  

"Llevaré unos 50 bluyines. Corrí porque en este local la mercancía es muy peleada, entonces la idea es llegar bien temprano, comprar rápido y no quedarse sin mercancía. Desde hace 10 años vengo a San Victorino", indicó Benavidez, quien señala que de 2 a 8 de la mañana hace sus compras. 

Durante diciembre se calcula que entran 10.000 personas cada hora al sector de San Victorino, en pleno centro histórico de la ciudad, para aprovechar los precios bajos y ofertas navideñas de este tradicional sector comercial, donde por estas fechas se trabaja a diario desde las 11 de la noche hasta las 6 de la tarde del siguiente día.

Por la afluencia masiva de gente, desde el año pasado se acordó que en diciembre se peatonaliza la manzana del comercio, de 9 de la mañana hasta las 6 de la tarde para que no se congestione con los vehículos que llegan. "Desde las 2 de la mañana comienzan a llegar los clientes. En un día pueden visitar el lugar unas 200.000 personas", explicó Gustavo Niño, alcalde de Santa Fe, la localidad en la que se ubica San Victorino. 

De acuerdo con Yansen Estupiñan, gerente del GranSan, y uno de los integrantes de la mesa de trabajo que conformaron comerciantes del sector y las autoridades distritales,  se estarían generando unos 60.000 trabajos, solo en ese centro comercial. "Solamente en las vitrinas generamos 3.500 empleos, quienes son los que atienden, no estamos hablando del andamiaje que hay detrás para fabricar la ropa. Además se reactivan los conductores de taxis, los que venden tintos, los que cargan los bultos, el que cuida los carros. Es una economía global", explicó.  

El Madrugón se realiza desde hace 20 años en la zona,  todos los miércoles y sábados desde las 4 de la mañana, sin embargo, para diciembre  los hacen todos los días y a partir de las 2 de la mañana para el caso del GranSan, en otros lugares pueden estar abriendo desde las 10 de la noche.

"Llegan personas de todo el país, compran la mercancía y luego se van a sus lugares de origen para venderlas en sus negocios. Hay dos tipos de compradores, los que vienen de la Sabana de Bogotá y se regresan tipo 10 de la mañana a sus municipios para atender sus almacenes. Y están los que llegan de sitios más lejanos como Nariño, Cauca, Santander, entre otros, quienes reenvían la ropa por alguna empresa transportadora", explicó Estupiñan.  

'Cargadores', 'vendetintos' y otros rostros del Madrugón

Hasta 160 kilogramos se pueden llevar a la espalda cualquier de los 'cargadores', quienes transportan en lonas o costales de plástico, la ropa de los manufactureros que llevan sus productos para comercializarlos en San Victorino. 

"Los miércoles son los días más duros, porque es cuando vienen los mayoristas. Por cada bulto que uno levante se cobra 1.000 o 2.000 pesos. Trabajamos de 11 de la noche a 6 de la tarde. Vivo en Usme, en el sur, pero por estos días me he quedado donde un amigo en el barrio Las Cruces que está en el centro", dijo Jeison Cantor, quien esperaba luz verde para entrar de a dos, 18 bultos de ropa. 

En la cadena mercantil, el otro eslabón son los vendedores de la ropa, quienes en unos puestos llamados 'catres' comercializan sus confecciones. "Traje unos 400 bluyines para hombre. Nosotros trabajamos en Camelia, en el sur, y siempre venimos a los madrugones, pero ahorita en diciembre trabajo todos los días. Traemos la ropa en taxis o en una van", afirmó Karen Guevara, que desde hace cuatro años viene al sector, pero que duerme un promedio de cuatro horas, por las maratónicas jornadas de Navidad. 

Los vendedores de las lonas son los que abastecen a los compradores y vendedores por igual en la zona. Y junto a ellos están los que hacen el perifoneo de los productos, que a viva voz anuncian las ofertas en los diferentes locales.

Entre esas voces se destaca la de Jaime Herrera Pabón, quien es el encargado desde una cabina en la terraza del GranSan de dar la bienvenida a los clientes y anunciar las promociones.

Su jornada comienza a la 1 de la mañana, cuando prende todas las pantallas del centro comercial y una vez se abren las puertas realiza los anuncios comerciales.

"Llevo 20 años con este trabajo, desde que se hizo el primer Madrugón. Antes los vendedores iban en carros, pero hubo problemas con la Policía y luego se formalizaron. Puedo decir que este lugar es prácticamente la cuna del bluyín 'levantacolas' porque aquí fue de donde salió esa moda", contó Herrera. 

Madrugón en San Victorino

Cada hora llegan 10.000 personas a San Victorino, según datos de la alcaldía de Santa Fe.

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Nestor Gómez / EL TIEMPO

Madrugón en San Victorino

Todos los días de diciembre el Madrugón comienza a las 2 de la mañana.

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Néstor Gómez / EL TIEMPO

Madrugón en San Victorino

Yansen Estupiñan, gerente del GranSan, afirma que al Madrugón llegan comerciantes de todos los rincones de Colombia.

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Néstor Gómez / EL TIEMPO

Madrugón en San Victorino

Los cargadores pueden transportar hasta 160 kilogramos de ropa.

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Nestor Gómez / EL TIEMPO

Madrugón en San Victorino

Unas 200.000 personas llegan a diario en diciembre a San Victorino,

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Nestor Gómez / EL TIEMPO

Madrugón en San Victorino

Los vendedores exhiben la ropa en los llamados 'catres'. Son de manufactura colombiana.

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Nestor Gómez / EL TIEMPO

Madrugón en San Victorino

Jaime Herrera Pabón es el encargado de anunciar las promociones en el GranSan.

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Nestor Gómez / EL TIEMPO

Los primeros madrugones fueron una proeza hace dos décadas, ya que en esa época todavía funcionaba la Calle del Cartucho, donde se expendían todo tipo de estupefacientes ilegales, por lo que ir al sitio causaba terror.

"Comenzamos con unas brigadas de policía cívica para mejorar la seguridad. Poco a poco la gente fue perdiendo el miedo y comenzaron a venir por las ofertas", contó Miguel Calderón, de los pioneros de esta actividad, y que ahora se encarga de la logística con los comerciantes del sector. 

Y nada de esto sería posible, sin la energía que proporcionan los tamales, almojábanas, cigarrillos y especialmente las aguas aromáticas y tintos que se venden en cada esquina de San Victorino. "Ya ni me acuerdo hace cuanto trabajo acá, creo que más de 10 años. Llego a la 1 de la mañana y vendo comida toda la madrugada, porque hay que madrugarle a Papa Noel. Vendo jugo de naranja, sandwich y tamales", afirmó Jackeline Marroquín, una de las vendedoras. 

JOSÉ DAVID RODRÍGUEZ
EL TIEMPO
Twitter: @ashissino85
davrod@eltiempo.com

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