Bogotá

El Jordán de Sajonia,un colegio que incentiva el pensamiento crítico

Para esta institución es importante que los jóvenes entiendan la realidad nacional.

Jordán de Sajonia

Fray José Gabriel Mesa Angulo, rector del colegio, se ha ganado el cariño y aprecio de todos los estudiantes.

Foto:

Rodrigo Sepúlveda / EL TIEMPO

15 de febrero 2018 , 10:10 p.m.

A fray José Gabriel Mesa Angulo se le dificulta caminar libremente por el colegio Jordán de Sajonia, del cual es rector, porque a cada paso que da una turba de niños sale corriendo, extendiendo sus brazos para saludarlo, como si se tratara del mismísimo Santa Claus.

Y no es para menos, él se preocupa por conocer a cada alumno, chocar sus manos y alentarlos si los ve en la enfermería. Así acostumbra desde hace dos años y medio, cuando asumió las riendas de este colegio ubicado en el corazón del barrio Rosales hace 64 años, en momentos en que solo era un seminario apostólico.

A diferencia de otros planteles, este es parte de una comunidad religiosa que lo encauza: los Dominicos. Ellos, desde 1538, año de la fundación de Bogotá, erigieron colegios y luego universidades, en 1580. Así que si de experiencia se trata, ellos tienen unos cuantos siglos encima. “Enseñar, educar y predicar es lo que más sabemos hacer. Y el trabajo siempre se realiza en equipo”, dijo el fraile José.

Toda su pedagogía está centrada en los mismos pilares de la comunidad. Uno de ellos es la dimensión intelectual, académica e histórica como una actividad vital en la vida humana y cristiana.

Aunque el rector es claro en señalar que por ser una orden apostólica, que tiene como tarea central predicar el evangelio, todo lo que se enseña termina por revertirse en prácticas para vivir. “Trabajamos en crear conciencia y trabajo social, formamos hombres y mujeres que le sirvan a la sociedad, que sean proactivos en esta realidad cambiante”.

Por ejemplo, recuerda que mientras el país hacía una transición hacia la paz, se trabajó este asunto en las aulas. En 2018, el protagonista será el medioambiente. “Tenemos que cuidar la creación y por eso haremos conciencia. En esto enganchamos no solo a los estudiantes sino a toda la comunidad educativa”.

Otro eje central en el colegio es la convivencia. “Imagínese un colegio en donde haya más de 1.500 personas y no tengamos un proyecto serio al respecto. Nosotros trabajamos el tema de los derechos de los demás, de la tolerancia, la capacidad de aceptación, la inclusión, todos esos valores que deben construirse en el ámbito de una comunidad educativa”.

El Jordán de Sajonia es un colegio que educa y enseña en la fe. “Yo les digo a los padres de familia que si trajeron a los niños a este centro educativo es porque esperan que haya una formación humanística y cristiana”. Esta semana, por ejemplo, fueron a peregrinar a Chiquinquirá con más de 1.000 personas, incluidos estudiantes y docentes.

No obstante sus tradiciones, el plantel ha evolucionado año tras año. De hecho, pasó de ser un colegio masculino a uno mixto. “Ahora, las niñas más grandes que tenemos están en grado décimo, pero en total hay más de 500. Todas son un encanto. El porcentaje ahora es de un 60-40”, dijo el fraile.

El bilingüismo

Otro de los avances es el tránsito hacia el bilingüismo, que va por muy buen camino. “Ya vamos del grado séptimo hacia atrás; el año entrante iremos en octavo, hasta que todo el colegio entre en esa línea”. Eso sí, las horas de inglés se incrementaron en todos los cursos, y además todo el material didáctico está en este idioma para que haga parte de la vida cotidiana de los estudiantes. “Hasta en las formaciones y en las oraciones les hablo en inglés a los jóvenes; por supuesto, siempre salvaguardando el valor de la lengua castellana. Para mí, el bilingüismo es el fortalecimiento de dos idiomas”, dijo fray José.

Pero el colegio va más allá porque ha incentivado que varios alumnos estudien otras lenguas como actividad extracurricular. “Primero probamos con francés. En la primera aparecieron como 80. Luego les dije que había que rendirle honores al patrono de este colegio, que es el beato Jordán de Sajonia, quien era alemán”.

El plantel trabaja con el programa Cambridge English Schools, así que respeta todos los parámetros que le exige esta universidad y se realizan todas las pruebas. La semana pasada, más de 100 niños llevaron a cabo una de ellas. “Fuimos los primeros que lo implementamos. Yo no lo sabía, pero curiosamente una placa que tenemos a la entrada de nuestra planta física la trajo directamente el embajador de Inglaterra”.

Los listados

El fraile José sabe que muchos colegios se esfuerzan siempre por aparecer en los listados de mejores colegios que suelen aparecer en diarios y revistas, pero él tiene una postura muy clara al respecto. “Yo creo que es un aspecto que hay que atender con seriedad pero sin estrés”.

Y a renglón seguido explica que, sin embargo, las pruebas de Estado son un indicador muy importante que, por supuesto, no se puede ignorar. “Lo que sí quiero decir es que no andamos enloquecidos por aparecer entre los cinco primeros. A nosotros nos interesa más la formación integral”.

Por eso, el colegio realizó todo el ejercicio del informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes, o informe Pisa (por sus siglas en inglés: Programme for International Student Assessment), que es un estudio llevado a cabo por la Ocde a nivel mundial que mide el rendimiento académico de los alumnos en matemáticas, ciencia y lectura.

Su objetivo es proporcionar datos comparables que posibiliten a los países mejorar sus políticas de educación y sus resultados. “Todavía no tenemos respuestas, estas llegarán en abril. Con esto te digo que sí nos parece importante el asunto, pero no queremos que ese sea el único tema de interés”.

El colegio tiene un buen índice sintético de calidad educativa. Se han mantenido en el estándar más alto por su capacidad de innovación. Y en los resultados de las Pruebas Saber 2017, afirman haber subido 110 puestos.

Este es un colegio en donde los niños corren alegres, pueden disfrutar de canchas deportivas, de salas de computación de última tecnología, de espacios para practicar música; de hecho, hay un lugar destinado a los ensayos de una banda de rock.
Otros proyecto que sorprende es una casa adecuada solo para uso de las niñas, donde ellas hablan de sus temas, así como una especie de supermercados en donde los niños compran con billetes falsos que obtienen en los salones por buen rendimiento. La idea es motivarlos a ser mejores en todo.

El fraile se despide mientras atiende a una madre de familia que viene a recoger a su hija enferma. Él ya había corrido la cortinilla blanca del consultorio y le había sacado una sonrisa en medio de su malestar.

Proyectos clavesDeporte

Desde hace 22 años, el profesor Augusto Peña trabaja en el colegio. Hoy es director del departamento de educación física. No en vano es uno de los consentidos, pues ya lleva un récord de logros importantes. Uno de los proyectos fuertes ha sido la escuela de fútbol. “Los primeros grupos son niños de 7 u 8 años que participan en torneos”. Pero también hay selecciones de mayores asistiendo a eventos nacionales e internacionales. “En intercolegiales hemos sido campeones y hemos viajado a jugar a Estados Unidos. Hoy tenemos muchas más invitaciones”. Otra idea es la de conformar el equipo de fútbol femenino y posicionarlo en grande.

También, destacar el grupo de porras que representó al país en un importante torneo en Orlando, Florida. “Quedaron finalistas”, dijo Peña.

Otros jóvenes del colegio, unos 22, son deportistas de alto rendimiento. Por política, el Jordán de Sajonia los apoya en este camino. Todas estas actividades son atravesadas por valores como la responsabilidad, el trabajo en equipo y el juego limpio, entre otros.

Capacidad de análisis

Nórida Durán lleva seis años en el colegio y es la directora del departamento de pensamiento crítico y una convencida de la necesidad de generar capacidad de análisis entre los estudiantes, a través de las áreas de lengua castellana y filosofía; eso sí, siempre respetando sus intereses y motivaciones.

Por eso trabajan esas habilidades en los jóvenes. Por ejemplo, en todo lo que tiene que ver con el discurso oral, la interpretación, el diálogo, la participación, la discusión y la comprensión. Otro proyecto importante es el Plan Lector. “Aquí incluimos la literatura clásica, pero también temas actuales que les interesan a los jóvenes y son propios del ambiente escolar y familiar. La apuesta es tener lectores críticos. Ya hemos participado en varios concursos con preguntas parecidas a las de las Pruebas Saber”. Allí también se vincula a las familias, y los estudiantes deben analizar su contexto histórico y social. Además, hay un foro de filosofía en el que los alumnos participan con sus ponencias y se invita a representantes de otros colegios.

Calificación de 1 a 5

Para Manuel Felipe Ramírez, coordinador académico del colegio Jordán de Sajonia, el nivel de exigencia del plantel es bastante alto.

De hecho, la calificación es de 1 a 5 y los alumnos pasan con 4. “Nuestro modelo es histórico. Lo que nos importa es guiar a las personas a pensar en medio de un contexto real”, señaló el coordinador de la institución.

Así la calificación sea numérica, a los estudiantes no se les enseña, por ejemplo, a memorizar las fórmulas matemáticas sino a que entiendan cómo las van a aplicar en diferentes momentos de sus vidas.

Según explicó, otro aspecto que busca fortalecerse en los estudiantes es el trabajo en equipo. “Nosotros vemos cómo ellos quieren hacer sus trabajos solos, y nuestro reto es explicarles que sí pueden confiar en sus compañeros. Eso también es un proyecto de comunidad”.

En las clases del Jordán de Sajonia se permite la crítica, disentir de los maestros siempre y cuando haya argumentos. “Eso no nos da miedo. Todo eso va ligado a nuestro carisma institucional”.

Convivencia y tecnología

Fray José Mesa siempre ha trabajado en la convivencia. Todos los aspectos están contemplados en un manual con protocolos bien definidos para situaciones especiales como el acoso sistemático. “Nosotros nunca hemos tenido casos graves, pero no te voy a negar que han ocurrido”. Todos estos son abordados desde las coordinaciones de convivencia, un consejo que sesiona semana a semana, un comité escolar y, lo más importante, las familias. “Muchas de las cosas que ocurren con los niños están relacionadas con sus hogares”. Para el fraile es muy problemático cuando la comunicación con los padres se da solo en momentos de crisis. “Siempre debe ser fluida”. Hasta con el tema de uso de celulares buscan acuerdos. “Nos la pasamos litigando con los padres (risas). La verdad es que están prohibidos en clase, a menos que el profesor los use como herramienta pedagógica. Además, queremos fortalecer la comunicación interpersonal”. No obstante, el colegio tiene cinco plataformas tecnológicas para el seguimiento pormenorizado de los alumnos.

CAROL MALAVER
Subeditora Bogotá
@CarolMalaver
Carmal@eltiempo.com

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