Bogotá

El centro de Bogotá se está revitalizando

Actividades culturales, remodelaciones y otras iniciativas, están siendo parte del cambio.

Museo Nacional
Foto:
31 de julio 2018 , 09:26 a.m.

El centro de Bogotá es el corazón de la ciudad; ese sector con el que todos los ciudadanos estamos conectados, y se está cambiando. Cientos de actividades culturales, obras de infraestructura y siembra de árboles, hacen parte de la transformación.

El corazón de la ciudad está palpitando de nuevo. El diseño del Plan Especial de Manejo y Protección (PEMP) para el centro de Bogotá, sumado a la voluntad de la comunidad, las universidades, varias empresas y el sector público, le apuestan a transformar la cara de este sector de la ciudad, rebosante de lugares históricos y simbólicos, pero también de retos y, muchas veces, falsas percepciones.

La invitación es clara: volver a este lugar en el que todo inició –donde se fundó una ciudad que no tardará en llegar a los 9 millones de habitantes–, volver para acogerlo y para gozárselo, y así sentirlo propio, cuidarlo y protegerlo; reparar lo que haga falta y vivirlo de una manera diferente. La renovación del Centro es una realidad, y Gustavo Niño, alcalde de la localidad de Santa Fe, destaca su importancia en tanto que, con ella, “podemos aprovechar el centro, su espacio público y equipamientos, para crecer en densidad y no en la periferia de la ciudad”.

A cielo abierto, más de 160 actividades artísticas

En la calle 26, entre carreras 5a. y 7a., el Parque Bicentenario se consolidó como un espacio que reúne el esfuerzo del Distrito, la comunidad, en cabeza de AsoSandiego y el sector privado, liderado por Colpatria. Proyecciones de cine, conciertos, muestras de danza, exposiciones de fotografía, esculturas y yoga, hacen parte de las 160 actividades que se realizan cada año en el lugar. “Hemos logrado aliar a las universidades y las embajadas en esta tarea”, señala Santiago Durán, gerente de Talento Grupo Colpatria, quien además destaca los resultados que se obtienen cuando el sector público trabaja junto al privado. Hilda Henao, directora ejecutiva de AsoSandiego, apunta que “Colpatria es nuestro patrocinador y ha asumido su rol con mucho compromiso".

La Calle Real vuelve a ser de los peatones

La peatonalización de la Carrera Séptima, conocida antiguamente como la Calle Real, implica una inversión de 41.821 millones de pesos y lleva un avance del 34 por ciento. Con la adecuación de 33.520 metros cuadrados de espacio público, la Administración Distrital espera que un millón de personas hagan uso de este corredor, entre la Av. Jiménez y la Calle 26. Se construirán 1,1 kilómetros de ciclorruta, con los que se beneficiarán a los más de 3.000 ciclistas que transitan por este sector a diario. La nueva ciclorruta contará con 3 metros de ancho. Se instalará nuevo mobiliario público, que incluirá una movilidad segura para personas invidentes y rampas para el acceso de personas en sillas de ruedas. El Instituto de Desarrollo Urbano está al frente de las obras.

Los Mártires ahora son más verdes

En lo que va corrido del año, en la localidad de Los Mártires, se han sembrado 80 árboles y se aspira a sembrar 70 más, como parte de un plan para cambiarle la cara al sector. “La Plaza España se había convertido en un baño público, transitado por habitantes de calle y jíbaros”, explica Raúl H. Esteban García, alcalde de Los Mártires, al tiempo que, señala, con una inversión inicial a los 200 millones de pesos, en la siembra de árboles y jardines, se logró hacer de este sitio, “uno más amigable”.

Carlos Carvajal, comerciante del sector, aplaude este tipo de iniciativas que, asegura, fortalece la estrategia integral para recuperar el sector. “Hoy en día el reto que debe ser prioridad es el de visibilizar nuestro sector y posicionarlo como un lugar de comercio legal, aseado y seguro”, dijo Carvajal.

Luego de la intervención en el 2016, el Bronx renació y se está poniendo de moda

Uno de los proyectos más ambiciosos de la actual administración distrital es el de la transformación del Bronx. Donde antes operaba el hampa, en lo que el alcalde Peñalosa llamó “una república independiente del crimen”, ahora se espera que el arte y la cultura resignifiquen el lugar. “Con Bronx Distrito Creativo se espera atraer a los ciudadanos al centro y cambiar su percepción en la forma de vivirlo, ofreciéndoles un nuevo escenario cultural para eventos masivos”, indicó Mónica Ramírez Hartmann, gerente del Centro de Bogotá.

Con una inversión superior a los 200.000 millones de pesos, este espacio sería el nuevo corazón palpitante creativo de la ciudad, a través de la Economía Naranja. “Queremos que agentes culturales y artísticos, emprendedores, creativos, estudiantes y empresarios habiten este sector que contará con espacios para el desarrollo de proyectos enfocados a la innovación, el emprendimiento, la economía colaborativa y las industrias culturales y creativas”, puntualizó Ramírez.

El Bronx contaba con 91 predios, cuya adquisición y demolición está en proceso y se viene efectuando en dos fases, la primera termina en septiembre.

San Victorino vive

Desde hace dos años el sector de San Victorino viene potencializando la fuerza de la unión, promovido por la iniciativa de la Alcaldía local de Santa Fe de organizar la temporada decembrina, con el denominado Plan Navidad San Victorino.

Los grandes líderes del ayer y el hoy del sector, empresarios, comerciantes, propietarios, administradores, promotores sociales, y todo tipo de personas de diversos orígenes y generaciones que de una u otra forma viven día a día el territorio, se han relacionado de forma articulada para trabajar por el centro comercial mayorista a cielos abiertos más grande de Colombia.

Lo que comenzó como una mesa de trabajo que se ha institucionalizado en el sector para organizar los temas de seguridad, espacio público y movilidad, hoy se funde en un colectivo impulsado por los representantes gremiales, comerciales y sociales con la Asociación San Victorino Comercio Histórico, la cual busca impulsar una nueva cultura comercial, transformándolo en un espacio limpio, seguro y organizado que acelere los cambios positivos del centro de Bogotá, logrando así mejorar su capacidad para convertirse en uno de los dinamizadores comerciales más importantes del país.

San Victorino se reconoce como un ecosistema de oportunidades que forma parte integral del desarrollo de la ciudad, al ser el eje de transformaciones a nivel de infraestructura como lo sucedido en la primera administración del alcalde Enrique Peñalosa, donde desaparece la antigua galería Nariño y se redescubre la plazoleta Antonio Nariño abriendo a su paso un sinfín de oportunidades para un gran grupo de empresarios y comerciantes que han migrado de la informalidad a la legalidad generando un crecimiento exponencial de importaciones, exportaciones y comercialización de diversos productos como textiles, ropa, cuero, calzado, lencería, menaje, papelería, juguetería, medicamentos, químicos, agroindustriales, tecnología, librería, bisutería, accesorios, joyería y cacharrería.

De igual forma, la intervención realizada en los terrenos donde funcionaba antiguamente uno de los territorios más densos de la ciudad, y que alberga 24 madrugones con más de 6.000 comerciantes que cada miércoles y sábado están desde las 3 de la mañana para ofrecer sus productos a los más de 50.000 compradores que acuden a surtir sus negocios.

Son tres grandes centros comerciales con de más de 500 locales cada uno, y un gran megaproyecto a desarrollarse como una apuesta de innovación en el territorio, los cuales albergan más de 1.000 empresarios 100 por ciento colombianos que le apuestan a la manufactura nacional y aportan productos únicos que movilizan la economía colombiana y la de otros países que vienen a diario seducidos por las apuestas innovadoras de diseño y calidad de los productos de confección.

Y aunque son grandes los retos en materia de seguridad, movilidad y espacio público, gracias a la alianza entre las la instituciones, la Policía Metropolitana y los comerciantes, San Victorino, sector comercialmente histórico desde 1578, aspira a convertirse en un referente de ciudad con base en 4 ejes de trabajo: Espacio público y medioambiente; Convivencia y Seguridad integral; Innovación social y gremial; y Comunicaciones y cultura; invitando a todos y cada uno de los actores internos y externos a hacer parte del cambio, como un ejemplo de trasformación gracias a la unión y el trabajo en equipo desde el centro Bogotá para el mundo.

El Centro más diverso del país

La manufactura nacional, la gastronomía popular y la industria litográfica son algunos de los potenciales.

Como una incubadora para el desarrollo del país, es aquí en lo que se conoce como el Centro de Bogotá (La Candelaria, Santa Fe y Los Mártires) donde han nacido grandes empresas manufactureras, proyectos culturales de reconocimiento internacional y los centros educativos más importantes del país.

Es aquí donde nace el popular fenómeno del Madrugón en 1578 cuando venía gente de diferentes pueblos para surtir sus negocios antes del amanecer, así también se empieza a formar San Victorino, el centro comercial mayorista más grande de Latinoamérica, desde donde se abastece más del 60% de las mercancías que se comercializan en todo el país.

Desde la fundación de Bogotá, el Centro ha sido la cuna de actividades culturalmente diversas con las que surgieron plazas de mercado, conglomerados de comerciantes de diferentes regiones, obreros y campesinos que se fueron acentuando mientras vendían sus productos artesanales y gastronómicos hasta formarse un atractivo turístico y comercial donde se encuentra desde libros hasta piezas para autos; una industria fuerte de Los Mártires, “las segunda localidad que más produce impuestos, pues en esta pequeña localidad, el 80% de su área es industrial y comercial (ferreterías, estanterías, maquinaria pesada, metalúrgica) además de contar con el centro litográfico más grande del país”, afirma Raúl Hernando Esteban, alcalde local.

En las tres localidades que lo conforman se conservan expresiones históricas y patrimoniales del país y, con ello, la construcción de monumentos gubernamentales y religiosos que son destino imperdible para turistas y nacionales y extranjeros.
“Toda esta interesante y diversa oferta es una mezcla de diferentes voces en la que cualquier persona, sin importar de dónde viene, encuentra una opción de vida, de entretención cultural, educativa y comercial. Podemos decir que todo el país se refleja en el Centro”, agrega FUGA.

Con más de 220.000 residentes locales, 240.000 estudiantes y una población flotante diaria (trabajadores, turistas, compradores, etc.) de 2’000.000 visitantes, el Centro de Bogotá encara algunos retos, uno de ellos, fortalecer cada uno de estos potenciales de la mano de las alcaldías locales, comerciantes, estudiantes, residentes y turistas.

De hecho, varios representantes, como Asosandiego, Corpouniversidades, Bogotá Cómo Vamos, Fuga, Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (Idpc) y el Instituto Distrital de Turismo están de acuerdo con que una forma de recuperar el Centro es mediante la apropiación del espacio público, volver a habitarlo, caminarlo y contemplar su diversidad, pues el Centro de la ciudad posee otros usos como el habitacional, académico, servicios y centro de la política.

Si se vuelve a habitar, el centro deja de ser de todos y de nadie, pues actualmente existen muchos edificios o casas que afrontan situaciones como el deterioro físico y ruina, algunos utilizados como vivienda con muchas necesidades básicas y con espacios que le rodean que marcan el deterioro urbano y la inseguridad.
Para Mauricio Uribe, director del IDPC, “los centro en las ciudades americanas son fundamentales, Bogotá es hermana de La Habana, Buenos Aires, Ciudad de México, Quito y Lima, unos referentes que nos motivan a hacer un trabajo persistente, pues el centro es recuperable en su integridad y lo estamos haciendo”.

La recuperación del centro también se ha logrado a través de la manufactura, pues “tenemos más de 1000 diseñadores y fabricantes que están comprometidos con la producción nacional”, agrega Angélica Legizamón, directora de Asosanvictorino.
Alrededor de todo el potencial económico también se ha formado una gran oferta gastronómica autóctona representada en personajes como las matronas de plaza de La Perseverancia o los hierbateros que venden toda una noche en la plaza Samper Mendoza.

Potencial educativo

Más de 240.000 estudiantes de centros de educación superior deambulan la mayor parte de su tiempo en el Centro de Bogotá, una cifra que ha impulsado la construcción de 47 edificios de más de 19 pisos, en los que se espera sean habitados por universitarios que contemplen el centro y lo vean como su casa y no como un espacio únicamente para la educación, el entretenimiento y la rumba. Para ello, asociaciones como Corpouniversidades han logrado gestionar proyectos de interés colectivo y comunitario, el más reciente, un diplomado para que diversas personas del sector conocieran el Código de Policía y no se cometieran injusticias de parte y parte. Entre las diez instituciones que integran la corporación se donaron 50 cupos para que personal de seguridad, comerciantes y funcionarios educativos recibieran capacitaciones con docentes universitarios.

Potencial cultural y turístico

Algunos de los epicentros más fuertes comercialmente son San Victorino con más de 1.000 empresarios con manufactura 100% colombiana. Otros como, San Andresito San José, Paloquemao, La Estanzuela, La Pepita, San Bernardo también destacan a Los Mártires por su variedad comercial que va desde la venta de víveres hasta maquinaria pesada. Su suelo se valora y se perfila como el motor de nuevos proyectos sociales e inmobiliarios mediante inversiones público-privadas. “Del Centro han salido grandes emprendedores de marcas 100 por ciento colombianas”, dice Angélica Leguizamón, directora de Asosanvictorino.

Potencial ambiental

Los Cerros Orientales han sido testigo de la expansión de la ciudad desde su corazón. Desde aquí es el punto de partida para visitarlos, por ello, desde el Instituto Humboldt, ya se está promoviendo el cuidado de esta zona viva del Centro a través de actividades guiadas en su sede Venado de Oro, donde los ciudadanos conocen la biodiversidad en las montañas, sus polinizadores, el oxígeno y la regulación del clima. “En el ejercicio de conocer el Centro es importante diferenciar los espacios naturales que mejoran la calidad de vida y respaldan ecológicamente una ciudad cercana al páramo”, explica Alejandro Hernández biólogo del Humboldt.

Potencial gastronómico

En esta zona donde impera la arquitectura colonial y las calles estrechas, sobrevive un potencial gastronómico que se conserva con cuatro de las 19 plazas de mercado públicas de Bogotá y algunas cuadras que conservan recetas tradicionales como el Callejón del Embudo y la Calle 30 de La Perseverancia. Al igual que casi todo el patrimonio del Centro, aquí también nacieron las primeras plazas de mercado, una de ellas Las Cruces construida entre 1924 y 1928 o la plaza Samper Mendoza, el único mercado de hierbas que funciona en la noche. También hay otras como La Perseverancia y La Concordia que está en remodelación hasta 2019.

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