Bogotá

El barrio La Esmeralda celebra este sábado sus bodas de oro

El tradicional barrio de Teusaquillo, vecino del parque Simón Bolívar, tiene una comunidad activa.

La Esmeralda

Las típicas casas de ladrillo y de dos pisos son una marca característica del barrio La Esmeralda, que cumple 50 años de fundación.

Foto:

Mauricio León / EL TIEMPO.

Por: Bogotá
30 de noviembre 2018 , 08:18 p.m.

Cuando el barrio La Esmeralda (localidad de Teusaquillo) comenzó a recibir a sus primeros habitantes, este no tenía el nombre actual. En aquel entonces, año 1968, lo conocían como urbanización Urapanes, denominación tomada de los árboles que más abundan en el sector.

No fue sino hasta la década de 1970 cuando la comunidad, muy activa desde entonces, decidió llamarlo como la piedra preciosa. “Es que si usted mira el mapa del barrio, este tiene forma de esmeralda”, explica Diana González, presidenta de la junta de acción comunal (JAC).

El complejo residencial, edificado entre 1964 y 1967, con el impulso del Instituto de Crédito Territorial, el respaldo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid, por su sigla en inglés) y las labores de la Constructora de Vivienda de Bogotá, se ubica entre las carreras 59 A y 50, y las calles 44 y 53. El parque Simón Bolívar y el Centro Administrativo Nacional (CAN) son sus vecinos más destacados.

Al caminar por sus vías y parques se nota que su vocación es residencial, pues los habitantes disfrutan de la calma y el poco ruido. De hecho, esa es la cualidad que más valoran los residentes, como Fernando Riveros, miembro de la JAC, quien indica que, a pesar de los múltiples intentos que distintos sectores han hecho por cambiar el uso del suelo y levantar grandes edificios, el activismo comunitario ha logrado proteger lo que consideran un patrimonio.

Tan fuerte es el arraigo de la gente que allí habita, que hace unos años “dieron la pelea” para retroceder un plan parcial de renovación que pretendió llevar a cabo la Empresa de Renovación Urbana. Con acciones jurídicas e insistencia lograron que se mantuviera el uso de suelo residencial y no les abrieran la puerta a grandes torres habitacionales.

“No vamos a permitir que grandes constructores lleguen aquí. Tenemos mucho sentido de pertenencia y queremos que nuestro barrio siga siendo tan agradable como siempre”.

La Esmeralda

"Tenemos mucho sentido de pertenencia y queremos que nuestro barrio siga siendo tan agradable como siempre"

Foto:

Mauricio León - EL TIEMPO

Las casas de dos pisos, con tradicionales fachadas de ladrillo, marcan la estética del sector. Los parques Urapanes y La Esmeralda son sus principales zonas de esparcimiento, mientras que la iglesia de Cristo Resucitado es el punto de encuentro y oración. Otros diez ‘parques de bolsillo’ complementan las zonas verdes que gozan los ciudadanos.

Actividades de festejo

Para celebrar los 50 años de fundación del barrio La Esmeralda, la Junta de Acción Comunal programó varias actividades este sábado.

9:30 a. m. Eucaristía de conmemoración.
10 a. m.-7 p. m: programación cultural con presentación de la Orquesta Sinfónica Juvenil, grupos de danza, Orquesta de la Policía y recreación para mascotas, entre otros.

Las actividades no tienen costo y se realizarán en el parque de la comunidad (carrera 52 con calle 45).

Amenazas

A pesar de las bondades que destacan los vecinos sobre La Esmeralda, no dudan en advertir que sobre el barrio hay fuertes presiones, en especial de aquellos que quieren volverlo más comercial. Por ejemplo, la calle 44 fue convertida en una zona de comercios, bancos y restaurantes. Esta atiende a la población flotante del CAN (oficinistas, miembros de la fuerza pública y demás personas que deben acudir a este importante centro).

La Esmeralda

Los andenes han sido invadidos por vendedores que apenas dejan espacio para caminar. Urgen medidas.

Foto:

Mauricio León / EL TIEMPO.

Sobre la 44, la JAC reclama más control y presencia de las autoridades, pues allí abunda el malparqueo, y las ventas ambulantes cada vez se apropian más del espacio público. Basta andar unos minutos por allí para notar que los andenes han sido invadidos por vendedores que apenas dejan espacio para caminar. Urgen medidas.

“Nos da gusto andar por nuestro barrio, por eso pedimos que no violenten las normas de uso del suelo”, expresó Ana González, quien seguirá liderando a su comunidad para proteger este patrimonio urbano que llegó a sus bodas de oro.

REDACCIÓN BOGOTÁ 
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