Bogotá

Rediseñar, reciclar y participar, claves para una ciudad inteligente

Expertos de los países nórdicos dan recomendaciones para que Bogotá sea un mejor lugar para vivir.

Seminario sobre ciudades inteligentes

En el seminario se vio que el reciclaje puede ayudar con la movilidad limpia; también se vio el perfil vial ideal de una ciudad sostenible (foto). Foto: EL TIEMPO

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EL TIEMPO

Por: Felipe Motoa Franco 
12 de febrero 2019 , 08:14 p.m.

Las cifras y experiencias que muestran las ciudades de Dinamarca, Noruega, Suecia y Finlandia dejan claro que sí hay urbes inteligentes: en uso de la tecnología para aumentar la calidad de vida de sus habitantes y reducción de la contaminación, estas son líderes. Por eso, varios de sus representantes llegaron a Bogotá a compartir prácticas y aprendizajes.

En el seminario ‘ABC de ciudades inteligentes, la experiencia de los países nórdicos’, que se realizó este martes en la Cámara de Comercio, se abordaron varios temas. Los expositores concluyeron que todas esas buenas prácticas se podrían aplicar en Bogotá.

Limpios y recicladores

Una de las claves para reducir la polución en las ciudades, donde se produce cerca del 70 % de las emisiones de carbono del mundo (según ONU Hábitat), es pasarse al uso de energías más limpias, como solar o eólica. Pero mientras se logra que esas fuentes sean las dominantes, también hay opciones a partir de los residuos orgánicos.

Oslo (Noruega) está en la vanguardia en este camino. Allí, el 70 % de los hogares cuentan con microplantas de procesamiento de residuos orgánicos (como residuos de comida), que los transforman hasta convertirlos en biogás. Luego, es transportado a grandes plantas de almacenamiento, que más tarde lo entregarán como combustible (que no arroja partículas contaminantes) para la flota de buses del transporte público, más de 1.000 automotores.

En las ciudades se producen cerca del 70 por ciento de las emisiones de carbono.

Siw Andersen, directora de relaciones internacionales y negocios de la región de Oslo, precisó que dos kilogramos de residuos de comidas sirven para mover un bus por medio kilómetro. Además, concretó que se hacen campañas ciudadanas y en colegios para educar al respecto.

Allí, además, reciclan el 97 % de las botellas plásticas y el 72 % de las latas de gaseosa; la gente puede vender cada unidad, para que sea reaprovechada: cada lata o botella se paga a unos 700 pesos colombianos.

Y también les apuestan a carros eléctricos, no solo reduciendo impuestos sino habilitando parqueaderos gratuitos y exención de pago de peajes.

Entre todos

Östen Ekengren, presidente de Ciudades Inteligentes de Suecia, advirtió que no hay en el mundo ninguna urbe sostenible. Todas impactan en el planeta –aunque en diferente medida– y aún no se ha llegado al punto de reducir al máximo posible ese efecto.

Eso sí, agregó que ya hay metrópolis y pequeñas poblaciones que funcionan de manera inteligente. Y volvió a hablar del reciclaje como una de las vías fundamentales.

En Estocolmo, capital sueca, el nivel de conciencia sobre la necesidad de reciclar es tan alto que hay un punto de recolección de materiales habilitado por cada 1.500 habitantes: cerca de 640 para 960.000 personas; Bogotá, comparada, sale bien librada; de hecho, mejor dotada en ese sentido, pues al término de la instalación de contenedores –por el actual plan de manejo de basuras– habrá un contenedor por cada 808 habitantes.

En Bogotá hay un contenedor de basura y reciclaje por cada 808 habitantes. Es un indicador alentador.

En lo que aún no se equipara el Distrito es en el nivel de cultura ciudadana: desde 1990, Estocolmo introdujo un plan obligatorio de manejo responsable de residuos, con impuestos y sanciones para quienes incumplan, dirigido a productores–vendedores y ciudadanos. Así, pasaron de 1’400.000 toneladas de residuos en los hogares, por año, a casi cero en el 2010.

Allí, el combustible resultante del aprovechamiento de residuos no lo usan solo para 280 buses de transporte público y unos 15.000 carros, sino para respaldar la operación de los sistemas de calentamiento de edificios y viviendas (Suecia es uno de los países más fríos del mundo, por su cercanía con el Polo Norte).

Sostenibles

La movilidad sustentable, aparte de limpia, también estuvo en la exposición, toda vez que los nórdicos tienen alto uso de la bicicleta como medio de transporte.

Por ejemplo, en Copenhague (Dinamarca), el 62 % de los ciudadanos van al trabajo en cicla; 21 % en transporte público y el 8 % a pie; solo 9 % en carro particular.

“Décadas atrás, nuestra ciudad también permanecía llena de congestión vehicular, pero le apostamos a la bicicleta, cambiamos la infraestructura y encontramos que en las mismas vías que solo eran usadas por carros particulares, al rediseñarlas se ganó diez veces más capacidad para mover personas en bicicleta, transporte púbico y con caminata. Eso es realmente pensar en todos los ciudadanos y mejorar su calidad de vida”, finalizó Morten Kabell, exalcalde para asuntos ambientales de Copenhague (Dinamarca).

FELIPE MOTOA FRANCO
BOGOTÁ
En Twitter: @BogotaET
En Facebook: EL TIEMPO BOGOTÁ

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