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MI HIJA ME TRAJO COSAS BUENAS

Isabella Santo Domingo, la mujer perversa de la telenovela Perro Amor, es todo un amor de madre en la vida real. En su condición de madre soltera anda en la búsqueda constante de labrar un mejor futuro tanto para su hija Daniela Ossa Santo Domingo y para ella misma.

07 de mayo 1999 , 12:00 a.m.

Esta actriz barranquillera tiene la plena certeza de que no puede engañar a su hija de apenas tres años, con quien lleva una relación muy estrecha. Cuando le habla le explica las cosas como son y sin tapujo. Creo que esta crianza ha hecho de Daniela una niña muy independiente, que no le tiene pena a nada , dice.

Isabella alterna, en Bogotá, la actuación con la dirección de la revista Shock. Su vida laboral se ajusta mucho a sus expectativas. Odia la rutina y para ella cada día es completamente distinto. Lo que si es una constante para ella es que todos sus días se dividen entre Daniela y su trabajo.

Cómo buena madre sabe que primero es su hija y después son los demás. Daniela es mi motor .

Cuál es su concepto sobre maternidad? Yo pienso que la maternidad es una combinación de cosas. Las mujeres que piensan que están realizadas en la vida solamente porque tuvieron hijos están locas. La maternidad es espiritualidad, sentirse útil a la sociedad... Es una cantidad de cosas que vuelven al ser humano realizado y feliz.

Ser madre es la alegría más grande que una mujer pueda sentir. A mí me dio un sentido de pertenencia, le dio un norte en mi vida, me aclaró una cantidad de confusiones que tenía, me ayudó a querer mis cosas, a mi familia... Dejé de ser egoísta, porque ya no pienso solo en mí sino en Daniela.

A mí, la verdad, mi hija me trajo solamente cosas buenas.

Cómo define a Daniela? Daniela es una mujercita grande, maneja un vocabulario y un lenguaje amplio, que para una niña de tres años es absolutamente increíble. Ella llama las cosas por su nombre, lo que hace que nuestra comunicación diaria sea muy rica. Intuyo que va a ser talentosa, tiene una personalidad increíble, no le tiene pena a nada y es muy independiente.

Cómo distribuye su rutina para dedicarle tiempo a Daniela? Trabajo muchísimo, pero trato de combinar las dos cosas. Afortunadamente tengo trabajos que permiten cierta flexibilidad, tanto de horario como de poder dedicarme a la maternidad. En ocasiones llevo a Daniela a las grabaciones o la oficina. La mayor fortuna que tengo al llegar al trabajo es que tiene mil niñeros que gustosamente se prestan a jugar con ella un rato mientras yo firmo cosas o atiendo a clientes.

Y, cómo hace cuando no pueden estar juntas? En cuanto tengo una o dos horas libres me voy a mi casa a jugar con mi hija. Vemos películas y, a veces, paseamos. Y nuevamente salgo corriendo a terminar una grabación. Todas mis actividades tienen que ver con Daniela.

Mientras usted trabaja, quién se encarga de cuidar a Daniela? Ella tiene su niñera de nombre Alba Luz. Me he cerciorado de que sea de la Costa Caribe porque me gusta que le hable mucho a Daniela, me gusta que le baile, que le juegue, que no sea tan callada, ni tímida como son las del interior. Alba Luz está muy pendiente y juega mucho con ella. Yo, particularmente, hablo por teléfono con mi hija muchas veces al día.

Qué es lo que más le preocupa cuando deja a la niña? Creo que no es tanto la cantidad de tiempo sino la calidad. Cuando me toca trabajar todo el día me preocupa no poder dedicarle ni un sólo minuto. Me angustia el hecho de que ella se sienta sola. Obviamente, vigilo que esté bien cuidada y bien alimentada.

Cómo se dividen el tiempo con el padre de Daniela? Con el padre de Daniela, Bernardo Ossa Velazco, existe una muy buena comunicación pese a que estamos separados. Somos muy dedicados con nuestra hija. Es lo más importante de nuestras vidas. Cuando yo no estoy, Bernardo está con ella. El la recoge, ya sea para llevarla al pediatra o a donde las primas. En fin, tenemos una vida bastante normal.