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VICIOS FUERON LOS CULPABLES

Fueron los vicios de tipo formal los que impidieron al Consejo Superior de Adecuación de Tierras (Consuat) aprobar la transferencia de subsidios e incentivos para el distrito de riego de Santo Tomás-El Uvito (Atlántico) y la represa del proyecto de Ranchería (La Guajira).

17 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

No obstante, ambas obras seguirán adelante. Por un lado, el presidente Andrés Pastrana impartió la orden de que fueran incluidas en el Plan de Desarrollo; por el otro, el Consuat anunció que el primer trimestre del año entrante se abrirá nueva licitación para aprobar las transferencias y adjudicar las obras.

En el caso de Santo Tomás- El Uvito, proyectado para el Oriente del Atlántico, el pool de abogados que se contrató, encontró vicios formales que se refieren a que las dos firmas que iban ganando (Isrex-Carlos Vengal, y Urariego) presentaron balances extemporáneos, en un caso; e incapacidad individual para contratar, en otro.

Y en lo relacionado con la represa del Ranchería, se tuvieron en cuenta las objeciones jurídicas de la Contraloría General de la Nación que, en informe al Ministerio de Agricultura y a otras dependencia, alerto sobre algunos vacíos , según precisó el director del Instituto Nacional de Adecuación de Tierras (INAT), Fernando Cepeda Sarabia.

El Consuat, presidido por el ministro de Agricultura, Carlos Murgas Guerrero, se reunió hasta muy entrada la noche del martes en Bogotá. Participaron el director de Planeación, Jaime Ruiz; los gobernadores del Atlántico, Rodolfo Espinosa Meola; y de La Guajira, Alvaro Cuello Blanchar, y los representantes de la SAC, Finagro, el Instituto Agustín Codazzi, Federiego (agremiación que agrupa a los usuarios de distritos de riego), ANUC (Asociación de Usuarios Campesinos), y los indígenas.

Cepeda Sarabia --quien actuó como secretario técnico del Consuat, con voz, pero sin voto-- recordó desde Bogotá que la posición del INAT frente a este tema ha sido expresada varias veces de manera pública, y es que en la parte técnica, recomienda la realización de los dos proyectos.

Santo Tomás-El Uvito representa una inversión de 38.000 millones para adecuar unas 4.600 hectáreas, y para el caso del Ranchería, se trata de la etapa de construcción del embalse por 128.000 millones de pesos. Este último proyecto representa la readecuación de 15.820 hectáreas y cuesta 201.685 millones de pesos. Para ambos casos, al Gobierno le corresponde financiar el 70 por ciento del valor, suma que se pretendía aprobar en el fallido Consuat del martes.

No hay lugar Frente al temor que existe de que los dineros de Santo Tomás-El Uvito puedan destinarse a otros conceptos por desaprovechamiento de los mismos, Cepeda fue enfático al declarar que los recursos están garantizados y que no se producirá el efecto dominó que constituye peligro latente cuando se comprometen vigencias futuras.

Además, la orden presidencial de incluir los dos proyectos en el Plan de Desarrollo le agrega otro ingrediente de garantía.

En cuanto a las inquietudes expresadas por el Ministro Murgas sobre los altos costos del proyecto Santo Tomás-El Uvito --y que son superiores a los que se le ofrecerían al sector privado--, Cepeda comentó que al duplicarse el número hectáreas beneficiadas, bajó inmediatamente el precio por hectárea rehabilitada.

Adicionalmente, el director del INAT recordó lo dificultoso que resulta comparar costos entre el sector privado y el público porque a estos últimos tienen que sumarse los costos del proceso licitatorio, la construcción de vías, la electrificación y los estudios ambientales respectivos.

El Ministro Murgas, sin embargo, manifestó a su turno el interés del Gobierno por acometer la obra a su justo precio , y garantizó que se pondrá el mayor empeño para mejorar el proyecto en su parte hidráulica--donde se observan los altos costos según Murgas-- y en la agrícola, para lo cual el jefe de la cartera agropecuaria puso como garantía su experiencia como empresario del agro.

Reconoció que durante el proceso se ha presentado mucha presión y --de pronto-- desinformación en el sentido de llegarse a afirmar que el Ministro de Agricultura estaba en desacuerdo con el proyecto. Al contrario: el compromiso del Gobierno es que tanto éste como el proyecto del Ranchería se hagan en la mayor brevedad y en nuevos términos de referencia , dijo Murgas.

No obstante, el Ministro dijo que la decisión de abrir nueva licitación no tuvo nada que ver con el tema de los costos, sino por los vicios subsanables , que quedaron en evidencia en la reunión del Consuat.

Mal y bien El contralor Carlos Ossa Escobar cuestionó la licitación que terminó con la adjudicación de los diseños de la represa del Río Ranchería a la unión temporal Odebrech.

En carta al Ministerio de Agricultura y al INAT, el ente fiscalizador dijo haber hallado irregulares en los términos de referencia y aseguró que las empresas que no fueron beneficiadas fueron afectadas por la forma como la Asociación de Usuarios del Río Ranchería llevó el proceso.

Pero ya frente a la decisión, el gobernador de La Guajira, Alvaro Cuello Blanchar, dijo que nos fue mal y bien. Mal porque se echó para atrás un proceso que ya estaba adelantado, pero bien porque el mismo Presidente de la República dijo que el proyecto no estaba enterrado: incluso está incluido en el presupuesto de 1999 , dijo.

No obstante, dijo que las presuntas irregularidades que encontró la Contraloría están por comprobarse mediante una verdadera investigación.

Por los lados del Atlántico, aunque existe la confianza en que el proyecto saldrá adelante y de que los recursos están garantizados, se conoció la fuerte reacción del presidente de la Asamblea Departamental, Alfredo Saade, quien expresó su preocupación porque en el Gobierno pueda existir la intención de adjudicar el proyecto a dedo .

Por tal razón, Saade invitó a todos los sectores del Atlántico hacer una sola fuerza para que no nos embolaten la plata. Yo creo que esas son las intenciones del Gobierno Nacional, especialmente de Planeación, que quiere trasladar esos dineros para otros proyectos .