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AHORA SOMOS PARIAS

Los desplazados del conflicto armado que se asentaron en los cinturones de miseria de las afueras de Barranquilla, cambiaron de escenario: ya están en la Plaza de la Paz, en pleno corazón de la ciudad, de donde aseguran no se moverán hasta tanto el Gobierno también dialogue con ellos y les busque una solución a su problema de vivienda y empleo.

17 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Desde el lunes unas doscientas personas, entre estas sesenta niños, llegaron con su atado de sufrimientos y su fardo de trastos viejos con la ilusión de que el martes el presidente Pastrana se dignara venir hasta acá a escuchar nuestra problemática, y plantear alguna solución .

Ni una ni otra cosa se dio. El Presidente ni siquiera supo que ellos estaban ahí, porque su periplo barranquillero fue por el aire, en un helicóptero que lo transportó directamente desde el aeropuerto al norte de la capital, donde inauguró la ciudadela de la Universidad del Atlántico.

Pero ellos insisten, si nos vamos de aquí, pronto se olvidarán de nosotros y seguiremos en las mismas .

En la Plaza de la Paz, en medio de dos fogones que arden con leña para mitigar el hambre del mediodía, los desplazados prepararon ayer un comunicado en el que piden que se declare una emergencia económica que les alivie el problema de vivienda.

También denunciaron en el mismo documento el comportamiento negligente de los funcionarios de Participación Ciudadana, Milciades Pua, y el secretario de paz, Moisés Pineda, quienes han demostrado inoperancia y discriminación con la población desplazada .

Los desplazados duermen sobre cartones y a la intemperie, y sin un lugar para satisfacer sus necesidades básicas de higiene como son aseo personal y evacuación de excretas.

Los niños que corretean semidesnudos por los prados de la Plaza expuestos a picaduras de mosquitos y alimañas, son potenciales víctimas de epidemias y enfermedades.

Ya ni siquiera somos pobres, sino parias , dice el viejo Duarte, un ex tabacalero de los Montes de María en alusión a aquellas personas de la casta más baja de la India y que por extensión se aplica a los excluidos de los más elementales derechos sociales.

Mire usted este panorama, mire como estamos viviendo, se justifica que en un país tan rico como el nuestro haya personas en condiciones tan miserables como las nuestras , dice mientras con su índice derecho apunta y muestra a sus compañeros de desgracia que se juntan en la parte alta de la Plaza.

Al grupo se une de manera sorpresiva un hombre, a simple vista extranjero, quien al notar la presencia de periodista y fotógrafo emprende un discurso vehemente que a pesar de su acento es lo suficientemente entendible por todos.

Se trata de Karel Filip, según un carné de un medio de prensa alemán que lo identifica como periodista y fotógrafo.

En Colombia hay una política sucia, una doble moral, el Gobierno negocia con ladrones y chantajistas como Tirofijo , pero no se da por entendido con problemas como el de esta gente desplazada. La paz se logra con disciplina, con trabajo, con educación. Colombia es rica en recursos, no se por qué aquí lucha colombiano contra colombiano , dijo en uno de los apartes de su improvisado discurso que fue cerrado con una ovación por parte de desplazados y curiosos que se acercaron a escucharlo.

Pero no solo vivienda y tierra para cultivar piden los desplazados, también solicitaron en forma inmediata a las secretarías de Educación Distrital y Departamental la vinculación de la población desplazada a los diferentes planteles educativos del Estado, y la adjudicación de becas en centros educativos privados debido a que nuestros hijos han sido rechazados por falta de recursos económicos .

Como es de suponerse entre los desplazados hay historias de historias, tal es la de Jorge, quien afirma que en noviembre del año pasado los paramilitares le mataron a su padre y a tres hermanos.

Todo porque en un camión de la familia transportamos una reses al matadero de Valledupar y resultaron robadas. A nosotros nos mostraron los documentos de los animales y creímos que todo estaba bien. Ahora estoy solo por acá y mi madre se quedó allá completamente loca por la fuerte impresión que recibió , señala.

Soledad Usuga salió de su Mutatá natal hace un año con ocho de sus once hijos. Primero la guerrilla le mató a un cuñado cuando este dejó de pagarle vacuna , y luego los paras le mataron a otro cuñado porque en su ventorrillo le vendió algunos víveres a guerrilleros.

Ayer el secretario de Gobierno del Distrito de Barranquilla, Rodolfo Leal, declaró que para el Gobierno Nacional en Barranquilla no existen desplazados y por eso no han otorgados recursos para solucionarles el problema.