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A DIOS LO QUE ES DE DIOS

Dadle a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César , sentenció Jesucristo hace 2.000 años, como una forma de diferenciar las relaciones económicas de los hombres con el Reino de la Tierra y con el Reino de los Cielos; a partir de ese momento se institucionalizaron los impuestos como una forma de mantener el principio de los imperios.

29 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

A través de los tiempos, los impuestos han sobrevivido a guerras y levantamientos populares, entre otras cosas no es posible que financien los gastos públicos: Salud, educación, seguridad, justicia, infraestructura vial y naturalmente la guerra. Cosa distinta corresponde al mal o bien manejo de esos recursos.

Unos gobiernos resultan más alcabaleros que otros, el actual, arroja los más bajos índices de popularidad habida cuenta que tuvo la genialidad de socializar las pérdidas del sector financiero; es decir, que cualquier día de estos, a un banquero se le va la mano en sus gustos o se lleva el dinero para Suiza y entonces el desfalco lo cubre Fogafín, otros como el caso de Tunja, algunos alcaldes, en el pasado, encontraron una forma excelente de congraciarse con sus electores y este corresponde a no adelantar ninguna acción con miras a recaudar los impuestos municipales, y claro, llegamos a límites exagerados de deudas, por concepto de predial, industria y comercio que han generado desfaces graves en el presupuesto municipal.

En el momento actual la administración del municipio se encuentra en una encrucijada: O cobra los impuestos o cierra el Municipio.

Las guerras que ha padecido este país en 179 años, cincuenta y dos fueron provocados por asuntos políticos, los armisticios se dieron mediante pactos políticos, abandonando siempre el pacto social, es decir, a la gente, sus necesidades; por eso se dice que siempre hemos estado en guerra.

El dos por mil no se le puede dejar solo para los cacaos y el señor Sarmiento Angulo, digamos que deje el uno por mil para repartir entre los pobres.

*Concejal de Tunja