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SOMOS BACHILLERES DE PAZ

Hasta hace poco más de un año Margarita no sabía como escribir la palabra sumercé pese a llevar muchos años utilizándola para dirigirse a los doptores que trabajan en la alcaldía, en donde ella se gana la vida barriendo y trapeando pisos, sirviendo tintos, etc. Después de 18 meses, Margarita Ochoa no solamente sabe escribir doctor o sumerced, sino que habla con propiedad de geografía, ciencias naturales o de la paz en Colombia.

15 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Ella es una de las 179 personas que no le puso bolas ni a la edad, ni a su condición humilde para armarse con un cuaderno y un lápiz y convertirse en una aplicada estudiante de bachillerato a sus 46 años.

El grupo de alumnos se graduará el próximo 19 de diciembre en el Colegio Municipal de los Muiscas, donde se llevó a cabo el programa de bachillerato para adultos gracias a un convenio entre la alcaldía de Tunja y la Presidencia de la República.

Reinsertados? Con Margarita, terminaron personas como el señor Luis Gonzalo Acevedo Pérez, un líder cívico del barrio Bolívar, que a sus 59 años, considera que volver a las aulas, fue como un sueño del que no quería despertar. Yo apenas hice hasta 4o de primaria y ahora podré seguir una carrera gracias a este curso, que pese a ser para reinsertados, a mi no me importó , dice el feliz bachiller.

Lo irónico del caso, es que la oportunidad que tuvieron estas personas adultas de estudiar, se presentó por culpa de la violencia que vive actualmente el país.

Explicó Omar Sandoval Fonseca, rector del Colegio de los Muiscas, que el bachillerato para adultos es un programa de la Presidencia de la República, dirigido a personas que han pertenecido a grupos subversivos y que se han reinsertado a la vida civil. Aquí en Tunja y sus alrededores no existen personas reinsertadas, pero como lo demuestra el numeroso grupo, sí había gente dispuesta a no dejar pasar la oportunidad que no tuvieron hace mucho tiempo, cuando eran jóvenes, para estudiar .

Sandoval Fonseca, manifestó que para ellos, los docentes que estuvieron a cargo de las 179 personas que terminaron el bachillerato (inicialmente se matricularon 250), fue una gran experiencia participar en este proceso con adultos. Dice Sandoval, que enseñar a gente con saberes previos, con una idea acerca de la vida y mucha experiencia, tiene un gran significado, ya que ello involucra un aprendizaje también para los educadores, que en este caso también fueron alumnos de sus alumnos.

La mayoría de personas que hizo el bachillerato para adultos, con énfasis en educación ciudadana, son humildes trabajadores de la construcción y la plomería, en el caso de los hombres, y en las mujeres, muchas de ellas se desempeñan en labores de aseo y mantenimiento o en el servicio doméstico. Muy pocos tenían más del quinto de primaria y varios alumnos apenas sabían escribir su nombre.

Alida Joya Auxiliar de mantenimiento: Ojalá y esta oportunidad la tengan más personas. Para mí fue una gran satisfacción terminar mi bachillerato. Lo que viví allí fue edificante y pienso que la edad no importa, es lo de menos. Vivimos momentos especiales y alcanzamos cosas que nunca pudimos hacer cuando éramos pequeños, como estar en un grupo de danzas, compartir con personas que son poetas y que caminaban hasta una hora desde el campo para venir a clases .

Luis Gonzalo Acevedo Pérez Líder cívico. Pensionado: Sentí mucho guayabo cuando se terminó el bachillerato. No hubiera querido terminar. Dejé amigos, aprendí muchas cosas y compartí con gente muy buena, con valores y cualidades excepcionales. Los profesores fueron personas maravillosas que siempre nos alentaron para salir adelante. Yo pienso estudiar lo que siempre soñé: convertirme en un abogado .