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CAMPESINO PROTECTOR DEL AMBIENTE

Mientras el Presidente Pastrana acaparaba la atención de los medios internacionales durante su visita a la Casa Blanca, a dos horas de allí --en Baltimore--otro colombiano, un campesino, era ovacionado por científicos del mundo.

01 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Se trataba de Pedro Herrera, un pequeño agricultor, que tiene su finca en una ladera de la cordillera Central, cerca a Caldono. Con el producto de esa finca subsisten él y los 11 miembros de su familia sin recurrir a los cultivos ilícitos y manteniendo una agricultura sostenible.

Herrera fue invitado por el Banco Mundial para que contara su experiencia en un simposio internacional sobre Sostenibilidad de sistemas agrícolas en transición que reunió a casi seis mil científicos de los cinco continentes.

El campesino colombiano fue candidatizado para el viaje por el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) con quien ha venido trabajando, junto con su comunidad, en proyectos de investigación participativa, financiados por la Fundación Kellogg, la Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional (IDRC) y la agencia Suiza para la Cooperación en el Desarrollo (Sdc).

A la hora de su presentación, ante un auditorio de 150 científicos, el agricultor colombiano espero que culminara la presentación de un video en inglés en el que se mostraban escenas cotidianas de su finca. Cuando las luces se encendieron, é rompió la formalidad con un buenos días que fue respondido a coro.

En su intervención calculada para cinco minutos, el agricultor caucano habló de los sistemas sostenibles de cultivo. Contó que de las 17 hectáreas de su finca, reservó 6 para que creciera el bosque y así proteger la biodiversidad.

Durante mucho tiempo, Herrera, al igual que varios agricultores de la cuenca del río Cabuyal, subsistieron cortando árboles para fabricar y vender carbón. Esa práctica cambió hace cinco años cuando se formaron los Comités de Investigación Agrícola Local (CIAL), una metodología participativa diseñada por el CIAT.

Desde entonces, los propios agricultores organizados buscaron alternativas agrícolas ambientalmente sostenibles, al tiempo que se declararon guardianes de los recursos naturales.