Archivo

LAMENTO GUAJIRO EN SEPELIO COLECTIVO AYER EN VILLANUEVA

Este es el dolor más grande que ha tenido Villanueva .

10 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

La frase, que fue pronunciada por un ciudadano a la salida de la iglesia Santo Tomás, en la plaza principal de este municipio cuando partían hacia el cementerio once ataúdes, resume el dolor de este pueblo guajiro, estremecido la madrugada del martes por la violencia paramilitar.

Todas las mujeres estaban de luto y desde arriba de la tarima Escolástico Romero , principal escenario cultural y folclórico de esta población del sur de La Guajira, los villanueveros lloraban incansablemente a sus muertos.

Por este lugar, diagonal a la iglesia, pasaba lentamente la fila de ataúdes y se escuchaban gritos que clamaban justicia.

La carretera principal que comunica a Villanueva con el Cesar estaba atestada de gente, que se reunió para dar el último adiós a sus paisanos. Más de cinco mil personas acompañaron el cortejo.

Qué salvajismo Dios mío, qué hemos hecho para que nos quiten a nuestros seres queridos , se le oyó decir a una madre que perdió a su hijo la noche de las velitas.

A quien mató a mi hijo, también tienen que matarlo , gritó otra madre de una de las víctimas de los barrios El Cafetal y San Luis, estigmatizados por ser supuestos refugios de guerrilleros.

Ayer, las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu) se adjudicaron la masacre e informaron que la ejecutaron porque las víctimas eran miembros de frentes de las Farc y el Eln que operan en la región.

Sin protección Bajo un cielo nublado y una brisa fría que bajaba de la serranía del Perijá, los familiares de las víctimas de la matanza se dispersaron por el cementerio, donde algunos saltaban de tumba en tumba para observar el sepelio.

Albeiro Pizarro fue el único de los dolientes que tomó la vocería para despedir a sus muertos. Sobre una tumba y frente al cadáver de Ramiro Campo expresó: El pueblo llora a su gente y nos duele que unos sinvergenzas cometan estos hechos atroces. Estamos dolidos y esto lo dejamos en las manos de Dios .

También se oyeron voces de reclamo a la Policía, que argumentó un hostigamiento que les impidió salir del cuartel a los agentes que estaban de servicio.

Ayer, el comandante de la Policía de La Guajira, coronel Julio César González Forero, explicó que la creencia de que se trataba de un asalto contra la estación hizo que los 20 hombres que se encontraban allí se atrincheraran y respondieran a los disparos .

Aseguró que por estrictas medidas de seguridad, los oficiales esperaron a que amaneciera y cuando salieron se dieron cuenta de la masacre.

Las unidades cercanas, dijo González, fueron alertadas para que estuvieran pendientes de cualquier situación y ellos estuvieron alerta porquno se sabía de qué se trataba, se vino a saber cuando empezaron a aparecer los muertos , puntualizó.

Al final, los villanueveros concluyeron estamos desprotegidos, aquí no hay ley... .

FOTO: Foto Emilio Castrillón LA BOTELLA DE RON que no se alcanzaron a tomar en la madrugada del martes se la pusieron en el ataúd los amigos a Elis Fabián Montero, una de las víctimas de la masacre para en Villanueva.