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CIBA Y CLARIANT ECHAN PIE ATRÁS A SU ALIANZA

Clariant AG y Ciba Specialty Chemicals AG cancelaron inesperadamente los planes de fusión que las habrían convertido en la compañía de productos químicos especializados más grande del mundo, con una facturación conjunta cercana a los US$13.000 millones y una capitalización de mercado de US$20.000 millones.

10 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

La fusión había ocasionado una racha de críticas de parte de analistas, que temían que un acuerdo de este tipo podría tener problemas con las autoridades antimonopolio.

Además, decían, el acuerdo podría ahuyentar a algunos de los actuales clientes de las empresas, y presentar problemas a sus equipos directivos en un momento en que la industria se enfrenta a una reducción mundial en la demanda y un aumento en la competencia.

Nunca entendí esta fusión , indica Daniele Scilingo, analista de Bank Vontobel. Era un proyecto muy pero muy complicado .

En efecto, el director general de finanzas de Ciba, Michael Jacobi, dijo en una entrevista después de que se anunciara el acuerdo que los análisis de la compañía demostraban que la fusión no tenía sentido , ya que los riesgos que implicaba superaban las ventajas.

Jacobi agregó que en este tipo de negociaciones es difícil llegar a la conclusión de decir no . Hay que tener valor para decir que no se seguirá adelante .

Para los analistas, lo más sorprendente es que dos compañías que tienen sus sedes prácticamente a unos pasos la una de la otra, en la ciudad suiza de Basilea, no se conocieran mejor antes de entrar en este tipo de negociaciones.

El plan de fusión se había anunciado el 9 de noviembre como un acuerdo entre iguales. La idea era que los accionistas de Clariant fueran dueños del 54% de la compañía, y los de Ciba del 46% restante. Una fuente dice que surgieron algunos problemas durante el proceso de valoración, y que Clariant parece haber llegado a la conclusión de que le correspondía una mayor participación en la nueva compañía.

Fuentes dentro de ambas compañías señalan que las verdaderas características de la empresa resultante sólo se vislumbran una vez que comienza el proceso de análisis, y que los ejecutivos de ambas partes tienen acceso a información que anteriormente no estaba disponible.

En este caso, se llegó a la conclusión de que los costos de la fusión serían demasiado altos porque los clientes y proveedores se ambas compañías se superponían, y porque las autoridades antimonopolio de Europa y EE.UU. probablemente hubieran exigido que las empresas se deshicieran de algunos negocios antes de fusionarse.